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Mi Marrano, el primer colmado boutique de Zaragoza, abre sus puertas

La firma aragonesa está especializada en productos ibéricos y nace con la vocación de franquiciar el modelo en toda España.

Las marranitas son la opción ideal para un picoteo informal.
Las marranitas son la opción ideal para un picoteo informal.
Alicia Llamas

Mi Marrano. Este es el curioso nombre del nuevo colmado que acaba de abrir en Zaragoza (c/ San Ignacio de Loyola, 5. 976 530 018). Lo ha hecho de la mano de Edmundo Colungo y Juan Mallo, dos emprendedores zaragozanos a los que les apasiona el mundo de la gastronomía y que llevaban en su cabeza desde hace tiempo la idea de poner en marcha un proyecto así.

Queríamos abrir una tienda para todo tipo de público con productos especiales y diferentes”, describe Edmundo. Y en verdad que lo han conseguido, hasta transformar este espacio que no llega a los 100 metros cuadrados en un auténtico colmado boutique.

Cuando uno entra al interior, esa esa la sensación que tiene, la de acceder a una tienda decorada con mucho mimo, elegante y atractiva. “Si en lugar de vino o jamones pones ropa, te daría la impresión de que estás en una de las boutiques más estilosas de Zaragoza”, prosigue. Ese era el objetivo, que algo tan primario como el cerdo ibérico –todos sus derivados son los grandes protagonistas de Mi Marrano– pudiese encajar con elegancia en el centro de la capital aragonesa.

Dentro de la tienda se ofrecen más de 500 referencias de productos, pero los ibéricos son los que tienen más presencia. Por supuesto, el jamón de Jabugo, representado por la marca 959, que en calidad se sitúa al nivel de Joselito o 5 Jotas. También se pueden degustar otras piezas de ibérico como Capa-negra o Azuaga.

Mi Marrano cuenta con un espacio privado para catas y degustaciones.
Mi Marrano cuenta con un espacio privado para catas y degustaciones.
Alicia Llamas

Nada más entrar se encuentra el espacio para llevar, donde están los marranitos. Son los bocadillos que se elaboran con la jugosa paleta del 959 y se presentan en tres formatos: mini, intermedio, preparado con pan de Antequera, y la media baguette para darse un buen festín. Las marranitas son la versión para un picoteo informal que se ofrecen sobre una tabla de madera.

De izquierda a derecha, Edmundo describe los productos que van saliendo a su encuentro: el apartado dulce con repostería de Belchite, Peñaflor o tortas de Santiago; conservas gourmet, mermeladas y un amplio surtido de legumbres; sales, aceites seleccionados y, en medio, los jamones colgados de la pared como si fueran los elegantes vestidos de una boutique.

Justo enfrente hay una completa gama de productos frescos como huevos de dos yemas, cachopos que se elaboran diariamente, hamburguesas o salchichas artesanales. Y al fondo, la zona de corte, una charcutería tradicional donde se pueden adquirir los ibéricos de la casa y un buen surtido de fiambres. Quesos y vinos de diferentes zonas de España completan el muestrario.

Los tres formatos de bocadillos en los que se ofrecen los marranitos. 
Los tres formatos de bocadillos en los que se ofrecen los marranitos. 

Los tres formatos de bocadillos en los que se ofrecen los marranitos. 

Los tres formatos de bocadillos en los que se ofrecen los marranitos. 

Los tres formatos de bocadillos en los que se ofrecen los marranitos.
Los tres formatos de bocadillos en los que se ofrecen los marranitos. 
Alicia Llamas

Al fondo del colmado, Edmundo y Juan han creado un nuevo espacio. “Queremos que sea algo así como un lugar de reunión y encuentro donde los clientes se junten a probar nuestros productos, donde se organicen catas o se pueda seleccionar un jamón”, explican. En el último rincón de la tienda hay un sofá flanqueado por dos sillones donde destaca la presencia de un cuadro del pintor Pepe Cerdá.

Mi Marrano lleva pocas semanas abierto, pero Edmundo está muy satisfecho de la respuesta de los zaragozanos. “Durante la pandemia ha aumentado el consumo de productos gourmet –comenta–, la gente quiere seguir disfrutando en casa de momentos especiales y esto es algo que ha llegado para quedarse”.

El proyecto nace con una hoja de ruta marcada por una estrategia de expansión bajo el modelo de franquicia para abrir diferentes puntos de venta en la Península Ibérica (España y Portugal). “De momento –confirma Edmundo Colungo–, la primera apertura será en Madrid a finales de septiembre, pero queremos abrir cuatro o cinco este año en otras ciudades y crecer a un ritmo de diez o doce anuales”.

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