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Hombres G certifica la inmortalidad de sus canciones tras cuatro décadas de carrera

La banda comandada por David Summers reúne a 2.500 incondicionales en el Príncipe Felipe y repasa todos su éxitos. 

Cuando un grupo ha compuesto gran parte de la banda sonora de la adolescencia y la juventud de varias generaciones, tiene entre sus manos un tesoro imbatible y eterno. Una invocación infalible que enciende la antorcha de la felicidad instantánea en aquellos que vivieron en primera persona esas canciones.

Hombres G disfruta de este privilegio, como ha vuelto a demostrar  en la noche del lunes  en un pabellón Príncipe Felipe al que han asistido unos 2.500 fieles de este credo instaurado hace 39 años por David Summers, Daniel Mezquita, Rafa Gutiérrez y Javi Molina –este último, el batería, no estuvo presente al sufrir una lesión cervical grave–.

Por espacio de hora y media abordaron un repertorio de 21 canciones en el que no faltaron sus infalibles clásicos ni algunas incursiones en su recientísimo disco, ‘La esquina de Rowland’. Cuando uno juega con una baraja con tantos ases como la de estos madrileños, el resultado final solo puede ser la emoción y el aplauso.

Un viaje en el tiempo que comenzó con ‘Voy a pasármelo bien’. Toda una declaración de intenciones, el marchoso arranque de manual para cualquier concierto. "Estamos encantados de estar en Zaragoza. Aunque estéis sentados y con mascarillas, haremos lo imposible para que lo pasemos maravillosamente", proclamó el carismático Summers.

Tanto él como sus compañeros cumplieron con lo prometido. Prosiguieron la escalada con ‘El ataque de las chicas cocodrilo’, presentaron un tema de nuevo cuño, ‘Se me sale el corazón’, y retomaron la senda más romántica con ‘Si no te tengo a ti’, ‘Un par de palabras’ o ‘Dos imanes’. Conmovía la intensidad y el sentimiento con los que la audiencia –sobre todo el sector femenino– coreaba de pe a pa cada una de las letras. Un karaoke colectivo que incentivó Summers con sus atinados silencios.

‘Te quiero’, ‘Lawrence de Arabia’, ‘Nassau’, ‘Suéltate el pelo’, ‘Visite nuestro bar’ y ‘Marta tiene un marcapasos’ conformaron un ‘in crescendo’ que culminó en la cima con un triple bis con ‘Temblando’, ‘Venecia’ y ‘Sufre mamón’. Una indiscutible escalera de color que se reflejaba en las encendidas y vidriosas miradas de los asistentes cuando se encendieron las luces del adiós.

Y entre las entrañables historias soterradas, el navarro Juan Muro, el saxofonista que acompaña a la banda desde mediados de los 80 y que está considerado el quinto Hombre G, intervino en el concierto con un saxo alto de la marca Selmer que compró en la tienda Musical Serrano de Zaragoza en 1965 por 26.000 pesetas, cuando contaba con 14 años. Otro bonito círculo que se cierra.

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