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Jesús Casabón, 'Tiparraco', diez años triunfando en YouTube: “Lo difícil no es llegar, es mantenerse”

Más de dos millones de seguidores en YouTube avalan a este aragonés como uno de los mejores creadores de contenidos en la plataforma.

El zaragozano Jesús Casabón, alias 'Tiparraco', lleva diez años triunfando en YouTube
El zaragozano Jesús Casabón, alias 'Tiparraco', lleva diez años triunfando en YouTube
Camino Ivars

A sus 38 años, este zaragozano criado a caballo entre el barrio de Las Delicias y La Muela ha logrado vivir de Youtube, tener una vida cómoda y llegar a lo más alto sin que se le haya ido de las manos. Porque Jesús Casabón, conocido por todos por su alter ego en Youtube, 'Tiparraco', no es un youtuber al uso. Reconoce que logró parar a tiempo una situación que podría habérsele ido de las manos: “Supe frenar a tiempo. ¿La clave? Aplicar el lema ‘Trabajar para vivir, no vivir para trabajar'. 

“Eso no quiere decir que no trabaje, lo hago y mucho, posiblemente demasiado, pero no me autoexijo para ganar más ni para vivir mejor. Tengo mis necesidades cubiertas y no necesito nada más que eso”, asegura. Es el mayor de cuatro hermanos y, tras convencerse de que aquello de estudiar no era lo suyo, decidió hacer mecánica y ponerse a trabajar en el taller de coches de su padre. Allí pasó siete años: “Nunca fui un buen estudiante. Yo lo que quería era hacer reír a la gente y grabar vídeos. Eso me encantaba”.

"Prefiero generar menos contenido, no ganar tanto, pero no perderme por el camino"

Tras pasar por empleos de todo tipo, desde vendedor de telefonía hasta reponedor de supermercado, entre otros; en 2011, decidió abrir su canal de Youtube, una joven plataforma que, por aquel entonces, apenas comenzaba a dar sus primeros pasos. ¿Y cómo llamarla? Qué mejor que utilizar el apodo por el que siempre le llamaba su abuelo cuando era muy pequeño. “De niño era un pieza, y mi abuelo siempre me decía “Qué tiparraco estás hecho”. Pensé que era un buen título”, recuerda. Y funcionó. “A los tres años me trasladé a Madrid para vivir de la creación de contenido, sobre todo en clave de humor, cámaras ocultas y muchas bromas”, explica. Hoy, cuenta con 2,19 millones de seguidores en la red social y más de 140.000 en Instagram. El aragonés vive de ello.

“Comencé inspirándome en canales norteamericanos de bromas, cogiendo ideas. Empecé un poco por probar, sin idea de nada. Me di cuenta que iba en serio cuando comenzó a entrar algo de dinero”, reconoce, sorprendido. Cuando la cantidad fue suficiente para dedicarse tan solo a eso, decidió lanzarse a la piscina. “Empecé muy poco a poco, con 600 o 700 euros, pero si me di cuenta de que si podía dedicarle más tiempo, podía crecer en el medio y hacer de mi hobby un trabajo” añade.

Jesús Casabón, 'Tiparraco', tiene más de dos millones de seguidores en Youtube
Jesús Casabón, 'Tiparraco', tiene más de dos millones de seguidores en Youtube
Camino Ivars

A los cuatro años de abrir su canal ya contaba con un millón de adeptos a sus bromas, que algunos catalogan de pesadas y con cierto tono de humor negro. Un humor que, lejos de lo que en ocasiones puede parecer, continúa enamorando a los internautas. “Me apasiona hacer bromas a la gente y ver sus reacciones. Con el tiempo he aprendido a analizar muy bien a quién elijo para ello, para evitar disgustos”, afirma.

Hoy, puede afirmar con orgullo que es uno de los pocos youtubers que ha logrado cumplir diez años sin haberse agotado ni haber quemado a su público. “Ser original y creativo después de tanto tiempo es muy duro. Por eso decidí echar el freno. Prefiero generar menos contenido, no ganar tanto, pero no perderme por el camino. Lo difícil no es llegar, es mantenerse”, reconoce.

Y eso que, como suele ocurrir a quien su oficio depende de algo tan efímero como la creatividad, admite que varias veces ha pensado que en algún momento su carrera podía llegar a terminar. “Algunas veces por la crisis de la plataforma, otras por mi propia inventiva, pero al final siempre se me acaba ocurriendo algo nuevo que suele funcionar”, añade. Sin embargo, hasta en los momentos de mayor duda, siempre ha decidido continuar, pues no hay mayor recompensa que los mensajes que cada día le llegan de su público. “Hacer reír a una persona que lo necesita de verdad es algo que no tiene precio, es una recompensa brutal. Siento que hago la vida de la gente más fácil, eso no se puede superar con nada más”, reconoce.

El entretenimiento del futuro

En la actualidad publica un vídeo a la semana, en cuyo desarrollo trabaja durante tres días, otro lo dedica a la grabación, y el resto a montaje y edición. Además, cuenta con un cómplice, un cámara, que le acompaña en cada aventura. 

Tras muchos años viviendo fuera, hace un par decidió volver a casa. “Quería estar más cerca de los míos y me encanta esta ciudad. Es más difícil grabar sin que me reconozcan, pero siempre se puede viajar para eso”, admite. Además, el zaragozano asegura que su forma de hacer humor  desprende un espíritu muy maño: “Es algo que se lleva dentro”.

"Las redes se han convertido en lugar de encuentro de chavales con muchos complejos que quieren aparentar todo el tiempo. Soy de otra generación"

En cuanto al futuro de plataformas como Youtube, frente a otras más banales como TikTok o Instagram -en las que se prioriza la imagen sobre el resto de cosas y en las cuales, muchas veces, se tiende a compartir una vida perfecta en la mayoría de los casos inexistente-, asegura que ofrece un sinfín de oportunidades a aquellos que sepan utilizarlas. “Ir en contra de una herramienta así es absurdo. Para mí, este es el entretenimiento del futuro”, reconoce.

“Sin educación ni una base está claro que las redes sociales tienen mucho peligro. Se han convertido en lugar de encuentro de chavales con muchos complejos que quieren aparentar todo el tiempo. Soy de otra generación. Creo que tiene mucho que ver con los nativos digitales que no saben que hay vida fuera de eso”, reflexiona.

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