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LOS LIBROS VERDES. ARTES & lETRAS

¿Qué mundo heredarán nuestros hijos? La visión ecologista de Miguel Delibes

El escritor publicó libros en los que expresa su firme compromiso en la conservación del medio ambiente y en los que refleja daños a la Naturaleza

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Miguel Delibes ha dedicado páginas muy emotivas a la bicicleta.
Fundación Miguel Delibes.

Parece oportuno, en el año que se celebra el centenario del nacimiento de Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010), traer a colación algunos de los libros que éste escribió con marcado acento de lo Natural. Libros en los que expresa su firme compromiso en la conservación del medio ambiente y en los que refleja los daños infligidos a la Naturaleza por los efectos de un progreso mal entendido por el hombre. Hablamos pues en primer lugar, del discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua Española en 1975 que tituló: ‘El sentido del progreso desde mi obra’. Una carta de amor a la Naturaleza y una dura y firme advertencia de las amenazas que se cernían sobre ella (todas ellas de rabiosa actualidad), también las causas del abandono del campo, la denuncia del éxodo rural y la deshumanización progresiva de la sociedad.

Delibes aprovecha tan magna ocasión y ante un auditorio tan importante y distinguido para, a través de su disertación, poner de relevancia todos los males que afectan al medio natural. Se posiciona junto a unos pocos naturalistas en el mundo entero que, con el ‘Manifiesto de Roma', pretendían frenar un desarrollo mal entendido, fruto de la codicia y del capitalismo del Estado, y organizar la vida sobre bases diferentes a las que hasta entonces habían prevalecido. Sentencia Delibes: «En la Naturaleza apenas cabe el progreso. Todo cuanto sea conservar el medio es progresar, todo lo que significa alterarlo esencialmente, es retroceder». El escritor vallisoletano argumenta, además de con sus ideas e impresiones y su obra literaria, desde el conocimiento, aportando datos, informes y documentos. Cita varios estudios de la Unesco, del Congreso de París de 1968 y el de Londres 1970, de la Conferencia de Estocolmo de 1972, también a pensadores y científicos destacados como Michael Bosquet, Cousteau, Eric Smith, Manuel Toharia, Robert Heilbroner… Ha leído a autores como Faustino Cordón y Rachel Carson, que en su obra ‘Primavera silenciosa’ advierte de las consecuencias devastadoras del uso de pesticidas y plaguicidas; autora reseñada fielmente por Eduardo Viñuales en la anterior entrega.

«En la Naturaleza apenas cabe el progreso. Todo cuanto sea conservar el medio es progresar, todo lo que significa alterarlo esencialmente, es retroceder», dijo Delibes

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En su conferencia de ingreso, el tema central apuesta por un lenguaje ecologista a nivel global, y como un rosario desgrana todos los males que aquejan a la Naturaleza y al hombre. Trata de la desaforada carrera armamentística y sus consecuencias, la guerra química, biológica o nuclear, del agotamiento de los recursos y su despilfarro, de la destrucción de los bosques, del uso y abuso de los pesticidas, de la modificación del clima, de la inmolación de la Naturaleza por la Tecnología, la falta de humanismo, de la acuciante contaminación del planeta…

Dedica un capítulo entero a la muerte en la tierra y en el mar. Reflejando como todos estos problemas afectan a los seres humanos en sus relaciones y en su desarrollo. Delibes defendió la necesidad de un desarrollo veraz y auténtico, en el que el hombre establezca una relación armónica y equitativa con la Naturaleza, en la que impere la dignidad humana. Este discurso fue publicado en 1976 por la editorial Destino bajo el título de ‘SOS’; más tarde en 1979 volvió a publicarse por Plaza & Janés con el título: ‘Un mundo que agoniza’. Círculo de Lectores publicó en 1988 un nuevo libro con el mismo contenido bajo el título: ‘El mundo en la agonía’.

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Fundación Miguel Delibes.

Hacia el final de su vida, publicó en la editorial  Destino (2004), la editorial a la que fue fiel toda su vida y dónde apareció casi toda su obra, y al alimón con su hijo Miguel Delibes de Castro célebre biólogo, el libro: ‘La Tierra Herida. ¿Qué mundo heredarán nuestros hijos?’ Un texto que parece dar continuidad al discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua, una especie de culminación del sentir y pensar sobre la Naturaleza, el campo y el paisaje, el epílogo de sus obras y pensamientos.

Las cicatrices de la tierra

Casi treinta años después de todas estas problemáticas, la situación no ha mejorado, sino todo lo contrario ha empeorado en gran forma y manera. Aquellas amenazas que se cernían sobre el planeta, hoy son crueles realidades. El libro se desarrolla en forma de diálogo, entre el Delibes escritor que pregunta y representa al hombre de la calle interesado en las cuestiones ambientales, un poco escéptico, y el Delibes (hijo), científico y divulgador que responde con rigor, de manera sencilla y eficaz, evitando tecnicismos y dejando respuestas esclarecedoras.

A lo largo de 92 preguntas y respuestas discurren las diferentes problemáticas ambientales, el cambio climático, el deshielo de los polos, los incendios, la deforestación, el agujero de la capa de ozono, el crecimiento desmedido de la población, la contaminación industrial. Un libro que trata de dar respuestas y explicar lo que está ocurriendo en la biosfera.

A lo largo de 92 preguntas y respuestas discurren las diferentes problemáticas ambientales, el cambio climático, el deshielo de los polos, los incendios, la deforestación, el agujero de la capa de ozono, el crecimiento desmedido de la población, la contaminación industrial. 

También en sus artículos periodísticos se ocupó y preocupó por los temas ambientales. Escribió artículos de prensa sobre Doñana, los ríos moribundos, la desertificación, el regreso del lobo, la muerte del mar o el paisaje manchego. La obra literaria de Delibes no se entiende sin el amor y fervor a la Naturaleza (siempre con mayúsculas) y a la vida en el campo, que aparece en toda su obra como una constante. Miguel Delibes se definía como un hombre de campo: «Yo había nacido naturalista, como otros nacen rubios o morenos… Desde niño yo era un ecologista experimentado que a los tres años cazaba grillos en los ribazos de Geria, con mi padre...». La Naturaleza ha sido el hilo conductor de toda su vida y su obra literaria.

Escribe su hijo Juan Delibes sobre su padre: «No tengo dudas de que nuestro padre no hubiese alcanzado jamás el reconocimiento literario unánime que ha conseguido si no hubiese sido por su principal fuente de inspiración, la Naturaleza».

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