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Luis Grañena: "Para un buen caricaturista no existe el rostro imposible"

El ilustrador aragonés inaugura este jueves una exposición de su obra periodística en el Edificio Paraninfo

Luis Grañena, este miércoles, junto a algunas de las obras que expone en el Edificio Paraninfo.
Luis Grañena, este miércoles, junto a algunas de las obras que expone en el Edificio Paraninfo.
José Miguel Marco

Sophia Loren, Mario Vargas Llosa, Paul McCartney, Lionel Messi, Greta Thunberg, Bob Dylan y Felipe González. Todos ellos están en la misma sala gracias a Luis Grañena (Zaragoza, 1968), dibujante e ilustrador que expone a partir de hoy en el Edificio Paraninfo una selección de sus caricaturas, arte en el que se ha consolidado como una de las figuras más relevantes a nivel internacional. Medios como ‘Financial Times’ o ‘The New Yorker’ publican sus trabajos.

Grañena recuerda con humor somarda que se inició en el arte de la caricatura "cuando en el colegio hice una para reírme de los curas. Cogí un cómic de Nazario y quise hacer algo parecido, pero me descubrieron y por poco no truncan mi carrera con tan solo 14 años. Aquel episodio aún lo tengo como un trauma".

Antes de establecerse como ‘freelance’, Grañena trabajó en HERALDO, en el departamento de Diseño y Maquetación. Allí acabó consolidándose como dibujante.

"Recuerdo aquella etapa de mi vida con mucha alegría –evoca–. HERALDO me dio total libertad para trabajar. No es que ahora me sienta prisionero pero, observando mi trabajo con cierta distancia, veo que al salir y establecerme por mi cuenta  se gestó un pequeño cambio en mis caricaturas: el deseo de hacerlo bien empezó a pesar más que el de expresarme. Ahora en mis caricaturas tiendo a buscar sobre todo que el parecido sea muy evidente, que se vea enseguida quién es el retratado. Y en mi etapa en HERALDO me atrevía a jugar más con los personajes. Algunas de aquellas caricaturas las veo hoy y me parecen muy frescas».

Y es que el parecido es la clave. "Es el primer requisito que se nos debe exigir a los caricaturistas –subraya–. Por eso aprecio tanto el trabajo de (Cássio) Loredano. Pero también el de (Agustín) Sciammarella, cuyo estilo se sitúa en el polo opuesto".

Reconoce que hay semanas que le encargan, desde medios de comunicación diferentes, hasta tres caricaturas del mismo personaje, y que se esfuerza por que no se parezcan entre sí.

"No hago humor, así que en las caricaturas no juzgo, a menos que el personaje lo provoque, como Kim Jong-un, el presidente de Corea del Norte, o Donald Trump, expresidente norteamericano. A veces es imposible que no se transparente en la caricatura lo que piensas del personaje. Hay gente antipática, y se nota en sus caricaturas".

La muestra está integrada por un centenar de obras de las más de 2.000 que ha realizado hasta ahora. "Para un buen caricaturista no existe el rostro imposible", señala. Ha basado la selección en que sean fácilmente reconocibles.   

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