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El rey del criptoarte es aragonés

Jaime Sanjuán pulveriza el record de precio pagado por una obra de este tipo, al vender una de sus pinturas digitales en subasta por 20.000 euros

El zaragozano Jaime Sanjuán, con el iPad en el que pinta con sus dedos, en el que puede verse el detalle de una de sus obras.
El zaragozano Jaime Sanjuán, con el iPad en el que pinta con sus dedos. En la pantalla puede verse el detalle de una de sus pinturas.
José Miguel Marco

En febrero de 2015, Jaime Sanjuán celebraba su primera exposición individual en el IAACC Pablo Serrano. Cada una de sus pinturas digitales, de las que había realizado una tirada de 25 ejemplares, se vendía por 250 euros. Seis años después, otra de sus creaciones, ‘Divino tesoro’, en esta ocasión obra única, ha sido adjudicada pasado por 20.000 euros en la sala madrileña Fernando Durán Subastas. Entre ambos acontecimientos su forma de entender el arte (un hiperrealismo a caballo entre lo onírico y lo surrealista) no ha cambiado mucho. Pero el mercado sí.

"La clave ha estado en el desarrollo de las criptomonedas –relata– y en la aplicación de sus principios y tecnología al arte digital. Cuando creas un NFT asocias una imagen a un número registrado en la red mundial de ordenadores; creas, en realidad, una obra original y única. Esto ha permitido a los coleccionistas que puedan poseer el original, hasta el punto de que si yo mismo intentara hacer otra copia de una de mis obras saltarían todas las alarmas".

El NTF (Non Fungible Token) es una especie de vale digital, único e irrepetible, que acompaña indisolublemente a una creación, ya sea música, vídeo o imagen, de manera que la autentifica como original. Los NFTs nacieron en Ethereum, plataforma digital que usa tecnología blockchain, y han revolucionado el arte digital. En marzo pasado, una subasta de Christie’s fue noticia en todo el mundo al saberse que un NFT del artista Beeple fue adjudicado por 69 millones de dólares.

El miércoles pasado, la madrileña Fernando Durán Subastas sacó a la venta dos obras de Jaime Sanjuán con un precio de salida de 8.500 euros cada una. Hasta ese momento, el precio récord de un NFT en España era de 6.500 euros (pagados en octubre pasado). Jaime Sanjuán vendió las dos obras a sendos coleccionistas. Una de ellas por el precio de salida, lo que ya constituía un nuevo récord; pero la otra, ‘Divino tesoro’, con la que ganó la 38ª edición del American Illustration New York, lo pulverizó: la pieza se adjudicó por 20.000 euros.

Los compradores recibirán el NFT junto a un certificado holográfico firmado por el artista y una impresión de la obra en Vitra, sistema que, con un soporte de aluminio, permite que las imágenes no se decoloren ni se rayen y permanezcan incólumes durante siglos. "Lo he hecho así –añade Sanjuán– porque conozco el mercado en España y el criptoarte apenas está despertando ahora. La mayoría de los coleccionistas sigue queriendo tener sus obras en formato tangible".

'Divino tesoro', pintura digital por la que un coleccionista privado ha pagado 20.000 euros.
'Divino tesoro', pintura digital por la que un coleccionista privado ha pagado 20.000 euros.
Fernando Durán Subastas

‘Divino tesoro’ es una obra que nació durante una visita al Monasterio de Piedra. "Llegó un autobús lleno de adolescentes que, nada más bajar del vehículo, empezaron a hacer fotos con sus telefónos móviles –relata–. Al poco tiempo una quincena de ellos estaban sentados, unos junto a otros, mirando sus móviles, sin hablarse, enviando e intercambiando fotografías. Estaban ‘viendo’ el monasterio a través de las fotos del grupo, y no con sus propios ojos. Enseguida pensé que tenía que pintar un cuadro".

La obra presenta a una joven con un par de pájaros en la cabeza y a la que ciega su propio  cabello. Flotando sobre una de sus manos hay un teléfono móvil en el que pueden verse sus ojos.

"Siempre pinto cosas que me pasan a mi, vivencias, lo que veo en la calle –señala Sanjuán–. Si pintara cosas que no he vivido acabaría cayendo en los clichés".

Nacido en Zaragoza en 1981, Sanjuán tiene una formación clásica (se licenció en Bellas Artes en la Universidad de Castilla-La Mancha) y no desdeña la pintura tradicional. Recomienda dominarla. "Hay conocimientos absolutamente imprescindibles antes de dedicarse a la pintura digital –subraya–. Necesitas aprender a dibujar y una serie de conocimientos acerca de la luz, la forma, el color, la composición... Y, una vez que dominas la técnica tradicional, es cuando puedes dar el salto a la pintura digital. Y eso es así porque, al final, la pintura digital imita a la analógica. Como la digital te da tantas facilidades para trabajar, acabas corriendo el riesgo de tener importantes lagunas técnicas y depender de la herramienta, cuando tiene que ser al revés, que la herramienta dependa de tí".

Pero está seguro de que no volverá a la pintura tradicional. "Me lo han ofrecido muchos galeristas -señala-, con el argumento de que mis obras se cotizarían más y se revalorizarían rápidamente. Pero no lo quiero hacer, y menos ahora que el mercado del arte empieza a aceptar la pintura digital y el NFT. Para la pintura tradicional tienes que preparar el material, los colores, tener un estudio... Cosas que me cuestan ahora cinco minutos en mi iPad tardaría en hacerlas media hora en un lienzo". 

'El consejero', obra digital de Jaime Sanjuán que fue adjudicada el miércoles en Madrid por 8.500 euros
'El consejero', pintura digital de Jaime Sanjuán que fue adjudicada el miércoles en Madrid por 8.500 euros
Fernando Durán Subastas

Pinta en su cerebro antes de pasar las imágenes a la tableta. "Normalmente no les doy muchas vueltas a mis pinturas. Las pienso mucho, eso sí, las pinto mentalmente y, cuando ya las tengo totalmente perfiladas en mi cabeza, las voy pintando por trozos, como si fueran piezas de un puzzle. Cuando creo que ya he acabado una, la pongo de salvapantallas, la dejo reposar en el iPad dos o tres días y me dedico a otras cosas. Si cuando enciendo el iPad lo que veo me convence, la considero terminada. Si no, veo cómo mejorarla. Algunas, sí es verdad, me cuesta mucho terminarlas. Hubo una que no sabía cómo acabarla y estuve tres años trabajando a ratos en ella". 

Sanjuán, como adelantado del arte digital, es muy popular entre los que se quieren iniciar en él, gracias a los vídeos que cuelga en internet. No le cuesta nada compartir sus 'secretos' de cocina.

"Creo que es mi deber moral -apunta-. Si quiero que el arte digital se tome cada vez más en serio necesito que haya muchos y muy buenos artistas. Y, si no cuento todo lo que sé y he ido aprendiendo, no ayudo nada a conseguirlo. No quiero que se me vea como 'el chico raro que pinta con los dedos en su iPad'. Por eso tengo que enseñar lo que sé. Además, en este trabajo no hay truco. Esto consigue en sentarse con la tableta y trabajar durante horas, y horas, y horas".

Los dedos, un poco de tranquilidad y el programa Procreate son todo lo que necesita para pintar. No se considera un gurú ni un apóstol de las nuevas tecnologías. "La pintura tradicional nunca desaparecerá -subraya-. Y la digital experimentará un increíble 'boom' en los próximos años para acabar consolidándose como una técnica artística más".

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