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Yasmina Khadra: "He llegado a millones de lectores de todo el mundo y sigo siendo un paria"

El escritor argelino, que firma sus obras con ese pseudónimo femenino, deja la literatura por sentirse "menospreciado".

El escritor argelino Yasmina Khadra
El escritor argelino Yasmina Khadra
Vocento

El argelino Yasmina Khadra (1955, Kednasa), el escritor en lengua francesa más traducido, siente debilidad por España. Tiene una casa en Alicante, muy cerca de la playa de San Juan, donde pasa largas temporadas. De hecho alguna vez ha pensado establecerse en Alicante, tentado por el pulpo y el pescado a la brasa, mejor compañía que las élites intelectuales parisinas, que parecen tomarle por un intruso. Al menos así lo siente él. Excomandante del ejército argelino, abandonó la milicia por considerarla incompatible con el ejercicio de la literatura.

El escritor, que firma sus obras con el nombre de soltera de su mujer -su verdadera identidad responde a Mohammed Moulessehoul- anda disgustado estos días con los círculos literarios, la crítica y toda la parafernalia que rodea al mundo editorial. Se siente menospreciado en su país de adopción, donde su condición de magrebí no acaba de ser aceptada, y le duele que las instituciones literarias le ignoren. Tanto es así que piensa retirarse de la escritura. 

Después de 'La sal de todos los olvidos' (Alianza Editorial), novela que acaba de publicar en España, entregará a la imprenta dos obras más y dirá adiós a los lectores. Sus editores no acaban de creérselo y piensan que su amor por las ficciones es demasiado grande como para consumarse el divorcio. "Vivimos en un mundo injusto, narcisista y racista. He llegado a millones de lectores en todo el mundo, de Asia, Australia, África y América Latina, y sigo siendo un escritor paria. Soy el único autor cuyos libros se han publicado a la vez en diez países y ocho idiomas, algo nunca visto en Francia. Soy el único escritor vivo cuya obra está en el mayor número de soportes, desde cine al teatro, pasando por la ópera, la radio, el cortometraje y el cómic, y no he recibido ningún apoyo. Soy un niño del Sáhara, del desierto. Cuando estamos en un medio que se niega a sanarse prefiero marcharme", confiesa dolido.

"Vivimos en un mundo injusto, narcisista y racista"

Cuando dio a conocer quién se ocultaba bajo el pseudónimo de Yasmina Khadra, se desató el escándalo en Francia y Argelia. Quienes habían admirado la manera de contar el desgarro de una sociedad que se debatía entre la barbarie del terrorismo islamista y la corrupción de un régimen de partido único, quedaron decepcionados y acusaron al escritor de impostura.

Algo parecido ha ocurrido aquí tras saberse que detrás de las novelas de Carmen Mola están tres hombres, algo que soliviantó a algunas feministas, que vieron en el uso de un nombre femenino una argucia más del patriarcado para triunfar en la arena editorial. "¿Cree usted que las escritoras son mejor aceptadas que los escritores? No es una buena idea. El pseudónimo no tiene nada que ver con la literatura. El talento de un escritor empieza cuando se abre la portada de un libro", alega el novelista. 

En su caso, la elección de un pseudónimo femenino no tiene nada que ver con criterios comerciales. En realidad lo hizo para escapar de la censura militar. Moulessehoul participó en la guerra civil argelina que empezó en 1991 y se prolongó durante cerca de diez años. "Mi situación era cuestión de vida o muerte. Si adopté un pseudónimo femenino era porque estaba absolutamente seguro de que podía morir en esa guerra terrorista", argumenta. El narrador aduce que si hizo suyo el nombre de su esposa fue por agradecimiento, porque fue ella quien le apoyó en los momentos más duros. "Me propuso adoptar un pseudónimo para seguir escribiendo, nada más".

"La mayor mentira"

Ahora que los talibanes gobiernan Afganistán bajo la interpretación estricta de la sharía, se revela con toda crudeza que EE UU jamás tuvo la intención de imponer la democracia en Afganistán. "Es la mayor mentira de la humanidad. Se enviaron jóvenes no para luchar por la democracia, sino para morir a favor de los intereses estatales. No creo en este tipo de caridad cristiana. Intentaron colocar peones y tener estados vasallos. Me entristece que, veinte años después, hayamos vuelto a la casilla de salida".

"El hombre aún no ha entendido que su suerte se basa exclusivamente en la mujer. Esa lucha continúa ya sea en Oriente o en Occidente"

En 'La sal de todos los olvidos', Khadra regresa a la Argelia de su juventud, a la época poscolonial en la que ingresó con solo nueve años en la escuela militar. En esos años azarosos sitúa Khadra la historia de Adem Naït-Gacem, un maestro cuya existencia se desmorona cuando su mujer, Dalal, le anuncia que lo abandona porque quiere a otro hombre. El marido, desnortado y hundido, empieza a recorrer el país como un desheredado.

¿Será capaz el feminismo, uno de los movimientos más vigorosos, de arraigar en las herméticas sociedades árabes? "La mujer es descalificada en todo el mundo. Con todo, al parecer hay más agresiones contra ellas en Escandinavia que en el mundo árabe. El hombre aún no ha entendido que su suerte se basa exclusivamente en la mujer. Esa lucha continúa ya sea en Oriente o en Occidente", remacha el autor de 'La sal de todos los olvidos'.

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