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Opinión

'Pan de limón con semillas de amapola': Zambrano y la hondura dramática

Por
  • Carmen Puyó
Contenido exclusivoOPINIÓNACTUALIZADA 13/11/2021 A LAS 17:42
Un momento de 'Pan de limón con semillas de amapola', de Benito Zambrano.
Un momento de 'Pan de limón con semillas de amapola', de Benito Zambrano.
Heraldo.es

Veo la atractiva, interesante y melodramática ‘Pan de limón con semillas de amapola’ y descubro que me atrapa mucho más de lo que esperaba y que en mi relación con Benito Zambrano sigo llevando pegada a mi piel ‘Solas’. Fue la primera película de este cineasta andaluz de irregular recorrido al que sigo recurriendo con la misma esperanza: que no me falle en su hondura dramática y siga envolviendo a sus personajes femeninos con idéntica intensidad, energía y vida.

No diré que en su nueva película lo consiga con la misma fuerza que en ‘Solas’, uno de los mejores filmes dramáticos españoles de los últimos veintitantos años. Pero, casi. Porque ‘Pan de limón con semillas de amapola’ es mucho más de lo que su título da a entender. Porque te acercas a esa historia, basada en la novela de la también coguionista Cristina Campos, y podríamos caer en el error de pensar que estamos ante otro filme con protagonistas centrados en el mundo del chocolate, la repostería o la restauración en general. Y no, porque los personajes de la escritora Cristina Campos que Zambrano hace suyos en la película se mueven en ese y en otros muchos frentes. Y acaban siendo, en mi opinión, muy ricos.

'pan de limón con semillas de amapola' ***
DirectorBenito Zambrano
GuiónBenito Zambrano y Cristina Campos 
IntérpretesElia Galera, Eva Martin, Mariona Pagés, Marilu Marini

A partir del reencuentro de dos hermanas que han estado catorce años sin hablarse, Benito Zambrano compone la historia de dos mujeres y, con ellas, para bien o para mal, de todo aquello que forma parte de sus vidas: el maltrato, el abandono, la enfermedad, el papel de las oenegés…, un buen puñado de problemas y situaciones reales al que hay que añadir un último elemento melodramático, el del origen familiar.

En el caso de Benito Zambrano y su buena, interesante y honesta película, cuando uso el término melodramático no lo hago para rebajar la calidad de su trabajo. Al contrario. Zambrano es de esos autores honrados que no engañan sobre sus pretensiones. Él, lo que ha hecho, es un digno, bueno y entretenido melodrama, con muy buenos actores para personajes especiales. A mi me ha gustado mucho.

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