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aragoneses extraordinarios

José Luis Supervía, rey del triple en el baloncesto y la música

Ex jugador de la NCAA y la ACB, este zaragozano está involucrado en tres proyectos artísticos: su carrera individual como cantante y compositor, la banda de metal Ariday y el dúo Ama.

Supervía, empeño personal con vocación acústica
Supervía, empeño personal con vocación acústica
J. L. S.

José Luis Supervía Chagoyen es un todoterreno. Con raíces en Épila, este zaragozano perteneciente a la quinta del 76 (cumple 46 en agosto) mide 1.90, dato este último directamente relacionado con la pasión de su vida, el baloncesto; la suyo con el aro y las redes fue profesión durante una década, y afición perenne desde que empezara a botar un balón con seis años de edad. Sigue matando el gusanillo en el E.M. El Olivar, una faceta puramente lúdica entre sus múltiples desempeños profesionales como empresario, diseñador gráfico y artista. En cuanto a la música, está involucrado en tres proyectos de manera simultánea: Supervía, empeño personal con vocación acústica, Ariday (metal, una banda con 15 años de trayectoria y cinco discos editados) y Ama, dúo con la vocalista (y empresaria de Ecomonegros) Ana Marcén.

“La música llegó tarde a mi vida, marcada siempre por el baloncesto. Empecé con seis años en Compañía de María; a los 11 me llamaron para una ‘jamboree’ internacional, fui elegido allá mejor jugador de España y al año siguiente debuté en la selección española de mi categoría, pasando a las inferiores del CAI. Pasé por todas las selecciones hasta los 17 años, siempre como base. Ese año decidí marcharme del CAI, no me cuadraba el planteamiento que me hacían y más de uno llegó a afirmar que estaba acabado, pero contaba con Alfonso Alonso, mi mentor y casi un segundo padre para mí; de hecho, es literalmente el padre de Sito Alonso, entrenador ACB en el UCAM Murcia. Estaba en el junior de Helios y me dijo que “un año conmigo, y a la ACB”. Dicho y hecho, me fui al Peñas y debuté en ACB con 18 años”.

José Luis agotó dos temporadas en Huesca antes de cumplir la veintena. “Cuando descendió el club en los despachos, contacté con un amigo en Estados Unidos, el internacional español Rodrigo de la Fuente -que es de su quinta- y fue él quien me animó a probar allá en la NCAA. Era toda una aventura: contacté con dos universidades y una de ellas, el Junior College Indian Hills en Iowa, mostró interés al enseñarles dos vídeos míos jugando y metiendo 38 y 40 puntos. Me dieron una beca completa, algo poco habitual aquellos años". 

La aventura no cristalizó. "Allí me encasillaron como el típico jugador exterior blanco y tirador; estuve solamente una temporada y me volví a jugar en Europa profesionalmente. De Estados Unidos me quedo con dos compañeros de equipo y amigos: Pete Mickeal, jugador luego del Barça, con el que mantengo contacto, y C.J. Bruton, australiano; lo drafteó la NBA, aunque eligió desarrollar su carrera en su país. Es uno de los mejores jugadores australianos de todos los tiempos; con la selección se enfrentó en una ocasión a la España de Gasol y compañía y les metió 34 puntos”.

Supervía y su banda Ariday
Supervía y su banda Ariday
J. L. S.

Buscarse la vida por Europa

El zaragozano jugó en el CAB Funchal de Madeira, y luego pasó al modesto Tyrone Towers de Dungannon (Irlanda del Norte). “Allí, con 22 años, fui elegido el mejor jugador ‘Bosman’ -europeo que no ocupaba plaza de extranjero por la ley derivada de un caso protagonizado por este futbolista belga- de la liga. El club era muy humilde, y para justificar mi sueldo, me pusieron a entrenar a a niños. Eran años duros por allá, finales de los 90; colaboraba en un proyecto llamado Graduball, de la Unión Europea, cuyo fin era unir católicos y protestantes a través del baloncesto. Eso me dio un empuje inesperado allá, y acabé siendo nombrado mejor entrenador del país. Pude continuar, prácticamente me ofrecían un contrato vitalicio y bien remunerado al contarse con fondos europeos, pero quería seguir jugando”.

José Luis Supervía siguió su carrera en el Menorca de la liga EBA. “Se podía vivir del baloncesto en esa categoría, no como ahora. Empecé fuerte y bien, pero no duré mucho; luego llegó Alemania, en el Nördlingen, pero tras apenas dos meses me dijeron que no tenían dinero y no pude seguir allá; sondeé el mercado alemán y las ofertas eran paupérrimas, así que cuando mi padre me dijo que necesitaba gente en la empresa familiar, le dije que volvía. Es una firma de distribución de productos de pastelería y panadería que toca también otras áreas: yo llevo el tema del ‘packaging’, papel y cartón. Colgué las botas, un poco quemado... pasé una década totalmente alejado del baloncesto y ahí entró la música en mi vida, por la puerta grande”.

Era 2002. El baloncestista había empezado a trastear con la música en su etapa del Peñas Huesca. “Fui autodidacta con la guitarra, le eché muchas horas y acabé aprendiendo. En 2007 formé una banda de metal, Ariday, que cumple 15 años de andadura este año. Tocamos metal. Cuando viví en el extranjero no llevaba guitarra eléctrica y ‘ampli’, así que fui desarrollando también un gusto por la acústica que ha salido en mis nueve discos como Supervía, me gusta el punto de cantautor sin dejar de lado el metal en Ariday. y además de componer metal también cosas en acústico y ahora lo he volcado en discos. Y Ana Marcén y yo tenemos Ama, proyecto conjunto”.

Ama, dúo con la vocalista Ana Marcén.
Ama, dúo con la vocalista Ana Marcén.
J. L. S.

Obra reciente que se comparte como pan caliente

El último disco de Supervía, ‘Un extraño en mi ciudad’, salió hace algo más de un mes, con single homónimo. “Quería hacer algo muy íntimo; son temas que he compuesto en estos años de pandemia, han resultado ser prolíficos en este aspecto. Quería algo así para llevarlo al directo con facilidad, antes de abusar de la instrumentalización para llego no reflejarlo igual en el directo. Guitarras acústicas, violines y voz. Para la parcela audiovisual contamos con Adrián Barcelona, que hace un trabajo magnífico”.

Por otro lado, el próximo sábado 7 de mayo, Ariday (con Sara Nández como vocalista) tocará en el festival Metal Woman de Logroño junto a Ethernal, Xtasy y Sabotaje, en la sala Hangar; al día siguiente, Ana y José Luis actuarán como Ama en la Hora Rock de Fuenlabrada (Madrid). “Ana y yo estamos tocando por muchos pueblos de Aragón, y ahora contamos con un promotor que está abriéndonos camino fuera de la Comunidad. Tratamos de combinar todos los palos que tocamos; es cuestión de organizarse y gestionar bien el tiempo”.

José Luis es además un padre orgulloso de dos peques que han seguido la tradición familiar del deporte y las artes. “El chaval juega a baloncesto y se le da bien; la peque, que solo tiene siete años, ha sido escogida para un corto de Alfredo Andreu, que se rodará este verano. Por otro lado, Ana y yo estamos trabajando en un nuevo proyecto, muy ambicioso y relacionado con la música, que espero contar a los cuatro vientos en cuanto se materialice”.

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