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El Pimpi: los secretos del bar más turístico de Málaga, que cumple 50 años

Por la bodega cruzan a diario miles de personas para tomar algo y curiosear los barriles firmados por la baronesa Carmen Thyssen, el actor Antonio Banderas o la cantante Lola Flores.

El Pimpi, una reconocida bodega-bar de la capital malagueña que atrae a cientos de personalidades destacadas de ámbito internacional, se ha convertido a lo largo de sus 50 años de vida en un emblema para los habitantes locales y visitantes y en uno de los mayores exponentes de la tradición, gastronomía y cultura andaluza.

Por El Pimpi cruzan a diario miles de personas para admirar el Salón de los Barriles –firmados por la baronesa Carmen Thyssen, el actor Antonio Banderas o la cantante Lola Flores- o el pasillo de la barra, en la que se encuentran fotos que demuestran las visitas del actor John Malkovich, la Duquesa de Alba, la cantante Alaska o el grupo Maná, entre otros.

Se ha convertido en un lugar de referencia para cualquiera que quiera empaparse de la tradición andaluza y, en su interior, decenas de visitantes disfrutan de un litro de vino moscatel y de productos de la huerta andaluza, mientras escuchan flamenco, observan carteles de ferias taurinas o captan el aroma tan característico de una bodega.

Todo comenzó en 1971, cuando dos empresarios cordobeses, José Cobos y Francisco Campos, se trasladaron a Granada para alquilar un inmueble y seguir ampliando su negocio de bodegas. Sin embargo, no les convenció lo sombría que era la casa, y decidieron, junto a su amigo y poeta Antonio Gala, desviarse hasta Málaga para almorzar.

Una vez allí, un ciudadano se acercó a pedirle una firma a Gala, platicaron y les habló de un caserón del siglo XVIII que cumplía con las características que buscaban. Ese hombre les acercó hasta el lugar, en una céntrica calle de Málaga, justo donde Cobos y Campos habían estacionado su vehículo, lo que fue interpretado como una señal por Cobos.

Durante los primeros años, la bodega contaba con seis empleados y el mismo Cobos actuaba como “pimpi” –personaje popular que hacía las labores de guía y atraía a los visitantes, en este caso, al establecimiento-. En 1973 nació Elena, la hija de Pepe, que a día de hoy es la consejera delegada de El Pimpi y dirige el lugar que su padre cimentó.

Negocio familiar que respeta la tradición

Cobos ha concedido una entrevista a Efe en la que habla de sus primeros recuerdos en El Pimpi, que cuenta hoy con 150 empleados. Rememora cómo tras salir de la escuela hacía los deberes en la barra del bar, cómo se sentaba junto a los clientes o cómo su padre la regañaba por morder rodajas de limón.

Lo que Elena no se iba a “imaginar en la vida” es que Antonio Banderas –nominado a un Oscar y ganador de un Premio Goya por su papel en 'Dolor y Gloria'- iba a desarrollar un vínculo tan fuerte con El Pimpi, donde grabó su película 'El camino de los ingleses' en 2006 y del cual se convirtió en accionista en 2017.

El 11 de septiembre de 2001, cuando cayeron las torres gemelas, fue un punto de inflexión para El Pimpi. José llamó a Elena y le aseguró que “el mundo ha cambiado y a El Pimpi hay que darle una vuelta". En ese momento, la taberna no tenía cocina –solo servía platos fríos- ni máquina de café y abría solo por las tardes, muy diferente a El Pimpi que se conoce actualmente.

La casa de todos los malagueños

Cobos opina que El Pimpi “no es una moda” y sí un lugar que ha cuidado la tradición, gastronomía y cultura andaluza durante “toda la vida” y añade que es “la casa de todos los malagueños”, por lo que cuando alguien llega a la ciudad pasa por este lugar, motivo por el cual han sido visitados por tantos rostros conocidos.

A la afamada taberna hay que sumarle dos nuevos proyectos: “La Sole del Pimpi”, un restaurante aledaño que mezcla coctelería y sushi con productos locales y la “Fundación El Pimpi”, que organiza eventos culturales o gastronómicos en los que el beneficio se destina a diversas organizaciones no gubernamentales.

Antes de la pandemia, la bodega-bar contaba con 183 empleados y llegó a estar con 120, aunque posteriormente se recuperó hasta los 150. Para Elena, el mejor futuro de El Pimpi es dejarlo “intacto” y seguir “tal cual se han hecho las cosas”, con esfuerzo, trabajo, sacrificio y pasión por la tradición andaluza, la clave de su éxitoE

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