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Ley de mecenazgo, una eterna asignatura pendiente

Tras una década de fracasos, Hacienda y Cultura tienen el reto de desarrollar la norma que reclama el sector.

El nuevo ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta.
El nuevo ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta, tiene en su agenda para 2022 tratar el tema.
EFE

Modernizar la ley de mecenazgo es una eterna asignatura pendiente. Lleva una década en la agenda de los Gobiernos del PP y PSOE, pero la reforma de la vigente ley de 1994, con revisiones en 2002 y 2014, «es un fracaso de la política cultural y fiscal española», según Isabel Peñalosa, de la Asociación Española de Fundaciones (AEF). Espera que esta legislatura sea la definitiva y se apruebe la propuesta que está en el Parlamento. Y que satisfaga al sector que reclama un modelo más atractivo, flexible y abierto que vaya más allá del micromecenazgo. Hacienda tendrá la última palabra.

El PP basó su programa cultural de 2011 en cambiar el modelo de la subvención estatal por el del patrocinio civil, pero solo amplió la ley para fomentar el micromecenazgo. Hacienda bloqueó el proyecto del entonces secretario de Estado, José María Lasalle, que volvió a quedarse en el limbo. El ministro socialista José Guirao lo heredó y prometió relanzarlo. De nuevo en vano. Su sucesor, José Manuel Rodríguez Uribes, pasó de puntillas por el asunto. Ahora le toca a Miquel Iceta, que lo tiene en su agenda para 2022.

El tema volvía a la arena política en primavera, cuando el Congreso debatió dos propuestas, una del PDeCat que refrendó la Cámara, y otra del Grupo Popular que la enmendaba y que se rechazó. «Todos los grupos están de acuerdo en la reforma y aunque cada uno tiene su visión, creemos que podría haber consenso», apunta Peñalosa, directora de Relaciones Institucionales de la AEF, que agrupa a más 800 de las casi 9.000 fundaciones que hay en España. Un sector que emplea a casi 270.000 personas, supone el 0,8% del PIB, genera un gasto de 8.500 millones de euros y atiende a 44 millones de beneficiarios, según la AEF, en los ámbitos social, educativo, editorial, de investigación o cultural.

La reforma busca aumentar el número de colaboradores con las entidades no lucrativas y el importe de unas donaciones cuya media es de unos 180 euros. Permitir también el mecenazgo transfronterizo, para deducir aquí las ayudas a instituciones foráneas: la ayuda a una ONG europea que trabaje en Afganistán o a una fundación francesa que reconstruye de Notre Dame, por ejemplo.

«Necesitamos un modelo más flexible y abierto que permita las donaciones en especie o las de servicios. Las deducciones son importantes, pero no lo único», dice Peñalosa. «Hacienda debe mover ficha para que salga adelante», destaca de una ley de política fiscal diseñada, en su día, por un ministerio sin competencias fiscales. Cultura reitera que impulsa las medidas en materia de mecenazgo, pero carece de las competencias para llevar a cabo modificaciones. Tras ser tomada en consideración, la reforma se debatirá en la Comisión de Hacienda.

Optimismo

«Queremos ser optimistas y creemos que hay mimbres para sacar adelante la reforma», insiste Peñalosa. «Hablamos de una ley transversal en la que siempre se ha empujado mucho desde lo cultural, pero que es también para lo social, lo medioambiental, la cooperación al desarrollo... permitiendo al mecenas elegir las causas y los fines que quiere apoyar», precisa. «A veces se ha atascado el debate por considerar que se trata solo de una ley cultural».

«Los sectores que más necesitan la nueva ley son los que más han sufrido en la pandemia. Esto nos obliga a precipitar el trámite y hacer que siga adelante para ponerla al servicio de la sociedad», apunta Sergi Miquel, diputado del PDeCAT y autor, junto a Ferran Bel, del proyecto de ley que tramita el Congreso. «El acuerdo es posible, pero no hay que lanzar las campanas al vuelo. Cultura ve bien este tipo de reformas, pero para Hacienda son un dolor de cabeza, por lo que el Gobierno podría frenar la ley en el último momento», apunta Miquel.

La diputada Sol Cruz Guzmán, portavoz popular en la Comisión de Cultura del Congreso, duda «mucho» que la reforma se apruebe en esta legislatura, «ya que abre un conflicto con Hacienda y otro con Unidas Podemos, que está en contra del mecenazgo», según dijo cuando se inició la actual andadura parlamentaria de la reforma. «Hay consenso y no podemos permitirnos el lujo de perder el tiempo», aseguró el presidente de la AEF, Javier Nadal.

El nuevo proyecto plantea que la desgravación del 80% aplicada hoy a los mecenazgos de hasta 150 euros se incremente al 90% en la cuota del IRPF y que el resto de esa donación se compense con una reducción del 50% también en cuota. La desgravación para las inversiones superiores subiría del 35% al 50%. Se quiere reconocer el 'crowdfunding' como mecenazgo y también la donación por servicios, de modo que si un arquitecto, por ejemplo, contribuye con un proyecto a una fundación, su trabajo se considere mecenazgo.

Plantea también una rebaja adicional para los donantes habituales, de modo que si un mecenas hace aportaciones a una misma organización sin ánimo de lucro la rebaja del 50% (de la parte que exceda los primeros 150 euros) pase a ser del 65% a partir del tercer año consecutivo. Tras la ponencia que tramite las enmiendas, la ley podría aprobarse a finales de año o principios del próximo en la Comisión de Hacienda. El Senado debería luego ratificarla y si no lo hace volvería al Congreso debatirse en pleno.

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