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Blender Arcade Club: un viaje a los años 80 a través de los cinco sentidos

Se trata del nuevo proyecto en Zaragoza de Gabi Leonardi y David Arroyo que han optado por lanzarse a la piscina del emprendimiento con un proyecto diferente.

Gabi Leonardi y David Arroyo, del Blender Arcade Clube
Gabi Leonardi y David Arroyo, del Blender Arcade Club
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Emprender en tiempos de pandemia continúa siendo una realidad que sigue sumando adeptos en Aragón, ya sea como una alternativa a la búsqueda de empleo o con el objetivo de lanzar nuevos modelos de negocio en el ámbito de la gastronomía, con establecimientos, como estamos viendo semana a semana, 100% adaptados a la era covid.

Y es que cada vez son más quienes se suman a eso de “Hacer fortaleza de la debilidad”, y esta es precisamente la historia que unió a Gabi Leonardi y David Arroyo. El primero, de origen argentino, considerado un referente en el mundo de la gastronomía aragonesa y, el segundo, chef peruano que está cosechando las mejores críticas con sus propuestas gastronómicas basadas en sus orígenes. Así nacería Blender Arcade Club, situado en el número 5 de la calle Fueros de Aragón de Zaragoza.

“Llegué a Zaragoza siendo un niño. Me he formado en cocina en Miralbueno y he trabajado como jefe de cocina en varios establecimientos. Sentía que llegaba la hora de crear algo mío en el que volcar todo lo que he aprendido en este tiempo”, explica Leonardi. Cuando llegó a Aragón, en concreto a Jaca, pasaba largas tardes en el bar donde ella trabajaba como camarera. Pronto comenzó a trabajar de apoyo durante los veranos: “Fue así como me enamoré del sector, del contacto con la gente, del ambiente… éramos familias detrás de la barra”. Hoy, a sus 33 años y a pesar de las circunstancias, admite estar convencido de que no podía haber elegido un camino mejor.

Blender Arcade Club: un viaje a los años 80 a través de los cinco sentidos
Blender Arcade Club: un viaje a los años 80 a través de los cinco sentidos
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Por eso, cuando conoció a David -su socio-, que por aquel entonces trabajaba como jefe de cocina en otro restaurante, pero no dudó en apoyarle en todas sus ideas y proyectos, supo que era la oportunidad de lanzarse a la piscina del emprendimiento, aunque tal vez no fuera el mejor momento: “Empezamos con las marcas digitales o ‘dark kitchen’, Leche de tigres -cocina peruala- y La Vegana; y fue un exitazo. Luego lanzamos otra, la bocatería Doña Chola. La gente no salía de casa y buscaba probar cosas distintas, por eso nuestra cocina fusión peruana impactó tanto”.

Del mismo modo, en su cocina apostaron por la mezcla de propuestas internacionales en formato de raciones para compartir, así como por una carta de hamburguesas y bocadillos. Es lo que hoy se denomina ‘finger food’, es decir, comida que se disfruta con las manos. De hecho, es de esta fusión de conceptos de la cual nace el nombre del establecimiento, ‘Blender’, pues así se llaman las típicas batidoras vaso cuyo uso está tan extendido en Estados Unidos. “En mi caso he viajado por todo el mundo para conocer distintas maneras de cocinar y eso lo que estamos tratando de volcar ahora en este proyecto”, añade Arroyo, que llegó a Zaragoza con 21 años (hace 10) en busca de nuevos conocimientos que volcar en cada plato.

“La pandemia ha supuesto volver a empezar de cero en todos los aspectos. Nada de lo que sabíamos o de lo que hemos aprendido hasta la fecha vale ya. Solo han sobrevivido los que han sido capaces de adaptarse rápido a los nuevos tiempos”, admite Gabi, que reconoce que ambos socios, que dejaron sus puestos de trabajo, han invertido sus ahorros en este nuevo proyecto: “La ilusión y las ganas nos empujan a seguir con esto cada día”. Los cócteles son otra pata fundamental de este nuevo proyecto.

El local, de más de 200 metros cuadrados de superficie, ofrece un aforo para 140 personas en condiciones normales, los cuales han decorado en un estilo retro muy en consonancia con el resto de la propuesta.

Del mundo digital al real

El éxito de sus dos marcas digitales les impulsó a seguir por este camino. Dos marcas que, ahora que las restricciones van quedando atrás, requerían de un escenario físico en el que materializarse. Y qué mejor que aprovechar su almacén para crear este nuevo local. Además, como diferenciarse se ha convertido en otra necesidad en un momento tan complejo como este, decidieron decantarse por una temática original y distinta como son los años ochenta como línea temática y las máquinas recreativas como protagonistas.

“Digamos que este local era nuestra base de operaciones”, prosigue. Hoy, tras meses de duro esfuerzo, en el establecimiento podemos encontrar un futbolín, una diana con dardos, un ajedrez, barajas o máquinas de diversión Arcade con varios juegos que lograron hacerse muy populares en los 80 como el tekken, el Pac-man o el mítico pinball. ¿Su lema? Retrogaming is back: “Buscamos volver a lo de antes, a un momento en el que nada de esto era ni siquiera imaginable. Ofrecemos un espacio diferente en el que desconectar y sobre todo dejarse sorprender”.

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