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LOS LIBROS VERDES. ARTES & LETRAS

Joaquín Araújo escribe su propio manuscrito de la vida

El naturalista publica en Crítica el libro de su gran amor por la naturaleza y la tierra

Joaquín Araújo en la huerta de su casa con una rama de acelga.
Joaquín Araújo en la huerta de su casa con una rama de acelga.
Eduardo Viñuales Cobos.

Arranca este hermoso libro de Joaquín Araújo, hecho de trozos de bosque, con una dedicatoria a todos los árboles y a todos los emboscados que se refugian bajo sus ramas, y por supuesto a los libros. Le sigue un prólogo primoroso de Manuel Rivas, en el que nos habla del valor de los árboles en ‘La Odisea’, cuando el héroe Ulises le recuerda a su padre los árboles del huerto de Ítaca. Dice Rivas: «Este libro rescata la memoria del bosque, alumbra su imaginación, expresa la conciencia que alberga».

Posee una bella portada, desplegable, con ilustraciones de hojas y frutos de diferentes árboles, de Xabier Macpherson, con las que también ilustra el inicio de cada uno de los capítulos, que aparecen preñados de citaciones de grandes escritores que se han sentido atraídos por la llamada de lo natural. Citas, frases o poemas de grandes escritores como Machado, Delibes, Goethe, Lorca o Cervantes, que aparecen repartidas por todo el libro y que hilvanan perfectamente con la prosa cuidada y amena del naturalista Araújo.

La belleza de los árboles y de los bosques, de la naturaleza en general, se expresa y se explica, se interpreta y manifiesta mejor a través de la literatura, de la poesía; las emociones y sentimientos que albergan y desprenden nos dan la verdadera magnitud y notoriedad que habita en ella. Una fina literatura es lo que desgrana el autor a lo largo de las páginas de este libro en las cuales escribe la experiencia y el conocimiento de toda una vida plantando y cuidando árboles, observando en silencio y sin prisas bajo el dosel arbóreo cómo se desenvuelve toda la biodiversidad que habita, cómo se interrelacionan todas las especies, desde las aves a los musgos y líquenes, de la función de las hojas, el tronco o las raíces… o de la capacidad de memoria y almacenamiento que poseen las semillas.

Este autor tan prolífico, que ha descrito y documentado, extensa e intensamente la Natura, escribe y relata en este libro su testamento de vida. Recopila y rememora una retahíla de momentos y recuerdos en torno a esos seres vivos que alimentan la vida, los árboles que conforman el bosque. Dice Araújo: «La más completa y compleja, la más necesaria y hospitalaria, la más bella y generosa de las creaciones de la historia de la vida es el bosque».

Si hubiera que resumir en una sola frase el sentir, la enseñanza del libro sería: «Somos bosque, y éste nos hizo ser como somos… en realidad somos un bosque nómada que un día se bajó de las ramas y echó a andar». El bosque es nuestra medicina, nos cuenta, antídoto que nos puede curar en esta destructiva pandemia, aunque sobre él penden tres grandes plagas bíblicas que lo diezman: los incendios, las talas abusivas y las enfermedades, coadyuvado todo por el calentamiento global.

En la parte final del libro cambia de registro añadiendo materiales y temáticas de diversa índole y nos describe algunos de los bosques más bellos e importantes de España, como Muniellos, Irati, Calatañazor, Valsaín o La Almoraima; además de contener un manifiesto por las dehesas. Hace un repaso a sus colaboraciones en diversos medios de comunicación, añade la carta de una Encina a los humanos, algunas poesías y haikus, además de diversos aforismos sobre naturaleza a los que Araújo denomina «naturismos».

Es la primera vez que, en uno de sus libros –y ya va por el número 111– aparecen varios pasajes autobiográficos, algunos muy cercanos e importantes de su vida.

Termina el autor: «He escrito todo lo que antecede por haber escuchado a los árboles, la canción del bosque… Salvemos a los árboles y a los bosques que nos salvan y atalantan». De entre las numerosas citas de grandes escritores que desfilan a lo largo de las páginas del libro, me quedo con esta de Fernando Pessoa que define mejor que ninguna, el valor y la imperiosa necesidad, la dependencia que tenemos de los árboles. «El verde de los árboles es parte del rojo de mi sangre».

La luz matizada en el corazón de la carrasca.
La luz matizada en el corazón de la carrasca.
Eduardo Viñuales Cobos.

El autor. Joaquín Araújo

Es nuestro naturalista más conocido y destacado. Escritor, periodista, divulgador ambiental, conferenciante ilustre. Es además director, realizador, guionista y presentador de series de TV y documentales. Lleva toda una vida dedicada al compromiso de la sensibilización, comunicación y divulgación de los valores naturales. Autor de más de 2.000 artículos y 111 libros publicados, colaborador asiduo de diferentes cadenas de radio y de programas de televisión. Es también asesor de la revista Ambienta, miembro del Consejo Asesor de Medio Ambiente y de ADENA. Ha recibido el Premio Global 500 otorgado por la ONU, uno de los más prestigiosos en el ámbito de la naturaleza, y ha sido merecedor dos veces del Premio Nacional de Medio Ambiente. Araújo es un hombre que ante todo se siente campesino y plantador de bosques, un hombre que elige ser árbol, madroño o encina.

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