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La Escuela Museo del Origami reclama un nuevo convenio jurídico y administrativo

La EMOZ pide al Ayuntamiento de Zaragoza que, además, le aclare la cantidad exacta de su deuda. Los socialistas se solidarizan con el proyecto

Antonio Barrachina, Felipe Moreno, Lola Ranera y Jorge Pardo, ayer, en la Escuela Museo del Origami.
Antonio Barrachina, Felipe Moreno, Lola Ranera y Jorge Pardo, ayer, en la Escuela Museo del Origami.
Toni Galán.

ZARAGOZA. La Escuela-Museo Origami de Zaragoza (EMOZ) vuelve a estar patas arriba, en una crisis institucional y de funcionamiento, que ha llevado a sus responsables, con su director Jorge Pardo a la cabeza, a lanzar un grito en pleno verano. Y su grito se ha visto respaldado por los concejales socialistas Lola Ranera y Antonio Barrachina. La EMOZ surgió en 2013 tras las negociaciones con el entonces concejal de Cultura Jerónimo Blasco y desde ese fecha han pasado por sus instalaciones, en la segunda planta del Centro de Historias, más de 180.000 personas, que han visto las exposiciones permanentes, las temporales y han disfrutado de los talleres.

«Así no podemos seguir. Queremos resolver el convenio que tenemos con el Ayuntamiento de Zaragoza, tanto desde la parte jurídica como desde la parte administrativa. Y queremos que nos digan la deuda que tenemos contraída para saber a qué atenernos. Hemos pedido que nos digan el dinero que debemos desde hace un año y medio para ver cómo lo resolvemos y no hay manera. No se aclaran», decía Jorge Pardo.

La situación es anómala. En el convenio marco, el Grupo Zaragozano de Papiroflexia se comprometió a abonar 1.500 euros al mes por ocupar la segunda planta del Centro de Historias, y solo habría satisfecho dos meses, desde la fundación. «Como el Ayuntamiento pasó dos pagos trimestrales por ese valor, pensamos que eran 500 euros lo que había que pagar, cantidad que sí habríamos podido asumir sin dificultades», reveló Pardo. En la legislación anterior, el concejal Fernando Rivarés les condonó un 75% de la deuda por la gestión, las clases y los talleres, las exposiciones en el Centro de Historias y la promoción de la ciudad. «Y ahora nos piden todo el dinero y los intereses de la deuda, que creo que es el problema. No saben decirnos la cifra. La situación es compleja, además, porque la deuda debemos abonársela al Área de Cultura y a Zaragoza Cultural», señalaba Jorge Pardo.

La concejala socialista Lola Ranera decía: «Desde el Grupo Socialista queremos saber si el Ayuntamiento va a seguir apostando por este museo y por ello, políticamente, se tiene que visualizar que hay una apuesta por él». Y recordó, como argumentos de peso, que el Museo del Origami era uno de los más importantes del mundo, no solo por su labor expositiva sino también pedagógica. Es también un foco turístico. Observó que la EMOZ no puede estar en esta situación de indefinición porque ni puede gestionar la deuda ni solicitar un crédito o negociar con un esponsor.

 Jorge Pardo se mostró partidario de una doble gestión privada y pública. «Queremos conocer la situación y solventarla de la mejor manera posible. Así no podemos seguir. En el curso pasado dejaron de venir los escolares, bajó el número de visitas de turistas, y también los zaragozanos. Hemos podido sobrevivir porque algunos estamos en ERTE. Y, además, nos encantaría gestionar un nuevo convenio».

175.000 euros al año

Jorge Pardo dijo que la EMOZ, para que funcione bien, necesitaría 175.000 euros años, que se podrían compensar en parte con las entradas, los cursos, las exposiciones, etc. Lola Ranera dijo que no se podía renunciar a un proyecto pionero como este, que revierte en la ciudad de distintas formas, e invitó a reflexionar sobre el valor de los servicios públicos. «¿Cómo se financian los centros cívicos, las ludotecas, los pabellones, las casas de juventud?», se preguntó, y dejó caer una posible solución: la EMOZ no debiera ser distinto a otros servicios públicos.

Poco antes de la comparecencia, la vicealcaldesa y responsable de Cultura del municipio Sara Fernández fue preguntada por HERALDO y dijo que apoyaban el espacio, que había que resolver los conflictos y las deudas: «Solo han pagado dos meses en estos ocho años y se trata de dinero público. Tenemos una responsabilidad. Y queremos llegar a un acuerdo en condiciones viables y reales».

Por ahora, Sara Fernández y el Grupo Zaragozano de Papiroflexia no se han reunido.

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