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Dos maestros de la imagen frente a frente: de cómo Carlos Saura se ha inspirado en Goya

El cineasta oscense ha anunciado un corto sobre ‘Los fusilamientos del 3 de mayo’, que rodará en Teruel, y una serie sobre Federico García Lorca

Antonio Saura, director de cine / 03-10-2016 / Foto: José Miguel Marco[[[HA ARCHIVO]]]
Carlos Saura tal como es: un creador incesante de imágenes con la cámara en bandolera.
José Miguel Marco.

ZARAGOZA. El realizador, fotógrafo, escritor y pintor Carlos Saura Atarés (Huesca, 1932) es uno de los creadores más sorprendentes y completos del mundo cultural español. Suele decir siempre que no quiere recordar el pasado, ni desmigajarlo ni solazarse en él, sino que lo que le apasiona son los proyectos de futuro. Todo lo que le queda por hacer y tiene 89 años. Allá donde va, lleva una cámara colgada al cuello y todos los días hace fotos, dibuja o pinta sus instantáneas, le da vueltas a un guión o sorprende con un proyecto: el pasado lunes anunció en Fuendetodos, ante los Reyes de España y las autoridades de Aragón, una nueva idea: realizar un cortometraje inspirado en el cuadro ‘Los fusilamientos del 3 de mayo’, uno de los grandes cuadros de historia, de guerra y de escalofrío del arte de todos los tiempos. 

Y casi a la par, en otro foro, anunciaba que trabajaba en una serie sobre Federico García Lorca. Nada menos. Y con la cantante Rosalía como posible presencia en el reparto. Así es Carlos Saura: un ciclón que solo mira hacia adelante y espolvorea el camino que ha de recorrer de quimeras. Como si quisiera ser un hombre cosido al porvenir.

El pintor, Buñuel y los Saura

Su vínculo con Francisco de Goya no es nuevo. Lo mismo le sucedió a su hermano Antonio Saura (Huesca, 1900-Cuenca, 199), que le rindió diversos homenajes y convirtió el cuadro ‘El perro’, misterioso y oriental, de soledades y arenas, en motivo de obsesión y de recreación casi infinita. La profesora Amparo Martínez, que trabaja actualmente en un proyecto sobre Luis Buñuel y que comisarió con José Ignacio Calvo Ruata una muestra de Goya y Luis Buñuel, señala: "La influencia de Goya en el arte contemporáneo es crucial, porque su interés por explorar la intimidad del individuo resulta novedosa y radicalmente audaz. No solo en la preocupación por captar la psicología de los personajes que retrata sino, sobre todo, por la importancia que concede a la imaginación, al sueño y al inconsciente. Parece preocupado en muchas de sus obras por desdibujar los límites entre lo vivido, lo imaginado y lo soñado (desde sus ‘Caprichos’ a las ‘Pinturas Negras’). La influencia de Goya está en la obra de autores como Antonio Saura, Carlos Saura y Luis Buñuel", señala.

Amparo Martínez: "La influencia de Goya en el arte contemporáneo es crucial, porque su interés por explorar la intimidad del individuo resulta novedosa y radicalmente audaz. No solo en la preocupación por captar la psicología de los personajes que retrata sino, sobre todo, por la importancia que concede a la imaginación, al sueño y al inconsciente"

La conexión de Carlos Saura y Luis Buñuel es incuestionable. El realizador de ‘Flamenco’, ‘Jota’ o ‘Elisa, vida mía’ siempre ha recordado que fue ‘Las Hurdes. Tierra sin pan’, el documental ‘intervenido’ de Luis Buñuel, la película que le llevó a dedicarse en cuerpo y alma al cine en un tiempo en que vivía profesionalmente de la fotografía. Y entre las obras más goyescas que existen –y más vinculadas a la miseria, al dolor, a la enfermedad, a la hambruna–, sin duda, figura ese filme que ha sido recreado por Salvador Simó en ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’, a partir del cómic de Fermín Solís. Sin embargo, las conexiones con Goya, la expansiva mancha de aceite e influjo que esparce el genio de Fuendetodos, se multiplican en su filmografía, desde el principio.

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Carmen Maura y Andrés Pajares en '¡Ay, Carmela!'. 
Archivo Heraldo.

Agustín Sánchez Vidal, el investigador, escritor, estudioso y biógrafo de Carlos Saura y de Luis Buñuel, lo tiene muy claro: "La relación de Carlos Saura con Goya es muy de fondo, un auténtico bajo sostenido. No se trata de meros vínculos coyunturales. Se observa ya en su segundo largometraje, ‘Llanto por un bandido’ (1963), situado en la época goyesca, en la que –además de la estética general de la ambientación– introdujo una paráfrasis de su famoso cuadro ‘Duelo a garrotazos’. O en ‘Ana y los lobos’ (1972) y ‘Mamá cumple cien años’ (1979), donde la imagen de Rafaela Aparicio en su sillón sale directamente del ‘Capricho’ 65, ‘¿Dónde va mamá?’. O en la secuencia que homenajea a los ‘desaparecidos’ por la dictadura argentina, en ‘Tango ‘(1998, basada en Los desastres de la guerra", dice Sánchez Vidal, casi a modo de introducción general.

La guerra y los heterodoxos

Añade: "Además de todo eso, hay toda una serie de rasgos más o menos ‘expresionistas’ –pero de un expresionismo meridional–  vinculados a Goya, que están desperdigados aquí y allá. Por ahí creo que podrían ir las afinidades con ‘¡Ay, Carmela!’. Sin olvidar que la escena primigenia de Saura es la guerra civil, que impregna buena parte de su cine".

Carlos Saura, que vivió un tiempo la contienda un tiempo en Huesca, luego lo haría en Barcelona, es el autor de un guión, que no llegó a rodarse, ‘¡Esa luz!’, que publicó en la colección Larumbe de Prensas Universitarias de Zaragoza, y parte de experiencias que vivió de niño y también de la figura de Ramón José Sender, del que se decía que de joven había sido novio, más bien fugaz, de su madre Fermina Atarés.

Agustín Sánchez Vidal: "En mi opinión, ‘Goya en Burdeos’ forma parte de una serie de ‘ensayos fílmicos’ sobre los procesos creativos de algunas grandes figuras de nuestra tradición cultural, a menudo en sus horas más oscuras o crepusculares, como sucede también con San Juan de la Cruz en ‘La noche oscura’, sin ir más lejos".

No hay que olvidar que Carlos Saura dirigió una de las películas mas oníricas sobre el pintor, centrada en su exilio, en sus sueños y en la fascinación y afecto que sentía por Rosario Weiss, la hija (luego pintora) de su última pasión, Leocadia. Sánchez Vidal contextualiza la película: "En mi opinión, ‘Goya en Burdeos’ forma parte de una serie de ‘ensayos fílmicos’ sobre los procesos creativos de algunas grandes figuras de nuestra tradición cultural, a menudo en sus horas más oscuras o crepusculares, como sucede también con San Juan de la Cruz en ‘La noche oscura’, sin ir más lejos. A todo eso se añade la condición de heterodoxos de esos creadores y los conflictos a los que deben enfrentarse por ello, sobre el trasfondo de un país como España, raramente reconciliado consigo mismo", concluye el autor de ‘Quijote Welles’ y ‘Genealogías de la mirada’.

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