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La 'historia real' del avión Sandro al que le gustaban los espectáculos de marionetas

Paco Paricio y el ilustrador Antonio Santos publican un cuento infantil que sucede en La Casa de los Títeres de Abizanda

Nuevo cuento de Los Titiriteros de Binéfar.
Una de las ilustraciones de Antonio Santos para 'Sandro'.
Antonio Santos.

ZARAGOZA. Quien haya estado en Abizanda en La Casa de los Títeres sabe que puede ocurrir cualquier cosa: es una atmósfera especial de naturaleza y creación con esa torre que parece el faro centinela. Allí Los Titiriteros de Binéfar tienen su teatro, un museo de las marionetas y otra casa con distintas estancias, para niños y mayores, en cuyo piso están la biblioteca y un espacio donde se pueden hacer talleres. Es un lugar habitado por los pájaros: golondrinas, vencejos, aviones. Un día, un avión común se desplomó de un alero. Pilar Amorós y Paco Paricio lo cuidaron y sus nietos Rita y Aníbal lo convirtieron en una especie de mascota, para la que recogían insectos. Lo bautizaron Sandro. Recuperado, decidió irse a África.

Unos días más tarde, cuando Los Titiriteros iban a empezar una actuación, Pilar sacó una mano y el avión irrumpió por los aires y se posó sobre ella. «Es Sandro», dijo. Este hecho real ha dado lugar a un nuevo cuento para niños, redactado por Paco Paricio y dibujado por Antonio Santos, autor de muchos libros ilustrados, entre ellos los ‘Cuentos de la selva’ (Nórdica) de Horacio Quiroga. Se titula ‘Sandro, el avión de La Casa de los Títeres. Una historia real’.

«Aunque somos artistas cada uno en lo suyo, en disciplinas muy distintas, Antonio Santos y yo tenemos un terreno común y es que nos gusta mucho lo popular y lo que tiene de profundo lo popular: como esencia y verdad. Nos interesa la utilidad de lo popular. Él ha aceptado muy bien todas las sugerencias que yo le hacía y viceversa», dice Paco Paricio

«Ese momento mágico que vivió Pilar es el que me llevó a imaginar el proyecto del libro: quería perpetuar ese instante sublime vinculado al término filopatría, que se refiere a la tendencia o instinto que tienen esas aves de hacer el nido en el mismo lugar donde nacieron».

A Paco y Pilar, que son los abuelos del cuento, les gusta recordar que durante la construcción de La Casa de los Títeres «tuvieron mucho respeto por los animales que habitaban aquel espacio». Dicen que «el pasado fin de semana le dijimos al público que entrara con mucho cuidado para que hubiese un silencio tan profundo que “si la golondrina del alero habla con sus hijas, la oigamos”. La frase tiene que ver con la frase que dice Lorca en el preámbulo del ‘Retablillo de don Cristóbal’: “Si una mano aparta de los juncos de la orilla, la oigamos”», explica Paco Paricio.

Para el titiritero trabajar con el artista Antonio Santos, que expuso en el Paraninfo en 2018, ha sido fácil: «Aunque somos artistas cada uno en lo suyo, en disciplinas muy distintas, tenemos un terreno común y es que nos gusta mucho lo popular y lo que tiene de profundo lo popular: como esencia y verdad. Nos interesa la utilidad de lo popular. Él ha aceptado muy bien todas las sugerencias que yo le hacía y viceversa».

Paco Paricio redactó un primer texto. «Luego Antonio hizo dibujos; yo modifiqué totalmente el texto y cambié el orden de sus dibujos; después, él hizo modificaciones sugeridas por mí y me propuso cosas nuevas. Como se ve ha sido un toma y daca muy divertido que realizamos precisamente el año pasado entre rebrotes y pandemia», concluye Paco Paricio.

En este cuento de amor a los pájaros, al paisaje y a los títeres, están las casas, los olivares, la iglesia y la torre, y está el diálogo intergeneracional de abuelos y nietos. ‘Sandro’ está dedicado a “todos los que aman la vida”.

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