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ARTE ARAGONÉS. ARTES & LETRAS

Aparecen unos apuntes inéditos de Francisco Pradilla del retrato del Batallador

El pintor aragonés, del que se cumple un siglo de su muerte, se los regaló al escultor José Bueno para hacer la escultura del Cabezo de Buenavista

La hoja de apuntes inéditos que Pradilla entregó a José Bueno.
La hoja de apuntes inéditos que Pradilla entregó a José Bueno.
Cortesía de José Ramón Morón Bueno

El pintor Francisco Pradilla (1848-1921) debió de conocer al joven José Bueno durante la estancia de éste en Madrid entre 1905 y 1912, como estudiante y aspirante a escultor. Sin duda, Bueno buscó apoyo en su paisano para introducirse en el mundillo del arte madrileño, en el que Pradilla era en aquella época uno de los más reputados pintores. Ya en 1879, Francisco Pradilla había realizado por encargo del Ayuntamiento de Zaragoza, el retrato (imaginario) del rey Alfonso I ‘el Batallador’, y esta obra será el motivo de un nuevo encuentro entre ambos. Ese conocimiento previo explicaría la rapidez con la que Bueno se dirige al pintor en búsqueda de información que facilite su labor, cuando es elegido en 1918, por la Junta encargada de la conmemoración del novecientos aniversario de la conquista de la ciudad, para realizar un ‘Monumento al rey Alfonso I el Batallador’ en el llamado Cabezo de Buenavista.

En el mes de junio de 1918 el escultor zaragozano visita el taller de Pradilla en la calle de Rosales. Bueno acababa de regresar de su estancia cuatrianual en la Academia Española en Roma, de la que Pradilla había sido director, y de la ciudad en la que el pintor había vivido durante un largo periodo. Así que las noticias recientes de la Academia y de Roma fueron tema seguro de conversación.

Resulta muy llamativa la favorable disposición que Pradilla tuvo con el joven escultor, ya que le entregó el dibujo de apuntes que él había utilizado para la realización del retrato del rey por encargo del Ayuntamiento de Zaragoza, a la par que le aportó cuanta información solicitó sobre su ejecución. Y no solo eso, sino que le hizo el regalo de un dibujo a lápiz de un boceto de desnudos de mujer, que coincide con el desnudo de la figura central de ‘La lección de Venus al Amor’, pintura del salón de baile del palacio de los Marqueses de Linares en Madrid (1888), y de la obra posterior en tamaño reducido realizada en 1910. El dibujo firmado y fechado en 1918, lleva una dedicatoria elocuente de la admiración que sentía por el escultor: «A mi ilustre amigo y paisano S. D. José Bueno, en grato recuerdo».

El dibujo inédito de apuntes que reproducimos, localizado recientemente en los fondos documentales de la familia del escultor, consta de 14 apuntes realizados a partir de ilustraciones de algún libro sobre indumentaria medieval. Muy probablemente de tercer volumen ‘Le costume medieval’ del ‘Dictionnaire raisonne du mobilier français de l’ epoque carolingienne á la renaissance’ del E-M Viollette-Duc, publicado en París en 1874 y de plena actualidad en el momento que Pradilla acomete el retrato. El dibujo guarda alguna relación con otro similar del pintor: ‘Trascoro de la Catedral de Gerona y personajes medievales’ datado en 1874.

Realizado en tinta negra sobre papel, mide 21,5 x 28 cm. La fecha de ejecución sería seguramente 1879, fecha en la que Pradilla realiza el retrato al rey Alfonso I el Batallador. Y aunque no está firmado, contiene numerosas anotaciones escritas por el pintor, que coinciden precisamente con su caligrafía. El dibujo no presenta una composición ordenada, son apuntes copiados, resueltos con trazo firme, continuo y extremadamente fino, con diversas anotaciones autógrafas. Hacen referencia a la espada, la vaina, el calzado, las espuelas, el cinturón, la hebilla, el gambison o vestido de protección bajo la cota de malla, el guantelete y, un detalle del cuello con cota de malla y los hombros.

Las anotaciones autógrafas del pintor completan la información de los detalles dibujados. ‘Espada de la segunda mitad del siglo XII, pomo en forma de disco’; ‘Espuela de bronce fundido (fondo) rebalido (sic) y grabado. Siglo XII’; ‘Espuela del siglo XII fijada a la malla. Consiste en una plancha de hierro delgado. Esta plancha o talonera era agujereada y fijada a la malla por medio de hilos que pasaban por dichos agujeros’; ‘Cinturón hasta fin del siglo XII’; ‘Gambison, vestido que los hombres de armas llevaban debajo de la cota de malla (…) para defender el cuerpo de las molestias de aquella, abierta por delante o detrás atados o encabetados (sic), compuestos de piel cosida con hilo (…) y recorrida transversalmente. La túnica de hilo o seda que va debajo del gambison más o menos larga solía descender más debajo de la malla. Siglo XII’; ‘Guantelete cubriendo el antebrazo. La parte del antebrazo es independiente del guante, eran de cuero. Se sujetaba por tres correas, una entra el pulgar la segunda después del puño y la tercera entre las articulaciones (año 1280 …)’. Otras anotaciones hacen simplemente referencia a los colores.

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'Desnudo' que Pradilla también regaló a José Bueno.
Cortesía José Ramón Morón Bueno.

El interés de dibujo reside en que la mayor parte de los elementos plasmados están presentes en el retrato pictórico de Pradilla y posteriormente en la escultura de Bueno, con ligeras variaciones. En ambas obras, la espada, la vaina, el cinturón, la hebilla, el guantelete y la cota de malla del calzado, están resueltos siguiendo el modelo de este dibujo. No aparecen en el dibujo ni la corona real, ni el pesado abrigo o sobretodo sin mangas que completan la indumentaria en ambas obras.

Aunque inicialmente Bueno realizó un boceto para una estatua ecuestre y, por tanto muy diferente a la figura resuelta por Pradilla, pero que seguía las indicaciones sobre vestimenta de este dibujo, el escultor fue obligado a realizar la figura del rey siguiendo el modelo pictórico, que había sido muy bien acogido en la ciudad. El enfado del escultor fue mayúsculo. El escultor reprodujo la vestimenta y con ligeras variaciones la postura de la figura erguida, pero la figura escultórica es más estilizada, vigorosa y monumental. El escultor modela el cuerpo de un atleta que esconde su musculatura debajo de la pesada cota de malla, los brazos muy musculosos sujetan la gran espada, y su gesto altivo de mirada profunda irradia poder.

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