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Las salas de conciertos piden compensaciones para sobrevivir a las restricciones

La prórroga de las medidas de Sanidad hace "prácticamente inviable" la mayoría de eventos. El sector se considera "desamparado" por las administraciones.  

Chema Fernández, a la izquierda, programador de La Casa del Loco.
Chema Fernández, a la izquierda, programador de La Casa del Loco.
Guillermo Mestre

Las salas de conciertos no levantan cabeza y se ahogan tras casi 21 meses de pandemia. El anuncio el pasado lunes por parte de la consejera de Sanidad Sira Repollés de que se prorrogarán "al menos hasta final de mes» las medidas que prohíben el consumo en barra y que obligan a bajar la persiana a las 2.00 volverá a dejar a Aragón prácticamente sin música en directo en estos espacios ya que es «insostenible" mantener la actividad con estas restricciones.

Con la normativa que se implementó el 28 de diciembre con duración al menos hasta el 15 de enero y que se ha ampliado otra quincena más, la viabilidad de los conciertos es nula. En general, los ingresos por las entradas van destinadas a los grupos y las salas cubren sus gastos y los hipotéticos beneficios con las consumiciones de los asistentes. Sin embargo, con las restricciones se obliga a que el aforo se reduzca al 50% y sentado si se quieren servir bebidas, una situación que hace inasumible la organización de estos eventos.

"En estas condiciones la gran mayoría de conciertos son deficitarios y no podemos asumirlos. Aceptamos con resignación todas las normativas. No podemos hacer otra cosa. Pero, como siempre, somos los más perjudicados y desamparados, y sufrimos el agravio comparativo respecto a otros sectores. Entendemos y compartimos que lo prioritario es la salud, pero cada medida restrictiva debería ir acompañada de una compensación porque no nos dejan ejercer nuestra actividad", sintetiza Pablo Cano ‘Patxi’, presidente de Aragón en Vivo, la asociación que aglutina a 19 salas –el 95% de las existentes en la Comunidad– y propietario del Rock & Blues.

En su caso, tenía ocho conciertos previstos para esta segunda mitad de enero y mantendrá aquellos en los que se puedan "alcanzar los gastos mínimamente". Y se ha visto obligado a trasladar la cita estrella de su calendario, la actuación de la irlandesa Sharon Corr el 28 de enero, del Rock & Blues al Teatro de las Esquinas ya que había vendido todas las entradas y era imposible ubicar a todas esas personas con la normativa vigente.

Chema Fernández, presidente de las Asociación de Promotores de Música de Aragón y programador de La Casa del Loco, también transmite esa desazón. "Se anuncian medidas que siguen restringiendo los conciertos hasta el punto de hacer la inmensa mayoría de ellos inviables económicamente. Y de nuevo se hace sin haber cruzado una palabra con el sector y de forma clarísimamente discriminatoria, siendo el único sector junto a la hostelería y el ocio nocturno, tan unidos al nuestro, que sufre las medidas", lamenta. Y prosigue con su razonamiento: "Todo ello sin que el cierre de nuestros conciertos y locales haya supuesto la más mínima incidencia positiva en la pandemia, más bien al contrario: desde que se nos obliga a estar cerrados ha aumentado exponencialmente el número de contagios. Mientras, los comercios de asistencia masiva, los colegios con aulas repletas de niños y maestros, los medios de transporte atestados de personas sin restricciones y los centros de trabajo continúan su actividad con absoluta normalidad como si allí no pasase nada cuando las cifras dicen lo contrario". Y concluye: "La discriminación, el desinterés y el desprecio por nuestros sectores resulta evidente cuando ni siquiera se han mencionado compensaciones ante este nuevo ataque".

Javier Benito, propietario de La Lata de Bombillas, había pergeñado una programación de siete conciertos en lo que resta de enero que muy probablemente se cancelarán o pospondrán en su totalidad. Las últimas semanas han resultado tremendamente duras para su emblemático local. "Las cosas fueron muy bien hasta mediados de diciembre. A partir de allí, todo se ha caído. Diciembre siempre es el mejor mes del año y Nochevieja la mejor noche. En diciembre de 2019, el último año normal, ese mes hicimos el 19% de la facturación total del año. El diciembre de este 2021 solo hemos hecho el 26% de facturación respecto al mismo mes de 2019. Y enero va a ser un mes perdido. Si tenemos que cerrar por la seguridad de todos, deberían compensarnos de alguna manera", relata.

Benito aporta un factor más que sus colegas comparten: la incertidumbre. "Somos un sector que trabaja a varios meses vista, contratamos a grupos con mucha antelación. Y en estas circunstancias es imposible realizar de una forma mínimamente normal nuestro trabajo", concluye.

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