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CRÍTICA DE LIBROS. ARTES & lETRAS

Ali Smith, el calado de lo cíclico en su 'Cuarteto estacional'

Nórdica completa la edición del proyecto narrativo de la escritora escocesa, traducida por Magdalena Palmer

La escritora escocesa ha tenido muchos lectores en España y en Europa con este ciclo novelesco.
La escritora escocesa ha tenido muchos lectores en España y en Europa con este ciclo novelesco.
Archivo Nórdica.

Primero la autora, luego el título. Así reza el lomo de ‘Otoño’. A la inversa en los otros tres títulos del ‘Cuarteto estacional’. Estamos en otoño, y la publicación de las cuatro obras empezaron con ‘Otoño’, quién sabe por qué luego se invirtió el orden. Puede que sea casual. No lo es en la escocesa Ali Smith, que a raíz de un síndrome de fatiga crónica a sus veinte años, dejara su carrera académica y comenzase a escribir. Ocurrió en 1984, sucede en 2021 que ya podemos contar que estamos ante una de esas obras que perdurarán sin necesidad de compararse con otros cuartetos, aunque no estén en Alejandría, porque nació esta escocesa en la capital de las Highlands, Inverness, de madre irlandesa y padre inglés para narrar la salida poco elegante del ‘brexit’ hasta el verano pandémico del pasado año. Nada de lo dicho hasta ahora hace presuponer que haya algo crucial en una obra determinante.

Al empezar a leerla, se descubre. Es una palabra. Radical. Como sus cuatro comienzos de cada estación. Como cuatro jinetes que desbridasen una trama y haya cada uno se las componga. Se ha dicho muchas veces, pocas es real. Entrar en su prosa es algo que no permite salir indemne. Que deja calibrar el mecanismo de pensamiento de Smith con la imposibilidad de asirla porque ella está en otro plano.

En ‘Otoño’, se destilan las relaciones afectivas, se precipitan las referencias a autores británicos antes de la salida de la Unión Europea. Se muestra ese afecto hecho ángulos tan británico pero tan sólido. Con una sequedad que podría espantar, con una cimentación de la que nadie puede dudar. Así anuncia Smith lo que es la primera pata de la mesa del 'Cuarteto estacional'.

La segunda pata se llama ‘Invierno’, no podría tener otro nombre, como decir sin que cale: ««El odio no había muerto». Así termina la idea inicial del volumen. Pero con la genialidad de presentar la trama en una luminosa mañana de víspera de Navidad. Los regalos ya se abrirán después, o el lector descubrirá el que es leer esta segunda pata que no enmienda a la primera sino que construye sentido propio. La tercera pata se llama ‘Primavera’, tiene aire de esperanza pero viene recubierta de desconcierto. De poner delante de los ojos del lector las injusticias que deseamos que existan aunque siempre haya una ventana a la esperanza. Y quién mejor para explicarlo que la autora escocesa. 

Ali Smith quiso escribir en tiempo real, en cada época su libro y que saliese en la estación correspondiente. Porque como ha señalado la autora, las estaciones son cíclicas, son cronológicamente opuestas a la estructura lineal que nos gusta imaginar que adopta el tiempo

En ‘Primavera’ se aprecia su radical y pleno sentido de la narración. Su necesidad imperiosa por dejar desbocada su prosa e ir haciendo caer en la cuenta al lector de qué va el 'Cuarteto estacional', o de qué va esta época tan difícil de asir y tan desmadejada a la que nadie puede todavía definir como concluida. Por eso es primavera, porque está en crecimiento, al margen de gustos, porque antecede lo que ha de llegar inexorablemente, el verano. Y la cuarta pata de la mesa, es ‘Verano’. Sí, lo que define al mundo son los problemas. Los que tienen los personajes creados por Ali Smith. Los que encierran las dos frases que siguen y que no necesitan comentarios. Son familia, pero creen que son extraños. ¿Y qué tienen en común las personas que piensan que no tienen nada en común?

Lo que tienen en común estos cuatro libros, es la claridad en la traducción de la avezada Magdalena Palmer, como en otras complejas obras literarias vertidas al castellano, ha conseguido que las frases a modo de cuchilla no pierdan el poder de golpear al lector sin noquearlo del todo para que siga leyendo. La capacidad desbocada de trabajo de Ali Smith queda aquí empaquetada o mejor encolada, de forma que se la pueda mirar como lo que es. Un verdadero animal literario que perdurará cuando hayan pasado varias décadas y se quiera saber qué pasaban en estos años en los que estamos ahora emponzoñados.

Porque como gran escritora, se ha atrevido a explicarnos los quiebros mentales por los que discurre el humano para dar sentido a lo que no lo demuestra. El ingenio, el riesgo, la capacidad de cambio y el desaliento que da paso a una esperanza, parecen augurar que siempre, cuando hay cuatro elementos, se puede construir una mesa. Algo positivo.

Como los cuatro ciclos estacionales que al hacer un año, añaden un poco más de comprensión donde antes solo se veía caos. 

Ali Smith quiso escribir en tiempo real, en cada época su libro y que saliese en la estación correspondiente. Porque como ha señalado la autora, las estaciones son cíclicas, son cronológicamente opuestas a la estructura lineal que nos gusta imaginar que adopta el tiempo. No hay nada de lineal en el feminismo, la salud mental, los refugiados, la identidad nacional. Por eso es necesario plantarse ante estos textos con la honestidad del lector que no piensa como un descreído.

Porque como dice con la sencillez que da una verdad inalterable, una de las mejores formas de entender el mundo más allá del solipsismo, más allá del yo, es leer. Y leyendo a esta escocesa de pelo desmadejado y mirada cálida, se descubre que si alguna vez hay que elegir, no conviene dar la espalda a quien ha empeñado tanto por darnos una obra así. Un ‘donnus’. Alguien que no espera nada a cambio sin saber que lo ha dado todo. Desde sus más tiernos veinte años, de quiebro y cambio. A que todavía sin alcanzar los 60, ya tenga un hueco en la literatura mundial. Sin focos pero con sonrisa sincera. Como la que tuvo al tomarse un escocés, whisky, tras el punto final a una obra que, ahora sí, puede que anteceda al nombre de la autora. O de cuando lo cíclico desmonta lo lineal.

LA FICHA

'Otoño. Invierno. Primavera. Verano'. Ali Smith. Traducción de Magdalena Palmer. Editorial Nórdica. Madrid, 2020-2021. 223, 273, 278, 327 páginas.

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