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El Gobierno de Aragón quiere acabar con el misterio de la ubicación de la reina Petronila

Ha solicitado que se cotejen los restos en un sepulcro de la catedral de Barcelona con los que se guardan del linaje real en la Comunidad.

En el sepulcro de la derecha estarían los restos de doña Petronila.
En el sepulcro de la derecha estarían los restos de doña Petronila.
Heraldo.es

A lo largo de varias décadas, los historiadores han dado por sentado que doña Petronila, la hija de Ramiro II el Monje que fue reina de Aragón y, casada con Ramón Berenguer IV, condesa de Barcelona, estaba enterrada en la catedral de Santa Eulalia en la Ciudad Condal. Un hecho que figura en el testamento de la monarca. Pero la ubicación exacta de sus restos es todavía un misterio. 

En marzo de 2001, Juan Bassegoda Nonell, arquitecto de la catedral de Barcelona y antiguo profesor de la Real Cátedra Gaudí, publicó un documentado artículo en 'Aragón turístico y monumental', donde aportaba bastante luz sobre el asunto. En el texto de la publicación del SIPA (Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón), venía a demostrar que los restos de doña Petronila se encuentran en realidad en el sepulcro de la condesa Almodis en el transepto del espacio religioso. Una teoría que el Gobierno de Aragón desea demostrar cotejando esos restos con los que se guardan del linaje real en Aragón.

Para tal efecto, según ha informado ‘El País’ y posteriormente ha confirmado el Ejecutivo aragonés, hace dos semanas Marisancho Menjón, directora general de Patrimonio, se desplazó a la catedral de Barcelona para “iniciar los contactos” de cara a obtener una muestra de los restos conservados allí y poder estudiar si se tratan de los de la reina Petronila.

“Lo único que pretendemos es conocer si efectivamente son sus restos o no, y cotejarlos con las muestras de linaje real que se han obtenido hasta ahora”, explica Marisancho Menjón, quien recalca que la pretensión se limita a este análisis y que no afectaría a un hipotético traslado de los restos. “Petronila quiso ser allí enterrada y allí se quedará”, recalca.

Menjón desgrana los elementos que preceden y alimentan esta solicitud. “La reina Petronila pidió ser enterrada en la Catedral de Barcelona porque era canonesa de la misma. Eso es sabido porque lo dejó en su testamento y también desde los años 90 se supo que muy probablemente sus restos descansan allí, en la tumba que hay junto a la salida a la sacristía de la misma catedral. Eso fue publicado por el arquitecto encargado de la conservación de la catedral, Bassegoda, y también en la exposición ‘Panteones reales de Aragón’ que se hizo en la sala de la Corona en el edificio Pignatelli en 2018, donde también se afirmaba ya con claridad que esa tumba contiene muy probablemente los restos de la reina”, comparte.

En su artículo, Bassegoda llegaba a esa conclusión basándose, primero, en que no existe documentación fehaciente que establezca que realmente Almodis esté donde se dice; y, segundo, en la documentación histórica. En la catedral de Barcelona pueden verse, entre el transepto y la capilla de los Santos Inocentes, dos sepulcros de piedra en los que se conservan restos de miembros de la familia real que fueron trasladados allí en 1852 desde el convento de San Francisco (Alfonso el Liberal, Jaime I de Urgel, Constanza de Sicilia, Leonor de Aragón...). Su atribución no admite dudas. Sí cuestiona Bassegoda, en cambio, quién descansa realmente en los sepulcros que se ubican junto a la sacristía, en posición elevada en la pared, y sobre un fondo de pinturas de 1545 ejecutadas por el artista portugués Enrique Ferrandis o Fernandes, y que tradicionalmente se han atribuido a Ramón Berenguer I, conde de Barcelona, y a Almodis de la Marca, su mujer.

El arquitecto basó sus afirmaciones en tres manuscritos de la Biblioteca de Cataluña, en el testamento de Jaime II de Aragón y en el hecho de que la atribución de los sarcófagos a Ramón Berenguer I y Almodis "no se produjo hasta que Francisco Tarafa (antiguo archivero de la catedral) pensó que debían ser las tumbas de los condes de Barcelona que asistieron a la consagración románica en 1058, por simple suposición, ya que no hay documento alguno que lo certifique". Y a Francisco Tarafa ya se le han 'pillado' varias fabulaciones históricas.

Sin embargo, hasta ahora, el artículo de Bassegoda no había conseguido que ninguna institución se hubiera preocupado por constatar el error. Algo que ahora pretende subsanar el Gobierno de Aragón. Aunque no hay plazos asignados, desde el Ejecutivo se muestran optimistas. “La reunión fue muy productiva, los canónigos se mostraron receptivos porque la historia posee un interés general, para toda la sociedad. En cuanto a plazos, no podemos decir nada porque la autorización está pendiente y no se ha hablado de fechas todavía. Avanzar algo en este sentido sería prematuro”, concluye Marisancho Menjón. 

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