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El dúo de grafiteros PichiAvo firma el último gran mural de Grañén

Conocidos por la fusión del arte clásico y el grafiti más primitivo, Juan Antonio Sánchez, Pichi, y Álvaro Hernández, Avo, han cumplido con encargos en Paris, Oporto, Roma o Suecia y además, tienen el privilegio de haber sido los autores de la última falla principal de Valencia.

Juan Antonio Sánchez, Pichi, y Álvaro Hernández, Avo, frente a la obra creada en el entorno de la iglesia de Grañén
Juan Antonio Sánchez, Pichi, y Álvaro Hernández, Avo, frente a la obra creada en el entorno de la iglesia de Grañén
P. P. A.

PichiAvo es el nombre artístico del dúo de grafiteros formado por Juan Antonio Sánchez, Pichi, y Álvaro Hernández, Avo, que acaban de dejar su firma en la pequeña localidad oscense de Grañén, un municipio de menos de 2.000 habitantes, que ya es conocido por su capacidad para atraer a algunos de los artistas urbanos más potentes del momento. Y la presencia de este joven tándem de origen valenciano lo confirma. Solo hace falta repasar su historial, con trabajos en Paris, Oporto, Roma o Suecia y el privilegio de haber sido los autores de la última falla principal de Valencia, la que encarga el ayuntamiento, que ardió en 2019, antes de que la pandemia cancelara las celebraciones. A ello, entre sus principales hitos, suman además su intervención en uno de los lugares más míticos de la historia del grafiti, el Bowery Wall, situado en Manhattan (Nueva York).

Tras tres intensas jornadas de trabajo, su nombre ya forma parte del elenco de artistas que han dejado su impronta en la pequeña localidad de Grañén, donde destacan los murales del grupo madrileño Boa Mistura, el diseñador Ricardo Cavolo o la ilustradora Paula Bonet. Al igual que ellos, los valencianos tienen un estilo propio y reconocible, que está detrás de su éxito. Se trata de una impactante fusión de arte clásico y estética urbana.

Según explican, un singular binomio que surgió "de forma natural", como su asociación, "probando y viendo que funcionaba", indica Pichi, que, al igual que Avo, son los apodos con los que se les conoce desde niños. "Ni una cosa ni otra fueron premeditadas", apostilla. Pero está claro que ambas han sido sinónimo de éxito, tanto trabajar a cuatro manos como superponer figuras de la mitología griega y romana con los grafitis más primitivos.

El resultado ya puede verse en la nueva plaza de la iglesia de Grañén, que está en plena remodelación, donde el elemento central es el dios del amor, Cupido, en la mitología romana, y Eros, en la griega. "Nos hemos basado en el lugar y en su significado. El mural está en un pueblo, donde sus gentes aman su territorio, y además, está en una plaza, que es un espacio de encuentro y convivencia, lo que unido a la cercanía con el elemento principal del entorno, la iglesia, nos llevó a elegir al dios del amor, por su aspecto angelical y su simbolismo", señala Avo. "Nos gusta analizar, ver y sentir el lugar y buscar sus aspectos más positivos. Apostamos por la belleza y por el contraste de colores", añade Pichi.

Aunque reconocen que la cartera de artistas que han pasado por la localidad oscense les dio confianza en el proyecto, aseguran que "hubiéramos aceptado igualmente, aunque hubiéramos sido los primeros, ya que nos gusta esta iniciativa y en especial, la oportunidad de trabajar en un lugar pequeño, donde nuestras obras tienen un impacto social todavía mayor y donde tenemos un contacto directo con el público", indica Pichi. "Y es que para nosotros lo importante es conectar con la gente y provocar su reflexión", añade Avo. Y, precisamente, allí reside una de las razones que les ha llevado a apostar por dar una vuelta de tuerca al arte clásico. "La mitología griega y romana te permite contar muchas historias, transmitir un mensaje, provocar sentimientos y hacer reflexionar, que es lo que buscamos. A nuestra manera, ensalzamos dos mundos que nos apasionan", insiste el artista.

A este singular tándem, el obligado parón derivado de la pandemia les ha sentado bien, ya que «nos ha dado la oportunidad de parar y crecer como artistas de estudio», aunque ya vuelven a tener la agenda repleta de compromisos, que les llevarán hasta Austria, Luxemburgo, Suiza, Génova o Ámsterdam.

El nuevo mural será uno de los elementos más destacados de la remodelada plaza de la iglesia de Grañén, cuyo alcalde, Carlos Sampériz, se muestra "impresionado" con el resultado del trabajo de ambos artistas. También el sacerdote local está encantado con el trabajo de los grafiteros. El proyecto es posible gracias al apoyo económico de la Diputación Provincial de Huesca y la participación de empresas como Montana Colors, que ha donado la pintura utilizada.

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