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Juan Franco: "Una gran pasión se lo lleva todo por delante"

Nacido en Zaragoza en 1962, este profesor de Gestión de Empresa y escritor ha dado el salto a la ficción con ‘El grito del fuego’ (Galobart), que firma este jueves de 19.00 a 20.00 en Casa del Libro.

Juan Franco.
Juan Franco.
Ander Luquin

Usted es zaragozano y sabíamos poco de usted.

Sí lo soy y me reconozco aragonés, aunque ya llevo 30 años viviendo en Pamplona. Durante años he regresado casi cada fin de semana, a ver a mi madre. Hace algún tiempo, para estar más cerca y mejor cuidada, se trasladó allí y por eso hace casi dos años que no visito Zaragoza.

Dice que le apasionan los viajes, la historia y la literatura.

Sí. Todo empezó cuando hacía la carrera en la Universidad de Zaragoza. Salieron unas becas, generosas, del Gobierno de Aragón. Entonces era todo más complicado, no había internet, el correo postal era lento. Con un amigo, las solicitamos, y nos la dieron. Fueron dos años maravillosos de máster en el Boston College.

¿Y después?

Surgieron varias posibilidades, existía la posibilidad de incorporarme a la Universidad Carlos III, pero apareció la Universidad Pública de Navarra, que me ofreció un buen empleo, y luego me nombraron vicerrector de Relaciones Internacionales. Me tocó gestionar los ‘erasmus’ y otros convenios con universidades de Estados Unidos y de Latinoamérica, y vivía casi de vértigo, con la maleta siempre abierta, de un sitio para otro. Viajaba sin parar.

Ya. ¿Había escrito ficción antes?

No, no. Colaboro en un blog universitario donde un grupo de profesores escribimos textos de actualidad, más o menos interesantes o polémicos, de reflexión, que nos sirven para dialogar con los alumnos, pero ficción jamás.

¿Por qué dio el paso?

Porque me llegó una historia como la que cuento, y me pareció que podía ser interesante desarrollar una trama, unos personajes, un contexto histórico. Y eso se me fue imponiendo.

¿Qué quiere decir?

Que en cuanto te pones a escribir, los personajes toman decisiones, te llevan y te traen. Es así. Yo quería hacer una novela más sociológica, contar el alma de mis personajes en un contexto histórico, y me salió otra cosa: un relato más sentimental que político.

¿Le salió una novela de amor?

Sí, creo que sí. Y sobre el aciago destino. El libro arranca casi como un cuento idílico de Heidi, todo es muy bello, fraterno, el amor es muy puro, la naturaleza fascinante. Pero empiezan a pasar cosas que no había previsto exactamente. Escribía un capítulo cada día, muy temprano…

El inicio es una apertura cruel que arranca con un crimen…

Sí. Y lo he hecho porque no quería que el lector creyese que iba a meterse en una narración armoniosa, casi naif, donde todo es bello, donde los sentimientos son ingenuos… Cuento la historia de tres personajes: Gaetana, una joven muy bella; Emanuele, el pastor ingenuo y sabio que quiere redimirse por el conocimiento, y Paolo, que quizá no sea quien aparenta ser. Y va a lo que va...

¿Qué ha aprendido del amor, nos quiere dar alguna lección?

No sé si he aprendido algo, ni desde luego quiero dar ninguna lección. Quizá quiera llamar la atención sobre un hecho: una gran pasión se lo lleva todo por delante. Y eso le sucede a Gaetana, que ama a un hombre, y al final pierde la cabeza, de manera irracional, por otro. El deseo se vuelve desvarío y la subyuga del todo.

¿Por qué ha llevado la novela a Italia?

No quería que los personajes hablasen con las modalidades y acentos de un pueblo español. Y he llevado la acción, sí, a un pequeño lugar de los Dolomitas, fantástico, montañoso, primitivo. Veraneo en Broto, y los Dolomitas también me recuerdan esa parte de Aragón. Italia me encanta y me he sentido muy libre.

¿Por qué esa época?

Es un período interesante. El pueblo está acosado por la monarquía, pero también luego por Mussolini y por Hitler, que avanza. Me interesa mucho ese período, y no quería escribir de la Guerra Civil española. Aquí me siento más cómodo, más libre, más dueño del lenguaje.

¿Le ayudó alguien, algún escritor, alguna novela?

Al principio no, pero luego recurrí a Somerset Maughan y su novela ‘Al filo de la navaja’. Me interesa mucho por su mirada hacia el alma humana y la historia. Ahora tengo en la mesilla otro libro suyo: ‘Servidumbre humana’.

Usted es economista y está especializado en Gestión de Empresas. ¿Qué puede decirnos de esa psicosis de gran crisis que amenaza nuestro bienestar?

No soy cenizo ni pesimista, creo que saldremos adelante, pero la globalización, que ha ayudado a mucha gente a huir de la miseria en diversos países del mundo, tendrá un impacto duro sobre Europa. Eso es así. Y creo que tenemos que prepararnos para asumir la situación y para salir adelante.

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