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Javi Cantero: "Me gusta pescar a la luz de la luna"

"De mi padre, el Fary, he heredado la alegría de vivir, pero como mujeriego es muy difícil superarle", admite el cantante.

Javi Cantero.
Javi Cantero.
Sandra Jabalera

Está "loco de contento" por haber vuelto al lugar donde más feliz dice sentirse: "En el escenario, con mi gente". Después de año y medio de pandemia, Javi Cantero, que no es "hombre de confinamientos", ha vuelto a la carretera, al directo... El 3 de junio comenzó gira en Sevilla. Hoy actúa en Barcelona y el 1 de julio cantará en Madrid temas como 'Las Alas del Alba' o 'Funkizofrenia'. El hijo del Fary se enamoró de la música desde niño, pero su padre se mostraba escéptico cuando su mujer le decía que el chaval cantaba de maravilla, que ella le había escuchado a través de la puerta de su habitación. "Pensaba que era pasión de madre -recuerda él-. Mi madre es que es una fenómena, muy mamá gallina de sus polluelos".

Pero en aquello tenía razón. Javi, el mayor de los dos hijos que Conchi Olmedillo tuvo con José Luis Cantero Rada, 'el Fary', había nacido para cantar. Y el segundo, Raúl, para componer. "Compone que es gloria bendita", tercia Javier. En la portada del disco, Cantero aparece con unas llamativas alas de arcángel tatuadas en la espalda. "Molan, pero no son de verdad -aclara-. Me las han pintado para la ocasión, porque no soy de tatuajes. Las agujas no me gustan".

Sí le gusta a rabiar la naturaleza, los espacios abiertos, juntarse con su gente y 'jartarse' de reír...

Durante el confinamiento, sintió que le cortaban las alas. Pero hizo de la necesidad virtud. "Me mentalicé mucho y aproveché para disfrutar de la familia y de mi niño, Yeray, que en los peores momentos de la pandemia fue el auténtico superhéroe de la casa, el que nos hizo pasarlo a todos mucho mejor". Yeray, que en julio cumplirá tres añitos, vivió el encierro como unas vacaciones, todo el día pegado a su padre y a su madre. "Estuvo en la gloria", recuerda su progenitor.

A sus 38 años, el cantante admite convivir con dos versiones de sí mismo, una es "loca, decidida y salvaje" y la otra "es la más prudente, la que me dice ten cuidado y no te vengas tan arriba". De esa dualidad nació 'Funkizofrenia'. "En realidad soy siempre la misma persona, solo que unas veces me siento de una manera y otras, de otra. Pero esas dos facetas mías van siempre de la mano, sin pelearse". Sentirse libre y salvaje no es incompatible, según dice, con su vertiente familiar. "Porque haber formado una familia es parte de mi libertad".

"La soledad a veces me pesa, a veces me da la vida", dice la letra de 'Las Alas del Alba'. Cantero explica que el tema surgió de la improvisación. Se lo pasó a su hermano Raúl... "Y cuando él le dio forma y empecé a cantarlo fue mágico". No es un tópico. Al hijo del Fary le encanta la gente, pero también le tienta mucho la soledad. "De vez en cuando me gusta estar solo. Me voy a dar un paseíto por el campo. Y si estoy en Málaga me voy a la playa con mi cañita de pescar y me paso ahí las noches con la luna". Dice que ha salido a su padre en la alegría de vivir. "Él tenía un aura muy especial, pero también me gusta parecerme a mi madre, una mujer buena y valiente que se sobrepone a todas las adversidades que pueda darle la vida".

Conserva la licencia del taxi

En lo que Javi Cantero no ha salido al Fary es en lo mujeriego... "Hombre, es que con su trayectoria, es difícil superarle. Tenía historias para aburrir y encima las contaba con mucha gracia. Por lo que él decía, tuvo mucho éxito con las mujeres. Era por esa aura especial". Taxista, antes que cantante, el Fary, falleció en 2007, a los 69 años, de cáncer de pulmón. Pero su familia todavía conserva su licencia de taxi. "Él nunca se quiso deshacer de ella -explica su hijo Javier- porque decía que la vida da muchas vueltas, que en un momento dado todo esto se podía venir abajo y que lo mismo tenía que volver a engancharse al rosco, je, je,... Así era él. Se partía cuando Mota o Latre lo imitaban o decían que era feo comiendo limones".

Asegura Javi Cantero que todo lo que tenía que decirle a su padre se lo dijo en vida. "Aunque ahora añadiría mil cosas más y sobre todo me encantaría que conociera a mi pequeño Yeray". Pese a tener un padre famoso, auténtico fenómeno de masas, Cantero no tuvo la típica infancia de hijo de artista. "Qué va. Fue todo mucho más natural. Eso sí, mi casa estaba llena de músicos y fiestas de mucho tocar y pasarlo bien".

Él además era un niño travieso. Todavía recuerda el día en que, comiendo con su familia en la playa de Málaga, se escapó y le echó un puñado de arena a la paella de sus vecinos de mesa. "No veas mi padre, la vergüenza que pasó. 'Ya podéis perdonar, que si tal, que si cual...' Y aquellos guiris mirándole sin entender una palabra, ja, ja, ja..."

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