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El misterio de la carta de Palafox

Vendido por 2.200 euros el documento en el que el defensor de Zaragoza pedía a Benasque que se rindiera y que los historiadores no saben si firmó o no

Detalle del documento subastado la semana pasada.
Detalle del documento subastado la semana pasada.
Heraldo.es

La sala de subastas barcelonesa Soler y Llach vendió el pasado día 13, en su subasta de 'Libros antiguos, mapas, manuscritos y coleccionismo' un documento aparentemente de puño y letra de Palafox en el que el defensor de Zaragoza en los dos sitios napoleónicos pedía a Benasque que se rindiera. El documento tenía un precio de salida de 1.500 euros y fue adjudicado finalmente por 2.200. 

La carta, dirigida al gobernador de la plaza de Benasque, está fechada el 4 de marzo de 1809, diez días después de que Zaragoza claudicara ante los invasores. Y dice así: "La ciudad se ha rendido, toda la España esta en poder de las tropas francesas. No hay esperanza ya de socorro, por lo que rendirá Vs. la Plaza que manda, Al Sr. Mariscal Lanes Duque de Montebelo, embiandole de contado un oficial a esta Ciudad, Quartel General de Zaragoza a 4 de Marzo de 1809". El documento, pues, tiene gran importancia histórica para Aragón.

Pero lo bueno del asunto es que la carta es una 'vieja conocida' de los aficionados a la historia de la Guerra de la Independencia. Se sabe que al menos ha sido subastada en otras dos ocasiones: en Sotheby's en diciembre de 1958, y en la sala Durán de Madrid en enero de 1987. En esta última ocasión tenía un precio de salida de dos millones de pesetas pero la subasta quedó desierta. Desde entonces a hoy poco se ha sabido de ella. 

Sobre su autenticidad se ha dudado. No porque se haya creído que el documento se haya falsificado para lograr dinero con él, sino porque se sabe que en aquellos días Palafox estaba gravemente enfermo y se teme que las autoridades francesas falsificaran su firma para conseguir la rendición de las ciudades que aún estaban levantadas contra ellas.

Ya en 1908, Mariano Pano y Ruata, en su libro sobre la condesa de Bureta y el regente Pedro María Ric, cuenta que el mariscal francés Lannes, tras la rendición de Zaragoza, quería que se diera orden inmediata a las plazas fuertes y cuerpos organizados para que se rindieran. El general gobernador Laval transmitió la orden a la Junta, esta deliberó y Ric hizo notar que la rendición que habían firmado ya atañía única y exclusivamente a Zaragoza. No obstante, para no enojar a los franceses, se acordó ceder y se extendieron oficios dirigidos a los gobernadores de Jaca, Monzón, Mequinenza y Benasque, así como al comandante general de Huesca, que aún estaban en armas. Y no solo no respondieron a la petición, sino que los portadores de las misivas ni siquiera se tomaron el trabajo de regresar. 

Ante esa situación,  el jefe del Estado Mayor francés, el general Frere, pensó que la orden la tendría que comunicar el propio Palafox. Y así se hizo, como atestiguó el propio Ric. Pero personajes cercanos a los acontecimientos, quizá llevados de un exacerbado patriotismo o excesiva devoción por Palafox, pronto dudaron de la autenticidad de las cartas. Según Pano, "sobre todo este asunto se proyecta la negra sombra del comisario de policía Plique, de quien se dice que, pistola en mano, amenazó a Palafox para arrancarle las órdenes que Frere ambicionaba. ¿Consiguió en efecto Plique intimidar al prisionero y arrancarle violentamente la firma? El general Arteche dice que no; y sin embargo los oficios salieron firmados por Palafox, según el testimonio indudable de Pedro María Ric, que recibió y leyó ante la Junta la contestación del gobernador de Jaca".

¿Era Palafox un héroe a pie juntillas que, ni aun agonizante, dio su brazo a torcer? ¿O, presa del pánico, firmó el documento? ¿Rubricaron los franceses el documento intentando engañar a los españoles? La respuesta a este misterio en el que están enredados los historiadores desde hace más de 200 años quizá esté en el estudio grafológico del documento recién subastado, algo que, ahora, solo está al alcance de su nuevo y anónimo dueño.

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