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De Charlie Watts a Javier Maestre (nos habéis dejado solos)

La periodista Julia López Madrazo rinde homenaje a "la espina dorsal" de La Bullonera.

Javier Maestre, en primer término, en un concierto.
Javier Maestre, en primer término, en un concierto.
Heraldo

"junto al agua del Ebro, por ejemplo" os digo a Charlie Watts y a ti, Javier Maestre que nos habéis dejado solos a mucha gente de mi generación. Javier, con tus hermosos versos "Estamos hablando de la libertad" escritos junto a Labordeta que paseaste con La Bullonera, nos ponías la piel de gallina. Como me la ponía el bueno de Charlie Watts, batería de los Rolling Stones cuando, desde su elegancia, conducía con su ritmo al trepidante Mike Jagger, del que muchas fans estábamos enamoradas en mi juventud.

Watts, un músico que venía del mundo de Jazz, irradiaba esa paz y sensación de bienestar que procuran los jazzeros a su público. Siempre por algún rincón del escenario, sobresalía, en algún momento su elegante sonrisa, por encima de los inigualables paseíllos con golpe de hombro del amigo Jagger. Lo reconducía a la canción, cuando se enrollaba tanto con Keith Richards que se olvidaban de que estaban cantando para miles de personas. O Ronnie Wood nos ponía esas caras tan graciosas y pegaba saltos.

En el primer concierto de los Rolling Stones en Barcelona, como no teníamos dinero para las entradas, me fui con mis amigas a la puerta de su hotel. Jagger ni nos miró, pero Charlie Watts nos dedicó una estupenda sonrisa que nos dejó muertas... Se lo he agradecido toda la vida. Nos dejó hace unos días, sin hacer ruido como era él, relajado, porque solo hacía ruido con su batería.

Como eras tú, Javier Maestre, relajado y discreto. Sin hacer ruido, como Charlie Watts y con parecida sonrisa. Junto con Labordeta sois los de mayor altura intelectual de nuestros cantautores aragoneses, sin quitar méritos a nadie. No solo hacías música, es que escribías tus propios poemas o los componías compartiendo firma con nombres como Pilar Navarrete, Labordeta, Mariano Anós. Pero siempre discreto, cariñoso y entrañable. Con tu Marisa; tu "eternamente Yolanda" zaragozana apoyándote dónde fuera.

Quizá muchas personas no sepan que aquél médico del Ayuntamiento de Zaragoza, con cara de buena persona era la espina dorsal de "La Bullonera". Con Eduardo Paz nos disteis grandes momentos y mucha fuerza en años muy complicados para España. Nos llenaba de energía escuchar vuestro himno -escrito por ti- "Venimos simplemente a trabajar, como uno más a arrimar el hombro al tajo: ésta nuestra herramienta, nuestras voces; ésta nuestra canción, nuestro trabajo".

Septiembre, en Aragón, es un mal mes para nuestros cantautores. Hace once años se nos fue Labordeta y ahora nos dejas tú. Cada vez estamos más huérfanos. Pero te prometo que seguiremos peleando para cumplir el verso que escribiste con Labordeta: "De esta tierra hermosa, dura y salvaje haremos un hogar y un paisaje".

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