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Opinión

El artista, un siglo después de su muerte

Por
  • Wifredo Rincón
OPINIÓNACTUALIZADA 31/10/2021 A LAS 17:38
Retrato de Francisco Pradilla realizado por los hermanos Albareda.
Retrato de Francisco Pradilla realizado por los hermanos Albareda.
Ayuntamiento de Villanueva de Gállego

Hoy se cumple el I Centenario del fallecimiento, en Madrid, en su casa estudio del Paseo de Rosales, del pintor aragonés Francisco Pradilla Ortiz. A propósito de su muerte, recogemos un fragmento de un artículo publicado por José Francés en aquel momento, titulado ‘Cuando muere Pradilla’:

"Tuvo la noticia una triste eficacia de recuerdo, y ―por rara ejemplaridad del que moría― sereno y expresivo carácter de revisión. Francisco Pradilla muere cuando él, por voluntario orgullo, por altivez laudable, había logrado rodearse de olvido y de silencio". Tras presentar su dimisión como director del Museo Nacional de Pintura y Escultura (Prado) a finales de julio de 1898, con cincuenta años de edad, su dedicación a la pintura fue lo único que le ocupó, llevando a cabo una amplia y variada producción que contribuyó a consagrarle como una de las más importantes personalidades de la pintura española.

En los primeros años de su buscado retiro y abandono de la vida pública, su popularidad sin embargo no decayó, como lo pone de manifiesto que en 1902, en un concurso abierto por la revista madrileña ‘Blanco y negro’ que consistía en preguntar a los lectores quiénes eran las personalidades más sobresalientes de distintas actividades, por lo que corresponde a la pintura, de 26.000 respuestas recibidas debidamente firmadas, triunfó claramente Sorolla, con 14.201 votos, siguiéndole Pradilla con 6.944 votos. También fue incluido en 1904 entre los cincuenta y dos personajes seleccionados que figuran en el ‘Álbum de españoles ilustres’ de principios del siglo XX, que publicó durante el año 1904 el mencionado ‘Blanco y negro’.

Poco antes de su fallecimiento escribió a Anselmo Gascón de Gotor: "¿Por qué nuestra noble tierra tuvo siempre un ‘no’ para mí […], las amarguras que me procuró Aragón ya no tienen remedio y con ellas moriré".

Pradilla, a lo largo de su dilatada trayectoria artística, solamente recibió de Aragón el encargo que en febrero de 1878, -poco después de ser premiado con la Medalla de Honor en la Exposición General de Bellas Artes por su célebre cuadro de ‘Doña Juana la Loca’,- le hizo el Ayuntamiento de Zaragoza a través del concejal Agustín Peiró, de dos retratos de Alfonso I el Batallador y Alfonso V el Magnánimo para su salón de sesiones. Comentaba el ya citado Gascón de Gotor a propósito de esto: "Zaragoza, digámoslo con sinceridad, le proporcionó las mayores amarguras […], el Casino Principal quiere tener un plafón pintado, y lo encargan a Ferrant; el Municipio Zaragozano acierta que pinte dos cuadros".

Efectivamente, cuando el casino pensó decorar el techo de uno de sus salones con una ‘Alegoría de Zaragoza’, le fue encargada al pintor Alejandro Ferrant, compañero de Pradilla durante el pensionado en la Academia de Bellas Artes de Roma (1874-1877) con el que le unió una buena amistad. La obra fue realizada por Ferrant en 1889. Curiosamente Pradilla, el artista que no recibió el encargo, con lo que esto significaba de honor, fue representado en él junto a Palafox, Pignatelli, Fr. Diego Murillo, Agustina Zaragoza y Goya como dignísima representación de los zaragozanos ilustres.

Sí, como hemos visto, Pradilla no fue en vida profeta en su tierra, después de su muerte y a lo largo del siglo transcurrido desde esta, en numerosas ocasiones ha sido protagonista de actos institucionales, de exposiciones y de publicaciones.

Enterados de su fallecimiento en Zaragoza, que tuvo reflejo en todos los periódicos zaragozanos, y de una forma destacada en la edición de HERALDO DE ARAGON del miércoles 2 de noviembre, distintas instituciones aragonesas se hicieron eco de la triste noticia acordando el Ayuntamiento de Zaragoza hacer constar en acta su sentimiento por el fallecimiento y dedicarle una calle en el barrio de Torrero.

El Ateneo de Zaragoza celebró el 17 de diciembre una velada necrológica que tuvo como marco la sala que acogía la exposición celebrada en su honor en el Círculo Mercantil de Zaragoza, y en la que figuró el boceto de un monumento a Pradilla, obra de José Bueno, que no se llegó a realizar.

La Real Academia de Bellas Artes de San Luis homenajeó a Pradilla los días 17 y 18 de junio de 1923 en los locales del Museo Provincial de Zaragoza con la intervención de varios académicos y en Villanueva de Gállego, donde fue instalada una lápida en su recuerdo, obra de Carlos Palao.

En 1948, cuando se cumplió el centenario de su nacimiento, el Colegio de Aragón celebró su tercer pleno en Zaragoza durante los días 16 y 17 de mayo, dedicado a honrar las figuras de dos grandes aragoneses: San José de Calasanz y Francisco Pradilla. Con este motivo, el Museo Provincial de Bellas Artes acogió la Exposición de pintores aragoneses de la segunda mitad del siglo XIX en homenaje a Francisco Pradilla organizada por la Institución Fernando el Católico, en la que figuraron dieciséis obras suyas. Camón Aznar impartió una conferencia sobre el artista.

También la Real Academia de San Luis de Zaragoza celebró, el 25 de abril, una sesión solemne con la intervención del académico Anselmo Gascón de Gotor, y el 14 de noviembre en Villanueva de Gállego celebró una nueva jornada en recuerdo de Pradilla, trasladándose a la casa natal la lápida instalada en 1923.

El año 1987 se convirtió, sin celebrarse ninguna efeméride en relación con el pintor, en un ‘Año Pradilla’, pues a principios del mismo se publicó en Madrid mi primera monografía sobre el pintor y, coincidiendo con la importante exposición celebrada con su obra en La Lonja en el mes de octubre, fue publicada, a cargo de la Caja de Ahorros de Zaragoza, una segunda monografía escrita por Ana García Loranca y J. Ramón García-Rama. También el Museo Municipal de Madrid acogió a partir de noviembre de ese año otra exposición sobre Pradilla, de la que fui comisario.

El 24 de julio de 1998, con motivo del 150 aniversario de su nacimiento, se inauguró en Villanueva una nueva placa en la casa natal y un busto que fue realizado por José Ángel Velilla.

Desde ese año se han celebrado en Aragón varias exposiciones de sus obras comisariadas por mí: Fuendetodos (1998); Villanueva de Gállego (2003) y Zaragoza (Cajalón, 2006). En 1999 apareció la monografía Francisco Pradilla, de mi autoría, con 1.100 obras catalogadas, cantidad que en la actualidad se ha sobrepasado en mucho.

Un nuevo ‘Año Pradilla’ tiene lugar en este 2021 al celebrarse el I Centenario de su muerte. Zaragoza le ha rendido homenaje con la exposición celebrada hace unos meses en el Museo de Zaragoza y con la exposición antológica que actualmente ocupa La Lonja; Villanueva de Gállego celebró el día 29 un acto en el que se entregó a sus descendiente el titulo de ‘Hijo predilecto’ y se inaugurará el Espacio Pradilla, que albergará las obras del pintor propiedad del Ayuntamiento y una serie de objetos y documentos, además de instalarse un monumento con un busto realizado por el escultor José Gabriel Astudillo. Todo ello contribuirá a fijar, de una manera mucho más fuerte, la relación de Francisco Pradilla Ortiz con su Aragón natal.

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