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La prensa en Aragón: de la linotipia al bit

El panorama de la información ha experimentado cambios radicales, muchos de la mano de nuevas tecnologías. HERALDO sigue siendo una referencia 

La planta de impresión de HERALDO en Villanueva de Gállego tiene 17.000 metros cuadrados de superficie. Todo en ella gira en torno a la rotativa Koenig & Bauer.
La planta de impresión de HERALDO en Villanueva de Gállego tiene 17.000 metros cuadrados de superficie. Todo en ella gira en torno a la rotativa Koenig & Bauer.
Guillermo Mestre

En 1982, cuando un fotógrafo de prensa se desplazaba a cubrir el partido de liga del Real Zaragoza fuera de Aragón, lo primero que hacía era adueñarse de una habitación de hotel. Cegaba el cuarto de baño para convertirlo en un laboratorio de revelado y desmontaba la toma telefónica de la habitación para enganchar allí el transmisor. Tras el pitido final tenía aún muchas horas de trabajo por delante: salía galopando hasta el hotel, revelaba el carrete, elegía las fotos, las positivaba, y, para que se secaran, las colgaba de una cuerda o las abanicaba durante un rato. Y luego empezaba a transmitir: cada imagen tardaba en llegar a la redacción unos tres minutos.

Hoy, un fotógrafo inmortaliza un gol y la foto puede recibirse en redacción incluso antes de que el balón vuelva a rodar. El abismo que separa el trabajo del fotógrafo entre 1982 y 2022 ejemplifica la enorme transformación experimentada por la prensa aragonesa en este periodo. Una transformación técnica pero sobre todo estructural. Porque cuando se aprobó el Estatuto agonizaba un ecosistema informativo y se estaba fraguando otro, vigente hasta nuestros días.

Si al terminar la Guerra Civil todos los medios de información quedaron sojuzgados al nuevo régimen (el director de HERALDO, Pascual Martín Triep, fue destituido por la Dirección General de Prensa), ya en las postrimerías del franquismo fueron apareciendo nuevas voces en los quioscos, como ‘Aragón Exprés’ (1970-1983) o el semanario ‘Andalán’ (1972-1987). Y, paralelamente, desaparecieron periódicos tradicionales como ‘El Noticiero’ (1977) y ‘Amanecer’ (1979), ambos en Zaragoza; y ‘Lucha’ (1980, que sería sucedido por el actual ‘Diario de Teruel’). ‘La Nueva España’ oscense iniciaría una nueva etapa en 1984 que desembocaría en el ‘Diario del Alto Aragón’ actual. HERALDO, gracias a que había luchado con éxito por mantener su independencia política y empresarial, se ha mantenido en este periodo como periódico de referencia en la Comunidad, adaptándose al nuevo escenario.

Los aragoneses de la recién estrenada democracia y del Estatuto demandaban más información y más variada. Aparecieron nuevos medios, como ‘Heraldo del Lunes’, que llegó en 1984 para el día de la semana que tradicionalmente no tenía prensa escrita. Pero los nuevos periódicos llegaron para cubrir otro tipo de huecos. Cinco años más tarde nació ‘Diario 16 de Aragón’ (1989-1996), que aprovechaba los contenidos del periódico nacional del Grupo 16 pero que incluía en sus páginas abundante información sobre la comunidad autónoma. En 1990 llegaron ‘El Periódico de Aragón’, con un planteamiento parecido pero dentro del Grupo Z, y el periódico deportivo ‘Stadio Sport’. Y tres años más tarde el periódico nacional ‘Abc’ abrió delegación en Zaragoza.

Las nuevas cabeceras contribuyeron a renovar el panorama de los medios de comunicación y en cierta medida se vivió una edad de oro: nuevos puntos de vista y planteamientos, y una oferta más plural y variada de todo lo que acontecía en la comunidad autónoma.

El historiador Eloy Fernández Clemente, que ha estudiado la evolución de la prensa en Aragón, fue testigo privilegiado de todos los cambios desde las páginas de ‘Andalán’, que dirigió. "El Estatuto fue una especie de ‘Constitución’ aragonesa. En él se plasmó la reafirmación de la personalidad jurídica, política y social de Aragón. Marcó el fin de una etapa y el inicio de otra. En estos 40 últimos años hemos podido ver cómo cosas que entonces parecían utópicas hoy son totalmente normales. Y Aragón no es más que otra comunidad, pero tampoco menos".

Los medios de comunicación han tenido mucho que ver en los cambios sociales que se han vivido en Aragón. "Sobre todo la prensa –subraya Fernández Clemente–. Creo que en la Transición ha desempeñado un papel importantísimo en todos los cambios, incluso quizá sin ser plenamente consciente de ello. Pero, simplemente contando todo lo que estaba pasando, construyó un imaginario colectivo, ayudó a que Aragón entrara en su mayoría de edad. Hoy nos puede parecer poca cosa, pero no lo era porque pocos años antes estaba completamente prohibido eso, contar lo que pasaba. Sin que toda la prensa fuera aragonesista, se fue creando una especie de conciencia colectiva en el sentido de que éramos alguien. Aragón ha dado un salto grandioso en los últimos 40 años, nos hemos desarrollado extraordinariamente, y todo se ha hecho con bastante buen sentido en gran parte gracias a los medios de comunicación".

La transformación, en cualquier caso, no solo fue de la prensa escrita. Algo parecido experimentó también la radio, cuyo dial vio cómo a principios de los 80 surgieron nuevas emisoras, como Radio HERALDO, Radio Aragón, Antena 3, Radio 80 o Radio Ebro, algunas de las cuales se fueron concentrando después; también surgieron iniciativas más locales, en ocasiones acompañadas de prensa escrita, impulsadas desde algunos ayuntamientos, en su mayor parte ya en los años 90.

En cuanto a la televisión, en los últimos cuatro decenios ha experimentado un enorme crecimiento. Cuando se aprobó el Estatuto, su presencia se reducía al centro territorial de TVE, que tres años antes, el 6 de julio de 1979, había emitido su primer informativo regional, de tan solo 20 minutos de duración, parte en blanco y negro y parte en color. A lo largo de los 80 se fueron ampliando las horas de emisión y a finales de esa década se empezó a fraguar el proyecto de televisión autonómica, que tuvo unos comienzos azarosos.

En 1987 se redactó la ley que la haría posible, que no fue aprobada hasta tres años después. En 1992 se inició la construcción de la sede de la Corporación Aragonesa de Radio y Televisión en un solar del Actur. La falta de consenso político a la hora de formar el consejo de administración hizo que el edificio, una vez concluido, permaneciera cerrado y sin uso. Tras una etapa en la que la cadena privada Antena 3 se comprometió a emitir tres horas diarias de programación regional a cambio de una cantidad económica; y otra, a partir de 1996, en la que el Grupo Rey (Antena Aragón) se hizo cargo de las instalaciones, la televisión autonómica renació en 2006. Ya con consenso político, comenzó la programación, que ha ido ampliando y ganando público, manteniéndose en una línea eminentemente generalista y para todos los públicos. Hoy es una de las cadenas autonómicas más consolidadas y con mejor nivel de audiencia de todo el país.

Entre 1965 y 1988 la rotativa de HERALDO estuvo en la calle de Numancia.
Entre 1965 y 1988 la rotativa de HERALDO estuvo en la calle de Numancia.
Mompel/Burgos/Archivo Heraldo

Y mientras todos estos cambios se iban fraguando, año a año, HERALDO ha vivido su particular transformación. En sus 125 años de historia ha experimentado nueve grandes renovaciones, dos de las más importantes después de aprobarse el Estatuto. Y lo ha hecho sin dejar de ser la principal referencia informativa de la Comunidad. Ello ha sido posible porque, aun estando en permanente cambio, nunca ha perdido de vista las cuatro características que han definido su personalidad desde 1895: independencia empresarial, mejora profesional y técnica, defensa de los intereses de Aragón y rigor informativo.

De las dos últimas características rinde el periódico cuentas cada día en su cita con los lectores. En cuanto a la independencia empresarial, esta ha sido una de sus constantes vitales incluso en los periodos más críticos. Eso ha hecho que en las últimas décadas el periódico diera pie a la creación del Grupo HERALDO, primero; y a HENNEO a partir de 2016. Y en la trayectoria empresarial se dan circunstancias extraordinarias, como que desde 1940 y de modo ininterrumpido, HERALDO haya tenido a una mujer al frente de su consejo de Administración (en la actualidad, Paloma de Yarza López-Madrazo) o que sus responsables tengan cargos de la máxima responsabilidad en las principales asociaciones de editores del panorama internacional.

La incorporación de las más avanzadas novedades técnicas ha sido otra de las claves. Si en 1908 HERALDO importó la primera rotativa que funcionó en Aragón, de la casa Jules Derriey, 80 años más tarde trajo una Koenig-Bauer, y redacción, producción y distribución se integraron en un sistema informático abierto y de producción propia. Esa fue una de las grandes ‘revoluciones’ de las cuatro últimas décadas. La otra llegó a partir de 2003, cuando se inauguró la nueva planta de impresión en Villanueva de Gállego, y cuatro años más tarde se puso en marcha la actual Koenig-Bauer, que volvió a colocar a HERALDO en la vanguardia tecnológica internacional.

La actual Koenig-Bauer permite imprimir 70.000 ejemplares a la hora a todo color en la planta de impresión de Villanueva de Gállego
La actual Koenig-Bauer permite imprimir 70.000 ejemplares a la hora a todo color en la planta de impresión de Villanueva de Gállego
Guillermo Mestre

El 30 de noviembre de 2001 el periódico había estrenado un nuevo diseño y concepto, pilotado empresarialmente por Pilar y Fernando de Yarza Mompeón; un diseño moderno y funcional, con nuevas secciones y contenidos que, con sucesivas innovaciones, se ha mantenido vigente hasta hoy.

Pero la renovación física (el tamaño del periódico también se ha ido acomodando a las necesidades de la sociedad) se ha ido traduciendo en los últimos cuarenta años en los contenidos, ampliando la oferta con suplementos como ‘Artes & Letras’, ‘Tercer Milenio’, ‘Heraldo Escolar’ o ‘Con Mucho Gusto’, por citar solo algunos, junto a anuarios, especiales o ediciones conmemorativas. Cabe destacar, en este sentido, el esfuerzo informativo realizado durante la Exposición Internacional de 2008, con una redacción especial instalada en el recinto de Ranillas; o el más reciente realizado durante la pandemia de la covid-19, con toda la redacción conectada en red e informando minuto a minuto.

Pero hay que viajar un poco atrás en el tiempo, hasta el domingo 17 de diciembre de 1995, fecha en que se produjo otro hito en la historia de HERALDO: por primera vez se podía consultar en el ordenador una versión digital del periódico. Tres años más tarde nació Heraldo.es. Y, si los cambios en la edición impresa han sido constantes, en pos de un mejor servicio informativo, en la edición digital han sido vertiginosos: del volcado de los contenidos en papel se pasó pronto a la generación de informaciones propias, la inclusión de vídeos, la creación en 2012 de una edición especial para suscriptores, la inclusión de las formas y lenguajes más modernos y, sobre todo, la información en tiempo real: 24 horas al día, 7 días a la semana, 52 semanas al año.

Todo ello explica que HERALDO sea el primer periódico español en obtener la calificación ISO 9000. También posee el sello The Trust Project, que distingue a los medios que ejercen "un periodismo veraz y plural". Como aseguraba el rey Felipe VI en 2020 en la gala de entrega de los premios HERALDO, este periódico "es hoy lo que ha sido siempre: una voz clara en defensa de la libertad, una voz comprometida con los ciudadanos, no solo de Aragón, sino también de todo nuestro país".

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