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El Museo de Ingenios Musicales de Labuerda entreabre sus puertas

La muestra permanente se nutre de la colección de José Luis Mur, hijo de la localidad sobrarbense. Menos de un centenar de personas podrán ver parte de ella este domingo 28 de noviembre

Dos de los ingenios del Museo: La Voz de su Amo y el Limonaire
Dos de los ingenios del Museo: La Voz de su Amo y el Limonaire
JLM

El momento más esperado por los habitantes de Labuerda en los dos últimos años llega este próximo domingo. Ya tienen los dulces de Turmo y la deliciosa comida casera de la Fonda Carrera, pero ese día se entreabre (la apertura llegará un poco más tarde) el Museo de Ingenios Musicales de José Luis Mur, hijo del pueblo, Feliciano para sus paisanos; lleva más de medio siglo en Madrid, pero nunca ha roto el hilo emocional con su querido Sobrarbe, y ahora abre en casa un espacio expositivo sin igual en España.

“Este domingo vamos a mostrar un poco la colección –afirma desde su tienda madrileña de fotografía, Fotocasión, lugar de peregrinaje de profesionales de toda Europa– y para ello haremos pases de 45 minutos, con grupos de 20 personas. Ya se han cubierto las plazas, porque la verdad es que la gente tiene ganas de verlo. Pronto lo abriremos al público, en cuanto esté todo en su sitio”.

José Luis empezó a coleccionar estos ingenios musicales de diferentes épocas hace 35 años. “Fui comprándolos poco a poco, sin tener conocimientos musicales amplios, y hace cuatro años pensé en buscar un lugar apropiado para conservar la colección y compartirla con quien quisiese admirarla. Adquirí una casa en la plaza de mi pueblo y la he adaptado para el museo. Hay de todo en reproducción y grabación, desde aparatos de la llamada premúsica;se avanza cronológicamente desde la planta baja a la tercera. Además, se podrán probar para disfrutar del sonido de cada ingenio”.

Más maravillas del Museo de Labuerda: örgano de Barbarie y la Caja de Música Suiza de 1890
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JLM

El museo exhibirá unos 200 aparatos. “Son la mitad de los que tengo, no caben más si queremos mostrarlos adecuadamente. Hay muchos especiales para mí, pero el fonógrafo TinFoil es uno de los más curiosos; la primera grabación de voz que hizo Edison fue con un aparato de este tipo. Hay gramófonos de distintos modelos y época, un reproductor de discos de pizarra que funciona con alcohol de quemar, y algunas piezas del siglo XVIII con distintos sistemas de reproducción, desde cartones perforados que luego inspiraron a los ordenadores a discos metálicos, de cemento o cilindros de cera”.

La primera pasión

La niñez de José Luis Mur en Labuerda está marcada por su primera gran pasión, el fútbol. “Era portero, me decían que paraba bien, pero me resultaba difícil valorarlo ed chaval. A los 16 años opté por escribir cartas a los clubes de Monzón, Barbastro y Huesca para pedir una prueba. Barbastro fue el primero que me llamó; pagaban viaje y estancia, así que hice la prueba, me ficharon para el juvenil y me buscaron un trabajo de administrativo en una serrería, Cafisa. A los 18 pasé al primer equipo, que jugaba en Tercera División; hice la mili voluntario en Barbastro para poder seguir jugando, y luego entré de administrativo por oposición en el ayuntamiento de Almudévar”.

Plaza Mayor de Labuerda. El edificio del museo está en el centro, al fondo.
Plaza Mayor de Labuerda. El edificio del museo está en el centro, al fondo.
Laura Uranga

En Almudévar se consolidaría la otra gran afición de Mur, la fotografía, a la que acabó dedicando su vida profesional. “Compré mi primera cámara con 13 años a escondidas de mis padres, porque la economía de casa no andaba boyante; aún la tengo, costó 99 pesetas. Bajaba a Aínsa y allí me revelaba Altemir, el fotógrafo local. En Barbastro compré luego una mejor, y en Almudévar me hice amigo del alguacil, que era el fotógrafo del pueblo. Siempre quise una reflex Konica, pero costaba tres sueldos mensuales míos”.

Cuando la vida le llevó a Madrid, compró una Minolta y ya nunca ha parado. “Puse un puesto de foto en el rastro con un amigo, que luego pasó a ser tienda, y aquí sigo. La verdad es que todo aquello que tenía un mecanismo me encantaba, exceptuando las armas. De hecho, pensé en llevar algunas cámaras al museo de Labuerda, pero necesitarían un capitulo aparte, son miles. También he acumulado mucha documentación. De hecho, me encantaría nutrir un Museo Nacional de la Fotografía, con máquinas únicas y bien pormenorizado, pero debería haber apoyo público”.

Palmodian Violon de 1906.
Palmodian Violon de 1906.
JLM

Cuando Vidaller fue colchonero

En 1972, el Barbastro jugó la promoción de ascenso a Tercera contra el Recreativo de Huelva, que luchaba por no descender. Su portero Vidaller (segundo apellido de José Luis Mur, y su apelativo futbolero) hizo tal partidazo en Huelva, con un recital de paradas impresionante, que la afición rival le sacó a hombros del campo. “Me llamaron varios equipos grandes: vino el Atlético de Madrid y me fichó. Max Merkel era el entrenador, y tuve de compañeros a Adelardo, Gárate, Luis… estuve como tercer portero, tras Rodri y Pacheco. Me fastidié en la mano dos años después, la lesión no curó bien y se acabó mi carrera futbolística”.

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