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POESÍA. ARTES & LETRAS

Las voces aparecidas del Aragón iconoclasta de Ángel Gracia

Ángel Gracia rinde homenaje poético a varios aragoneses heterodoxos: María Moliner, Sergio Algora, Víctor Mira, Manuel Estevan, Labordeta

Ángel Gracia durante una presentación de un libro anterior en el museo Pablo Serrano.
Ángel Gracia durante una presentación de un libro anterior en el museo Pablo Serrano.
Guillermo Mestre.

La Diputación de Zaragoza edita ‘Larga noche de las apariciones’, de Ángel Gracia, última obra distinguida con el XXXI Premio de Poesía ‘Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal’. En este breve cuaderno, Gracia pone su voz al servicio de otros creadores aragoneses ya desaparecidos –tal y como el autor sueco Kjell Espmark le presta su voz a cientos de personajes para que nos hablen desde el ahora– como Miguel Labordeta, Ana Francisca Abarca, Isabel Rodas, Luis Ram de Víu, Mariano Esquillor, María Domínguez o Sergio Algora, quien escribiera en su ‘Envolver el humo’ «Amplia, silente aparición aspirante de vida, / luz de plenitud impura, mi asísmico cuerpo te busca/ y no te resiste».

En la quietud de las noches elongadas por el confinamiento –tal vez mientras se velan las vidas nuevas bajo sábanas– asaltan la memoria del poeta lo vivido y lo leído, se asoman presencias que dictan su versos, susurran recuerdos de otro tiempo y resuenan en un espacio en el que (ante la extraña quietud del hogar pandémico) se agigantan sus ecos, ecos que el poeta convierte no sólo en homenaje a sus figuras, sino en reivindicación de su herencia creadora.

La muerte es quizá la gran hoja en blanco y, como nos indicara Alfredo Saldaña en ‘Hay alguien ahí’ «somos supervivientes en un desierto de arena y de palabras y la escritura da testimonio de esa supervivencia que, como afirma Derrida, no es sólo lo que queda: es la vida más intensa posible».

Así pues, Gracia presta su empeño en revivir con esa intensidad a quienes trasgreden y transcienden el canon de nuestra literatura y, por tanto, son identidad. La obra, nacida en lo más duro de la pandemia, constituye la ‘extinción’ de Ángel Gracia en su texto –si acaso un autor puede desaparecer del todo de su obra– y el alumbramiento en esa página nueva e inmaculada, para escribir en ella sin renglón ni margen y para sumarse ya a cualquier otra voz, pues «el que calla / con todas las voces cantará». En efecto, este poemario es una tonada coral, una suma de cánticos que brotan de la reflexión y de la voluntad de escribir algo significativo, una ‘poesía útil’ que sabe «cantar lo que no sucede en la realidad», pues lo evidente no requiere ningún pregón.

Este poemario es una tonada coral, una suma de cánticos que brotan de la reflexión y de la voluntad de escribir algo significativo, una ‘poesía útil’ que sabe «cantar lo que no sucede en la realidad», pues lo evidente no requiere ningún pregón

El autor confiesa plantar las raíces de esta obra en la ‘Antología del Spoon River’, de Edgar Lee Masters, exponiendo una colección de poemas que son un monólogo, un epitafio poético en memoria de quienes se fueron y que «se aparecen solo a los que no ven. / Se alumbran a sí mismos y a sí mismos se extinguen. / Son hermanos de todo huérfano de la tierra» y que crearon «la sombra sobre las páginas». Y la de Víctor Mira –como estilita y como reflejo– se proyecta ampliamente en el cierre del poemario en una sección que agrupa veintiocho poemas cortos. Son poemas que nacen del espejo como metáfora, como ‘agujero negro’, y que expone ante nuestros ojos «un clavo que sostiene el mundo» tras de él.

En estos últimos poemas aforísticos, brilla alta una voz despejada que sabe sostener su mirada en la superficie perfecta –pulimentada, lisa y opaca– en la que nos reflejamos y, por lo certero de sus afirmaciones y la inteligencia en sus juegos de palabras, nos recuerda otras voces que permanecen, como la de Ángel Guinda: «No es lo mismo / lo que muere / que lo que mata». «Cuando yo muera,/ ¿quién pondrá mi espejo / de cara a la pared?», se pregunta el poeta. Cerrado el libro, queda guardar ese silencio en nuestro propio canto y permanecer inalterables, ser alcayata sustentante y discreta.

LA FICHA 

'Larga noche de las apariciones'. Ángel Gracia. Premio Isabel de Portugal de 2021. DPZ: Colección Veruela. Zaragoza, 2021. 65 páginas.

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