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MÚSICA. OCIO Y CULTURA

Esther Ciudad: "El órgano no se acaba nunca. Siempre es distinto"

La organista y profesora en Teruel tocó en el Vaticano días atrás, ha sido becada en Gante y dirige el Festival de Música Antigua de las Tres Culturas

Contraportada. Cultura. Iglesia de Santa Engracia. Entrevista de contraportada a Esther Ciudad. Acaba de tocar en el Vaticano. / 03-09-2021 / FOTO: GUILLERMO MESTRE[[[FOTOGRAFOS]]]
Esther Ciudad, ante el órgano de Santa Engracia, donde ha dado numerosos conciertos.
Guillermo Mestre.

¿Para tocar el órgano es necesario ser creyente?

No, no. Lo que ocurre es que la literatura musical para órgano fue muy litúrgica durante siglos, y suele tener un contenido o mensaje teológico. Lo imprescindible es tener conocimientos y sensibilidad, y saber tocar, claro.

El espacio también condiciona. Suelen actuar en las iglesias.

Sí, claro. La arquitectura comunica y cuenta muchas cosas. Y hay iglesias en las que entras y ya sientes esa energía. El órgano también ayuda a encontrar esa concentración o esa intimidad, la conexión espiritual con el entorno. Un músico como Bach, uno de mis favoritos y de los más grandes, también era un místico.

¿Recuerda por qué eligió el órgano y no otra cosa?

También toco el piano y el clave, etcétera. A muchos organistas nos pasa: sentimos una llamada cuando escuchamos ese sonido que te emite una gran vibración, y si esa vibración te toca por dentro ya estás perdido. A mí me cautivó cuando fui a Francia.

¿Y eso?

Allí sentía los graves de los órganos franceses, que empastaban maravillosamente con el teclado, y eso me fascinó. La construcción arquitectónica del instrumento y la armonización que inunda la iglesia cuando entras, que la recorre entera por todos los rincones, eso fue lo que me sedujo.

¿Tuvo un maestro específico?

Tuve muchos. José Luis González Uriol aquí en Zaragoza; luego Montserrat Torrent en Barcelona, y ahora me acaban de admitir en la Universidad de Gante para un máster en interpretación.

¿Como alumna o como maestra? Usted nació en Ejea en 1973, es profesora de órgano en Teruel y ha dado cientos de conciertos.

Como alumna, sí, para especializarme ya en repertorio sinfónico. Ignace Michiels, el profesor de órgano, me llamó y me recordó que «es una oportunidad única en la vida». Voy a estar un año entero. Iré, en avión, de jueves a domingo por la tarde; volveré a Zaragoza y me iré a Teruel donde imparto clases de lunes a miércoles y donde tengo nueve alumnos. Recibiré clases individuales, en órganos maravillosos, en la Universidad de las Artes de Gante. Lo hablé con mi marido y mis dos hijos. Es una locura: voy para aprender. El órgano no se acaba nunca. Siempre es distinto.

"Voy a estar un año entero en Gante. Iré, en avión, de jueves a domingo por la tarde; volveré a Zaragoza y me iré a Teruel donde imparto clases de lunes a miércoles y donde tengo nueve alumnos"

Acaba de actuar en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. ¿Lo esperaba, lo deseaba?

Fue a mediados de agosto. No lo esperaba pero sí lo deseaba. Tenía que tocar en el Santuario della Verna, en los Apeninos toscanos, y al colgar la publicidad en Facebook, el organista del Vaticano vio que estaba en Italia. Y me dijo: «Si estás por Roma o pasas cerca, y te apetece tocar, avisa».

Así cualquiera, ¿no?

Habíamos coincidido hace años en un curso de órgano romántico; durante la pandemia, nos reencontramos en las redes y volvimos a retomar aquella vieja amistad. Se llama Josep Solé Coll y es el organista del Vaticano y del Papa. Toqué dos piezas de Bach, sin ensayar ni nada, de diez a doce minutos. Es una iglesia inmensa, preciosísima, perfecta. Allí no puedes fallar. La gente aplaudió y fue una explosión de emoción.

¿Fue su mejor día?

Nunca se sabe. También toqué en el Palacio Real. Llevo muchos años en esto. Empecé en Aguarón, hacia 1997, en un dúo de clave y flauta travesera con Fernando Gracia. Parte de mi familia procede de Aguarón y soy familiar del compositor y violinista Simón Tapia Colman.

"Toqué dos piezas de Bach, sin ensayar ni nada, de diez a doce minutos. Es una iglesia inmensa, preciosísima, perfecta. Allí no puedes fallar. La gente aplaudió y fue una explosión de emoción"

Eso ya son palabras mayores.

Hablo a menudo con su hijo Rafael, que ahora vive en Las Vegas. Me cuenta cosas de su padre y me dice que adoraba España y que le incomodaba mucho la leyenda negra española: él creía que los españoles habían hecho mucho en Latinoamérica y en México.

Usted es la directora artística del Festival de las Tres Culturas.

Sí, la II edición se celebrará en la iglesia de San Carlos Borromeo (música sacra con Omnia, el 16 de septiembre); en San Juan de los Panetes (música sefardí con Durme, el 23) y en la iglesia Isabel de Portugal (con música mística, el 30), en la que intervendrán un poeta-narrador (Ramón García del Pomar), un músico contemporáneo (Gÿe), un derviche (Mohamed el Sayed) y yo me sentaré al órgano. Es un ensamblaje de comunicación o un diálogo entre diferentes músicas, unidas por el misticismo, donde se cuenta una historia que nos abraza a todos.

La música es su pasión. ¿Qué otras cosas le gustan?

Caminar por los bosques, el tapeo, la novela histórica y libros intemporales, como ‘La rebelión de las masas’ de Ortega. Y nadar: me encanta el contacto y ese silencio que se produce en el interior del agua cuando buceo.

Contraportada. Cultura. Iglesia de Santa Engracia. Entrevista de contraportada a Esther Ciudad. Acaba de tocar en el Vaticano. / 03-09-2021 / FOTO: GUILLERMO MESTRE[[[FOTOGRAFOS]]]
Esther Ciudad (Ejea, 1973) es la directora del Festival de Música Antigua de las Tres Culturas.
Guillermo Mestre.
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