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Amor y magia alrededor del Patio de la Infanta

La reedición de la novela 'La Casa de los Dioses de Alabastro', de Magdalena Lasala, recrea una época esplendorosa de Zaragoza.

José Luis Rodrigo, Magdalena Lasala, Joaquín Pardinilla y Domingo Buesa, en el Patio de la Infanta.
José Luis Rodrigo, Magdalena Lasala, Joaquín Pardinilla y Domingo Buesa, en el Patio de la Infanta.
José Miguel Marco

Hay novelas que merece la pena rescatar para que tengan una nueva vida y eso, de alguna forma, es lo que ha sucedido con ´La Casa de los Dioses de Alabastro`, de Magdalena Lasala. Vio la luz hace nueve años y este miércoles se presentó su reedición en el Patio de la Infanta, el escenario donde se desarrolla la trama.

“Es la gran novela de Zaragoza escrita por la reina del género histórico”. En esta apreciación estuvieron de acuerdo los dos protagonistas que flanquearon a la autora, el presidente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, Domingo Buesa, y el editor David Francisco.

También hizo suyas estas palabras el director general de la Fundación Ibercaja, José Luis Rodrigo. En su intervención animó a las personas que todavía no lo hayan hecho “a saborear con su lectura esta querida ciudad nuestra a través de la belleza de este patio tan majestuoso”.

Inmediatamente cedió la palabra a Domingo Buesa, quien incidió en la importancia del momento. “Es la vuelva de Magdalena al patio de la Casa Zaporta con un libro en el que está narrada su historia con el amor y la magia que maneja tan maravillosamente”. Además, añadió un detalle: “Con esta novela alcanza su cénit como mujer manejadora del lenguaje”. Tras su lectura, prosiguió, “regresas al Patio de la Infanta y te dan ganas de redescubrir sus bellos rincones y la simbología de sus columnas”. Y es que, a su juicio, este escenario “es un canto a lo oculto, al otro lado de la frontera de lo visible”.

David Francisco, de Pregunta Ediciones, reivindicó “la vigencia de la historia que se recrea en una de las épocas de mayor esplendor de Zaragoza, cuyos edificios competían en belleza con los de muchas capitales europeas”.

La autora también dejó entrever la sensación de que es una de las obras más emblemáticas de su carrera, “una de las que más amo y que más satisfacciones me ha dado”. La describió como “el gran homenaje a Zaragoza y a esa memoria de esplendor que no debe ser olvidada”.

En ese marco de la Zaragoza renacentista, Magdalena Lasala ofrece al lector una historia de amores y odio, de misterios entrelazados, de pasión, secretos y enigmas descubiertos a la sombra de Gabriel Zaporta y de su inspiradora Sabina de Santángel. “Era una mujer muy culta que tuvo la capacidad de reunir a su alrededor a destacados intelectuales, poetas, músicos y políticos”.

Lo hizo en las conocidas como veladas de Venus. “En ellas se rendía homenaje al amor y a los amantes”, describió la autora. Esa magia es la que se recreó ayer con la lectura de poemas de la época y de textos de la propia Magdalena. El momento tuvo un aire improvisado que el compositor Joaquín Pardinilla acompañó con piezas suyas. Fue un bonito ejemplo de imbricación de música y palabra. Todo un viaje en el tiempo.

El público que llenó el Patio de la Infanta lo disfrutó sin disimulo. Entre los asistentes, se dejaron ver el músico Gabriel Sopeña; el presidente de la Asociación Aragonesa de Escritores, Eugenio Mateo, y la profesora María Gómez Patiño.

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