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TELEVISIÓN

Las chicas Almodóvar se ponen el delantal

Esta vez interpretándose a sí mismas, Verónica Forqué y Victoria Abril están recuperando en 'Masterchef Celebrity' parte del protagonismo que tuvieron como estrellas del cine español. El pasado lunes rememoraron aquellos tiempos junto a Bibiana Fernández y Anabel Alonso, con las que coincidieron en el rodaje de 'Kika'.

De izquierda a derecha, Victoria Abril, una debutante Anabel Alonso, Verónica Forqué y Bibiana Fernández (entonces Bibi Andersen) junto a Pedro Alodóvar, en el rodaje de 'Kika'.
De izquierda a derecha, Victoria Abril, una debutante Anabel Alonso, Verónica Forqué y Bibiana Fernández (entonces Bibi Andersen) junto a Pedro Almodóvar, en el rodaje de 'Kika'.
Twitter/Anabel Alonso

Veintiocho años separan el rodaje de 'Kika' -en el que coincidieron Victoria Abril, Verónica Forqué, Anabel Alonso y Bibiana Fernández- del reencuentro del cuarteto de actrices, el pasado lunes, en el plató del 'reality' de cocina 'Masterchef'. Veintiocho años separan el descaro de aquella película que rodó Pedro Almodóvar en el 93 del costumbrismo familiar del programa de Televisión Española. 'Kika', una comedia delirante, obtuvo pésimas críticas, pero marcó un punto de inflexión hacia el tipo de obras que acabarían sentando al director manchego en el olimpo del cine internacional.

La propia Anabel Alonso recordó en Twitter aquel rodaje, que supuso para ella el debut en el cine.

Forqué y Abril representan a la perfección los ejes que sustentaban entonces el cine español: comedia y transgresión. Ahora, ambas actrices vuelven a acaparar protagonismo, aunque en 2021 interpretándose a ellas mismas, cambiando la magia del cine por la telerrealidad.

Victoria Abril fue anunciada como una de las concursantes estrella de la nueva edición del concurso con famosos. Admirada y respetadísima en Francia, adonde se mudó por amor en el 82, en España disfruta del reconocimiento de su innegable talento como actriz a la par que carga con una fama de insolente y difícil, sobre todo a raíz de su aireada mala relación con Almodóvar, de quien fue su musa. Abril le acusa, sobre todo, de haber prescindido de ella a partir de cierta edad.

Más allá del comentado desencuentro, lo cierto es que la actriz, a la que los españoles conocieron primero como azafata del 'Un, dos, tres', ha estado ligada a otros muchos directores, a los que regaló algunas de sus más brillantes interpretaciones: 'Amantes', con Vicente Aranda, o 'Nadie hablará con nosotros cuando hallamos muerto', con Agustín Díaz Llanes son solo algunas de las que ha dejado para la historia del cine español.

Casi desaparecida en la actualidad del panorama cinematográfico y televisivo nacional, la andaluza atesora por contra una potente carrera en Francia, donde ha trabajado sin parar en series y películas y donde se la ha reconocido al más alto nivel como Caballero de la Legión Francesa.

En España, recientemente, lo que iba a ser un momento de gloria (recibiendo un premio Feroz en homenaje a su carrera) se le acabó volviendo en contra, a raíz de unas polémicas declaraciones poniendo en duda la pandemia y por las que acabó pidiendo perdón.

El anuncio de su fichaje por el programa de TVE, que no abomina de la polémica como ingrediente de su receta de éxito, llegó poco después.

Su participación se ha extendido hasta el séptimo programa, en el que acabó expulsada, pese a haberse revelado como una más que aceptable cocinera. Fuera de los fogones nunca ha llegado a encajar perfectamente con el grupo y eso que ha sacado las garras mucho menos de lo que su fama barruntaba. Ella misma se declaró "agotada" en su despedida. "Mucho más que los 50 años que llevo haciendo cine", llegó a decir la actriz, que, sin embargo, confesó que la pandemia llegó a ponerla mentalmente contra las cuerdas y que el concurso le había servido de "terapia". El tiempo dirá si, además, supone una reactivación de su carrera en España.

Pero si bien Abril estaba llamada a ser la semilla de la discordia entre pucheros, ha sido Verónica Forqué la que, finalmente, le ha robado ese papel. La hija del zaragozano José María Forqué ha hecho añicos en siete semanas de 'Masterchef' su aura buenrollista forjada en 50 años de carrera (debutó en el cine junto a las órdenes de Jaime de Armiñán en 'Mi querida señorita'). 

Forqué se ha erigido como uno de los concursantes más comentables, gracias a sus broncas a diestro y siniestro,  a sus cambios repentinos de registro de la comedia al drama y a cultivar su faceta más estrafalaria, en la que solo ella sabe cuánto hay de trabajo actoral. Mientras, sigue en el programa y entre mantras y respiraciones se va perfilando como firme candidata a llegar a la final.

Al igual que su compañera Victoria, Forqué presenta un curriculum de los de quitar el hipo, en su caso tanto en cine como en teatro. Colomo, Trueba, Mercero, García Sánchez o Saura son algunos de los directores que la han requerido. Por no hablar de Manuel Iborra (¿quién no recuerda la entrañable serie 'Pepa y Pepe'?), el que fuera su marido y padre de su hija (artista performática), con el que ahora, dice ella misma, ni se habla.

Precisamente esta ruptura, así como la enfermedad de su madre, son algunas de las cuestiones que la sumieron en una profunda depresión que contaba así en HERALDO en 2015, con motivo del estreno en Zaragoza de la obra 'Buena gente': "Mi profesión es una gran suerte. Y en este caso me obligó a enfrentarme a la depresión subida a un escenario, lo que me permitió sacar muchas emociones a través del personaje. Fue una terapia para mi depresión, que fue severa. Pero la dejaba en el camerino. Necesitaba ir al trabajo, el trabajo es muy importante, da mucho sentido a la vida. Lo hice lo mejor que pude y también recibí mucha alegría".

En aquel entonces, también apuntaba algunas de las cuestiones que están aflorando en el concurso, como su gusto por la meditación: "Hablar de culpa es algo fatal. Creo que hay libros de autoayuda muy buenos, que son clásicos, que nos hablan de lo que somos como seres humanos. Pero tampoco se trata de intentar ver siempre la vida de color de rosa. Tiene que haber momentos de introspección, de meditar, de mirarse uno mismo y de respirar". Y añadió: "Soy rara. Siempre lo he sabido".

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