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LITERATURA Y RADIO. ARTES & lETRAS

Ana Segura: "Aragón es sinónimo de libertad creativa y es un foco cultural relevante"

La directora de 'La Torre de Babel', el programa cultural de Aragón Radio, explica las claves de los primeras 1000 emisiones

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Ana Segura despliegue un intenso, generoso e imaginativo trabajo en 'La Torre de Babel'.
Javier Segura

Ana Segura Anaya acaba de celebrar las primeras mil emisiones de su programa cultural, de carácter diario, ‘La Torre de Babel’, que se emite en Aragón Radio. Nacida en Jaca en 1971, explica aquí algunas claves de su trabajo y revela pasiones, lecturas y apuestas por las nuevas tecnologías o el podcast.

‘La Torre de Babel’ no parece un título inocente. ¿A qué quería aludir?

A los distintos lenguajes de la cultura reunidos en un solo espacio. Una torre desde la que poder mirar lo que ocurre en el mundo y que al mismo tiempo sea un lugar de referencia. Frente al conflicto generado por las diferentes lenguas que retrata la imagen clásica de La Torre de Babel, pensamos en que estas lenguas, estos lenguajes de la cultura, se mostraran, mezclaran e intercambiaran en un mismo espacio siempre desde el respeto y la pluralidad.

Otra imagen que nos inspiró en la idea del nombre fue la visión del entorno, más amplia, que una torre te permite. Ampliar el foco, abrir la mirada sobre la realidad cultural, hablar de otras cosas. 

¿Es la cultura radiofónica? ¿Lo es, de manera muy especial, la literatura?

Sin duda, porque en ambos casos se trata de contar historias que otros leen o escuchan y en la radio se suma la posibilidad de oír al autor. La voz es uno de los rasgos más personales, que nos acompaña durante toda nuestra vida sin apenas variar y conversar, escuchar a los autores, ayuda a acercarse y conocer mejor sus obras. Además, en La Torre de Babel jugamos mucho con la puesta en antena de fragmentos de las obras, con la voz maravillosa de Rafa Moyano y la ambientación sonora del equipo técnico de Aragón Radio, que es estupendo.

¿Qué programas o ideas tenía en la cabeza?

Por encima de todas, la diversidad, crear un espacio abierto en el que todo el mundo tuviera cabida, sin prejuicios, sin límites. Quería sobre todo escuchar nuevas voces, propuestas distintas, autores noveles y fuera de los circuitos más comerciales pero sin renunciar a grandes nombres con los que siempre es un placer hablar. También, apostar por la poesía, el ensayo, los archivos o la investigación académica en ciencias sociales que son ámbitos poco explorados. Y las industrias culturales, todo lo que hay detrás de lo que llega a nosotros, los consumidores finales y que requiere tanto esfuerzo y talento.

Ana Segura ha sido una muy feliz sorpresa. ¿De dónde venía, cuál era la implicación que tenía con la literatura?

Vengo del periodismo y casi toda mi carrera profesional ha estado en la radio, en distintas cadenas con diferentes perfiles en informativos o en programas y desde 2005 en Aragón Radio como coordinadora de programas.

Respecto a la literatura, siempre he leído mucho. Mucho. En mi casa, afortunadamente, los libros han sido valiosos e importantes. Pasé mucho tiempo en mi infancia en la biblioteca municipal de Jaca y después, la lectura me ha acompañado siempre.  Como placer, como refugio.

¿Qué buscaba, cómo ha querido o quiere contar la cultura y la literatura, en particular?

No planteo el programa desde la crítica literaria. Mis opiniones no importan, no importa lo que a mí me parece más o menos interesante, más o menos bueno. No pretendo sentar cátedra sobre nada.  Lo que quiero es que, al menos una vez, los autores pasen por el programa, que expliquen sus obras y su proceso de creación. Busco también historias distintas, propuestas arriesgadas en lo formal, ensayos que aborden esos temas que hacen que te pares y te preguntes cosas. Lo curioso, lo distinto, lo interesante. Al final, buenas historias. Leídas, contadas, buenas historias.

"Lo que quiero es que, al menos una vez, los autores pasen por el programa, que expliquen sus obras y su proceso de creación. Busco también historias distintas, propuestas arriesgadas en lo formal"

¿Cuál sería el balance de mil programas?

¿Qué voy a decir? Mil ediciones de un programa de cultura en radio es casi un milagro y tengo la suerte de poder hacerlo en un medio público, Aragón Radio. He leído mucho, he aprendido muchísimo y he conocido gente estupenda, escritores, lectores, editores, galeristas. El programa me ha hecho crecer personal y profesionalmente y espero haber aportado algo a este mundo de la cultura.  Por lo pronto, ahí queda ese repositorio de podcast, de voces, que refleja la variedad de las letras aragonesas de hoy.

¿Con qué se queda, qué le emociona, de qué se siente especialmente orgullosa, satisfecha o feliz sin más?

Me siento muy feliz cuando contactan conmigo autores o editoriales que no conozco para hacerme llegar sus obras porque son la prueba de que algo funciona. También cuando voces desconocidas que pasaron por el programa muchos meses atrás de repente tienen un gran éxito o son reconocidos con premios importantes. Pero lo que de verdad me hace feliz es cuando entro al estudio, y el técnico tiene preparados los audios y llega el invitado y empezamos a hablar y se crea ese clima especial que tiene la radio y la conversación te lleva. Y cuando hacemos una buena foto, claro.

Afilando un poco propuestas. ¿Cuáles han sido para ti conmociones casi inefables, difíciles de contar?

Hay libros que han sido un auténtico descubrimiento, esas historias que te abren los ojos a una forma de contar distinta, sugerente más que descriptiva, a personajes y paisajes desconocidos que a través de la pluma de algunos autores te hacen hasta respirar ese ambiente. Recuerdo por ejemplo ‘Retuerta’ de Jorge Omeñaca, ‘La coronación de las Plantas’ de Diego S. Lombardi o ‘El jardinero’ de Alejandro Hermosilla, que consiguen crear esa atmósfera. Mi lista de favoritos ha crecido mucho y ha sido con nombres casi desconocidos por ahora pero que sin duda tendrán mucho recorrido. Además, me gusta mucho el cuento como género y en el cuento Patricia Esteban Erlés y Carlos Castán, pero también nuevas voces como las de Sergio Royo o Begoña Hidalgo y en los últimos meses me tienen fascinada las cuentistas latinoamericanas como MarÍa Fernanda Ampuero, Cecilia Eudave o Socorro Venegas que podemos leer gracias a editoriales y editores aragoneses que apuestan por publicarlas aquí y que tienen también esa facilidad para hacer que la lectura sea algo físico, que sientas y respires lo que lees. También me interesa mucho lo que se publica en aragonés e intento seguirlo y los ensayos sobre historiografía de la editorial de la Universidad de Zaragoza.

¿Qué ha aprendido de las letras aragonesas, tras tantas voces y propuestas?

Que el tejido editorial que tenemos en Aragón es impresionante y muy, muy valioso. Con editoriales especializadas que arriesgan y son referencias indiscutibles también fuera de Aragón. Que tienen ideas brillantes y saben cómo materializarlas. Que hay autores muy interesantes que escriben y pelean por publicar y sobre todo por dejarse ver en el océano inmenso que es el mercado editorial en español.

"El tejido editorial que tenemos en Aragón es impresionante y muy, muy valioso. Con editoriales especializadas que arriesgan y son referencias indiscutibles también fuera de Aragón. Que tienen ideas brillantes y saben cómo materializarlas"

¿Cuál es su mirada, qué le sorprende, dónde estamos en el contexto nacional?

Me gusta mucho el concepto de “periferia”, escribir, publicar, crear desde la periferia y lo entiendo como algo positivo, porque la periferia muchas veces es sinónimo de libertad creativa y empresarial. Hay en España, fuera de Madrid y Barcelona, focos culturales cada vez más relevantes y Aragón es sin duda uno de ellos. Por los autores, por las editoriales, por las librerías, por las iniciativas públicas y privadas y también porque somos lugar de paso de tantos sitios.

Acaba de hacer una selección de 100 libros de la literatura aragonesa. ¿Cómo se ha elabora algo así, y cuál ha sido el eco? Ha habido felicitaciones e impugnaciones (por ausencias) inmediatas…

En realidad todo empezó cuando pregunté a los seguidores del programa cómo podíamos celebrarlo y lo propusieron. Así que de la misma manera empezamos a hacerla, desde el respeto por sus propuestas e intentando entre todos que esa lista reflejara la riqueza de las letras aragonesas. La lista sigue en marcha ¿Ha quedado alguien sin nombrar? Seguramente. ¿Hay quien pensará que sobra o que falta gente? Sin duda. Pero no es mi lista personal, es la lista creada entre todos aquellos que quieran aportar un nombre, una obra y por lo tanto, su opinión es absolutamente respetable para mí y espero que para todos. 

"Quiero seguir alternando voces aragonesas o que publican en Aragón con otras que creo que merecen la pena por distintos motivos, volver a escuchar a poetas en su voz"

¿Cómo ha introducido las nuevas tecnologías y dominio en su proyecto?

El programa tiene una vida muy interesante en podcast con un número importante de descargas y también en redes sociales. Para mi esta presencia ha sido sobre todo la posibilidad de ampliar el altavoz y establecer una relación directa con muchos autores y oyentes que nos siguen. Muchas de las propuestas de contenidos que me llegan son a través de las redes sociales, de autores que nos siguen y contactan conmigo para hacerme llegar información sobre sus obras.

¿Han mejorado al estar en un proyecto más global como ‘Nunca es tarde’? ¿Pierde independencia?

No, porque siempre he sido absolutamente libre en el programa, tanto para plantear contenidos como formatos. He ganado flexibilidad y sumar la presencia de Alberto Guardiola a la conversación, que es un auténtico lujo.

¿En qué cree que podríamos mejorar, cuáles serían las tres o cuatro ideas a las que les ha dado vueltas?

Me preocupa caer en la rutina, que lo que contemos deje de ser interesante porque al final, mil programas son muchos programas. Quiero seguir alternando voces aragonesas o que publican en Aragón con otras que creo que merecen la pena por distintos motivos, volver a escuchar a poetas en su voz, algo que tuvimos que parar durante la covid y seguir explorando la dramatización de textos literarios con un proyecto más ambicioso. También quiero salir y hacer programas especiales fuera del estudio. 

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