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LETRAS ARAGONESAS. OCIO Y CULTURA

Eva Puyó: "La literatura ilumina verdades íntimas, pero nunca desvela el misterio"

La escritora y bibliotecaria regresa, catorce años después, a la literatura con 'Todos mis anhelos', una crónica familiar de los secretos de familia

Segundo libro de Eva Puyó.
La escritora Eva Puyó rinde homenaje a la memoria de sus padres.
Guillermo Mestre.

Eva Puyó (Zaragoza, 1976), escritora y bibliotecaria, presenta el miércoles 21, a las 19.30, en el Paraninfo, su nuevo libro: ‘Todos mis anhelos’ (Xordica), un falso diario y una crónica familiar, de aroma novelesco, que narra la convivencia, los secretos y los rincones más bien inaccesibles de su familia: su padre Valentín, su madre Ángeles, la enfermedad, el olvido, el dolor de la ausencia, el impacto del cáncer.

¿Qué le ha pasado en estos catorce años, desde la publicación de ‘Ropa tendida’ (Xordica, 2007)? ¿Por qué ha tardado tanto en salir este segundo libro?

Después de publicar ‘Ropa tendida’ en 2007, una obra que trata del paso de la adolescencia a la edad adulta y de las relaciones entre padres e hijos, consideraba que había cerrado, por decirlo de algún modo, un asunto. Además no quería repetirme, así que empecé a escribir una historia alejada de los conflictos familiares. Lo cierto es que esa historia no acababa de cuajar. Entre tanto, diagnosticaron una enfermedad grave a mi padre, y tuve la necesidad de escribir sobre ello. Enseguida me di cuenta de que, a diferencia de mi anterior libro, no podía usar la ficción en este caso. Si ‘Ropa tendida’ terminaba en un reencuentro de la protagonista con los padres, ‘Todos mis anhelos’ parte de una pérdida.

¿Cómo llegó o se le impuso ‘Todos mis anhelos’?

El libro empieza con una pérdida pasajera de memoria que sufrió mi madre durante la enfermedad de mi padre. Realmente, ese fue el momento en que comencé a tomar notas en un cuaderno para conservar los recuerdos de lo que sucedía aquellos días. Un poco antes de morir, mi padre pronunció unas palabras, que dan título al libro. Esa frase todavía me sobrevuela. Ambos episodios están en el origen del libro. La literatura es memoria e investigación. En mi relato no pretendía encontrar respuestas sino trazar ciertos caminos de búsqueda.

¿Qué encuentra en el núcleo familiar, y particularmente el suyo, qué le atrae y le estimula tanto?

Hace poco leí a Cynthia Ozick decir en una entrevista que toda la escritura que cuenta como literatura es ‘provinciana’. En ese sentido, procuro hablar de lo que me resulta próximo y huyo de las generalizaciones. Solo así, creo, algún lector sentirá que el relato le concierne. Me interesa el conflicto entre la herencia que recibimos y las elecciones que hacemos buscando nuestro camino en la vida. En mi caso, me ha llevado tiempo aceptar ese conflicto. Descubrir quién es uno consiste en un viaje tan apasionante, lleno de peligros y de alegrías como ‘La Odisea’.

¿Qué no sabemos de los padres?

Uno de los capítulos más extensos del libro se titula ‘Lo que sé de mi padre’. A lo que apunta ese capítulo, sin embargo, es a que hay mucho que no sé sobre él. En otro capítulo dedicado a mi madre, llamado ‘Otras vidas’, descubro aspectos que no conocía de su vida. La literatura ilumina ciertas verdades íntimas, pero nunca desvela del todo el misterio de cada persona. Aceptando esto, en el libro hay una preocupación por encontrar las palabras adecuadas para expresar aquello que uno quiere decir.

¿Cómo supera la escritora, que también es hija, el pudor, la duda de que puede asaltar y desvelar un código secreto de amor, convivencia y de lucha por la vida?

‘Todos mis anhelos’ es un homenaje a mis padres y, en cuanto a homenaje, solo cabe que la escritura sea honesta. Cuando se lo di a mi madre, una vez publicado, le dije que entendería que no lo quisiera leer. En el libro hay aspectos dolorosos, pero también otros divertidos. En ‘Ropa tendida’ la protagonista va ganando en sentido del humor conforme crece y madura. En ‘Todos mis anhelos’ ese sentido del humor no se pierde, a pesar de que los acontecimientos sean tristes. Mi madre, como en tantas otras cuestiones de la vida, me ha dado una lección de generosidad y, digamos, ha aceptado tanto el libro como que su hija sea escritora.

Segundo libro de Eva Puyó.
La escritora recoge el mundo de 'Ropa tendida' y lo transforma.
Guillermo Mestre.

¿En qué cambia la madre, su madre, una vez que se queda viuda? ¿Cree que conquista una suerte de libertad, que huye de los recuerdos, que se reinventa?

Tras la muerte de mi padre seguí tomando notas porque sentía que la historia no acababa en ese punto. Me acerqué entonces más a mi madre. En algunos momentos parecía que se hubieran intercambiado los papeles, que ella fuera una adolescente que empezase una nueva vida, y yo quien la cuidaba y daba consejos. La relación se fue acomodando, pese a ciertas torpezas por mi parte. Tuve la tentación, precisamente, de que mi madre conquistase una suerte de libertad, de que se reinventase a partir de su nuevo estado. Ella siguió haciendo muchas de las cosas que hacía antes de ser viuda. En un momento dado del libro digo que mi madre es más libre e independiente de lo que la gente piensa. La narración refleja la continuidad de la vida, con la ausencia de mi padre. Entretanto procuraba llegar a un cierre que no fuese muy evidente. Encontré el final en la boda de una prima, cuando mi madre me pide que la ayude a arreglarse. He llamado a ese capítulo ‘Gabinete de belleza’. Añadí además una coda con unas últimas palabras que mi padre dice a mi madre, y de las que me entero tardíamente. Yo no escuché esas palabras, a diferencia de ‘Todos mis anhelos’; forman parte de una conversación privada.

"En ‘Todos mis anhelos’ ese sentido del humor no se pierde, a pesar de que los acontecimientos sean tristes. Mi madre, como en tantas otras cuestiones de la vida, me ha dado una lección de generosidad y, digamos, ha aceptado tanto el libro como que su hija sea escritora"

¿Qué lecciones o consecuencias extrae de la vida de sus padres, de su esfuerzo, qué nos dicen de la vida de la posguerra?

Mi madre dice a veces que a ella le tocó vivir en una época en que más que vivir se sobrevivía. En otro momento del libro comento que mi padre era demasiado pudoroso para mostrarse a sí mismo como una persona que contribuyó, como otras de su generación, a que sus descendientes tuviéramos una vida mejor que la que él había conocido. La lección es el amor y la generosidad, pese a la dureza de ciertas situaciones.

No es un tema menor de este diario y crónica familiar a la vez. ¿En qué medida el libro le ha llevado a entenderse mejor o indagar en usted misma: en sus relaciones sentimentales, en su condición de escritora, en su oficio de bibliotecaria? ¿Qué ha descubierto de Eva Puyó?

En este libro, efectivamente, me voy buscando a mí misma. Cuando mi padre pronunció la frase que da título al libro en realidad me lanzó una suerte de pregunta. Soy un tanto pudorosa para ponerme por completo en el centro de la narración. Prefiero contarme a través de otras historias. Como Pulgarcito voy dejando piedrecitas en el camino para que quien quiera me encuentre. En ‘Todos mis anhelos’ la narradora ya es adulta, a diferencia de ‘Ropa tendida’. Además, tiene ya conciencia de escritora, aunque sea con ciertas inseguridades. Hasta ahora había hablado en mi condición de hija, pero aquí apunto a que intento ser madre. Quería que todo apareciese de un modo muy natural, mi trabajo como bibliotecaria, mi pasada afición por el teatro, mis relaciones sentimentales, mis amistades, como Vicky Calavia... Hay un capítulo que dedico a la muerte de un amigo muy querido, el escritor Félix Romeo. Digo entonces que la melancolía que siento por esa pérdida es distinta de la que me causa la ausencia de mi padre. Además de los padres que tenemos, elegimos también a las personas que nos acompañan en la vida.

‘Todos mis anhelos’ es, también, una novela de Zaragoza. La ciudad es capital como escenario y quizá como estado de ánimo. ¿Se ha preocupado de ello, ha sido consciente de ese protagonismo de Zaragoza?

El libro no podía ambientarse sino en Zaragoza, aunque se trate de un viaje, una búsqueda. La ciudad que habito cambia como nos sucede a las personas. Mis padres se conocieron en un baile en el antiguo Casino Mercantil, que ahora mismo es la sede de un banco. Igualmente, mi pareja y yo hablamos por primera vez en un bar que ya no existe, La Caja de los Hilos. En mi vida y en mis obras está muy presente el río, que cruzaba con frecuencia de adolescente. Vivía en la margen izquierda y para ir a mis clases en la Universidad, o bien para salir por ahí con los amigos debía pasar a la margen derecha. Entonces solía descansar unos minutos, apoyada en el pretil del puente de Piedra. Allí me encontraba entre dos mundos, el conocido de mi hogar y otro en el que proyectaba los deseos inconcretos de que algo sucediese. La literatura también es, en cierta manera, el detenerse en mitad de un puente.

Segundo libro de Eva Puyó.
Eva Puyó en el Pasaje Palafox.
Guillermo Mestre.

Me ha parecido que el libro tiene algo de escritura azarosa, casi de diario un tanto aleatorio. ¿Es así o ha trabajado esa estructura?

‘Todos mis anhelos’ parte de un diario al que, efectivamente, luego he dado forma. La escritura pone un poco de orden a lo que sucede en la vida. No se trata de un libro ‘redondo’ porque quería que se mantuviera lo azaroso de los acontecimientos. Al final se llega a una especie de descansillo a partir del cual continuar en la vida.

¿Qué escritores la han acompañado en este largo viaje?

Antes de comenzar este libro había leído otros que tienen que ver con la pérdida de un padre o de una madre, y que me gustaron mucho, como ‘Patrimonio’, de Philip Roth, ‘El olvido que seremos’, de Héctor Abad Faciolince, ‘Una historia de amor y oscuridad’, de Amos Oz, o ‘Mi oído en su corazón’, de Hanif Kureishi. Además, siempre tengo muy presente a Natalia Ginzburg, y libros como ‘Léxico familiar’ me acompañan siempre. También me sirvió de mucho la lectura de ‘Ahora’, de Brigitte Giraud, aunque ella hable del fallecimiento repentino de su pareja. Admiro a Annie Ernaux, quien ha retratado a sus padres en varias obras, a pesar de que no tengo su maravillosa concisión. Después de haber escrito ‘Todos mis anhelos’, leí otros libros que creo que dialogan en cierta manera con el mío, como ‘Amor intempestivo’, de Rafael Reig, y ‘Ganarse la vida’, de David Trueba. Precisamente, David Trueba subtitula su libro como "una celebración". Me gustaría que ese espíritu estuviera en mi obra.

LA FICHA

'Todos mis anhelos'. Eva Puyó. Xordica. Zaragoza, 2021. 307 páginas. Presentación: miércoles, 21 de abril, a las 19.30, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. En compañía de Cristina Grande y Octavio Gómez Milián.

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