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El Museo de Zaragoza explora la intimidad y las obsesiones de Francisco Pradilla

Una exposición recorre las relaciones e influencias del artista aragonés y su fijación en el personaje de Juana la Loca para su pintura de historia

INAUGURACION DE LA EXPOSICION DE FRANCISCO PRADILLA / MUSEO DE ZARAGOZA / 26/05/2021 / Foto : Oliver Duch[[[FOTOGRAFOS]]]
Marisa Arguis, comisaria de la exposición, junto a dos de los retratos de Pradilla del Museo de Zaragoza.
Oliver Duch

El Año Pradilla ha escrito un nuevo capítulo con la inauguración de la muestra dedicada al pintor en el Museo de Zaragoza. Cuando se cumplen 100 años de su muerte, el Ayuntamiento de Villanueva de Gállego, su localidad natal, y la DGA han unido esfuerzos para rendir homenaje al que posiblemente sea el mejor pintor español del siglo XIX después de Goya, que también está de aniversario en este 2021.

La exposición inaugurada en el Museo de Zaragoza ha sido comisariada por Marisa Arguis, conservadora del centro, y ha contado con la coordinación de Ana Labaila. Es una exposición que, como asegura Isidro Aguilera, director del centro "busca mostrar al visitante la personalidad de Pradilla y sus obsesiones". Es, en suma, un paseo por la intimidad del pintor.

'Pradilla y la pintura. Contexto de una obsesión' se abre con el famoso autorretrato del pintor y una selección de obras que son propiedad del Museo de Zaragoza, algunas de ellas conservadas en los almacenes y rara vez expuestas al público. "Hemos querido dar algunas pinceladas sobre su arte. Aunque Pradilla es conocido principalmente por la pintura de historia, lo cierto es que es un artista que destaca en todos los campos -subraya Arguis-. En el retrato, por ejemplo, sabía llegar al alma de sus retratados como pocos pintores. Y quizá sea en este autorretrato uno de los cuadros en los que puede verse mejor. Pradilla se lo hizo a los 39 años, al poco de perder a su hija y en una época difícil desde el punto de vista económico". En este apartado destacan piezas como un boceto para 'El suspiro del moro', una delicada copia de la 'Virgen de la servilleta' de Murillo o el retrato de Pilar Villanova. 

Las obras de esta sección se han 'enfrentado' con otras que buscan ahondar en las relaciones el pintor, especialmente las que fraguó durante su estancia pensionado en la Academia de Bellas Artes de Roma. Perteneció a la primera promoción de pensionados (junto a Casto Plasencia, Jaime Morera y Alejandro Ferrant), de una institución que años más tarde, en las postrimerías del siglo XIX, llegaría a presidir. "Los pensionados estaban tres años en Roma y convivían juntos -asegura Marisa Arguis-, así que establecían una amistad que duraba para toda la vida". Esta sección de la muestra explora las relaciones de Pradilla con sus compañeros y amigos pero, también, con discípulos, seguidores, maestros y mentores. Así, se presentan obras de Ferrán y Morera junto al retrato de Ramón y Cajal realizado por Sorolla o la 'Vista de Zaragoza' que pintó Gárate en 1908.

La exposición se cierra con un apartado dedicado a su 'obsesión' por el personaje de Juana la Loca.

Pradilla realizó una de las más famosas de sus pinturas, 'La reina doña Juana la Loca, recluida en Tordesillas con su hija, la infanta doña Catalina' en el año 1906. Pero muchos años antes ya había abordado el personaje, en un cuadro igualmente famoso, realizado en 1877 como trabajo final de la pensión en Roma. Con él obtuvo la medalla de honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1878 y una medalla de honor en la Exposición Universal de París de ese mismo año. Esa vinculación con el personaje histórico anima buena parte de la exposición, que incluye desde un ejemplar del libro en el que se inspiró para el cuadro, de Antonio Rodríguez Vila, hasta un óleo que realizó centrado únicamente en la figura de la reina. Del cuadro de Juana la Loca en Tordesillas realizó varias versiones, y causó tanto impacto que fue muy reproducido en su época. De hecho, el museo ha localizado en sus almacenes la plancha de madera que empleó 'La ILustración Española y Americana' para reproducirlo en uno de sus números. La plancha forma parte de la exposición e incluso se ha realizado una estampación al agua para los visitantes que quieran adquirir una copia y llevársela a casa. 

En este apartado hay piezas curiosas, como la palmatoria antigua que usó el pintor como modelo para introducirla en el cuadro, o el vaciado en escayola de la placa en honor de Pradilla que costeó la Academia de San Luis y que lució en la casa natal del pintor hasta 2012, año en que se derribó sin que el Ayuntamiento ni la DGA lo impidieran. 

La exposición se ha organizado con fondos del Museo de Zaragoza, Museo de Huesca, Museo Nacional del Romanticismo, Diputación de Zaragoza y Biblioteca María Moliner. Podrá visitarse hasta finales de septiembre.

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