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El Museo Goya incorpora a sus fondos dos obras de los hermanos Bayeu

Son dos en óleos sobre lienzo, realizados hacia 1770 que formaron parte de la galería de retratos de los marqueses de Ariza 

Dos operarios cuelgan el segundo de los retratos en su emplazamiento actual, en la Sala Goya del museo.
Dos operarios cuelgan el segundo de los retratos en su emplazamiento actual, en la Sala Goya del museo.
José Miguel Marco

Dos nuevos aristócratas se quedan a vivir, al menos temporalmente, en el Museo Goya de Fundación Ibercaja. Se trata de Felipe y Rafaela de Palafox, que se mudan al palacio de la calle de Espoz y Mina en forma de retratos pictóricos realizados por los hermanos Bayeu y tras la oportuna cesión de su propietario. El Museo Goya viene trabajando con especial dinamismo desde hace unos años en la incorporación de obras en préstamo a su colección permanente, y estos dos retratos, realizados por Francisco y Ramón Bayeu, vienen a completar el discurso del museo y la visión que en él se da de sus antecedentes e influencias. Las piezas, además, eran desconocidas hasta que el historiador del arte Arturo Ansón las ha sacado a la luz. Desde este miércoles lucen ya en el espacio dedicado a los Bayeu en la sala Goya.

"Conocí estas pinturas en 2014, cuando su propietario me solicitó que viera las pinturas que había recibido de herencia familiar -relata Arturo Ansón-. La colección incluye obras que van del siglo XVII al XIX y en ella destacan estos dos retratos. Enseguida vi, por la factura de las manos y de la cabeza del retratado másculino, que era de Francisco Bayeu. Al propietario le habían dicho que podía ser de Mariano Salvador Maella".

El retrato masculino mide 98,5 por 75,5 centímetros y en él hay un billete o carta que identifica al personaje, Felipe de Palafox y Croy de Havre. "Lo más interesante de esta pintura es que en ella Francisco Bayeu evoca en ella, en aspectos como la pose del retratado o la forma de aplicar la pintura, la manera de trabajar de Mengs", asegura Ansón. Como en la carta del retrato se le menciona como conde de Montijo (lo fue, pero consorte), el historiador del arte sostiene que el retrato fue realizado después de su boda en noviembre de 1768.

Es un retrato de más de medio cuerpo, en el que el aristócrata está representado de tres  cuartos, con armadura, manto azul de nobleza, la mano derecha sobre un casco de guerra de noble y peluca empolvada según la moda francesa de la época.

"Hace unos años apenas se conocían retratos de Francisco Bayeu pero han ido apareciendo -señala Ansón-. Eso quiere decir que el pintor aragonés, cuando sus obligaciones en la Corte se lo permitían, también pintaba retratos de aristócratas y altos funcionarios, en su mayor parte vinculados a Aragón".

Es el caso de Felipe de Palafox y Croy de Havre. El retato de su hermana, Rafaela de Palafox, el historiador del arte lo atribuye al hermano de Francisco Bayeu, Ramón, de menor calidad que el anterior. El óleo mide 103 por 82 centímetros y en él la duquesa está representada también de tres cuartos, sentada en un sillón rococó con un vestido de raso azul, fichú de puntilla en el cuello y lazos de color mostaza bajo el pecho y los antebrazos. Ansón cree que Ramón Bayeu lo realizaría en Madrid hacia el año 1771, siguiendo también modelos precedentes de Mengs, pintor al que se había atribuido. Se trataría de uno de los retratos más antiguos de Ramón Bayeu conocidos hasta ahora.

Según señalaba este miércoles José Luis Rodrigo Escrig, director general de Fundación Ibercaja, "en este aniversario de Goya (se celebran 275 años del nacimiento del pintor) nos satisface enormemente reforzar el discurso expositivo del museo con estas obras de la segunda mitad del siglo XVIII que pertenecieron a una de las ocho grandes casas de Aragón. El aniversario está resultando especialmente relevante". 

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