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El Quijote que Goya no llegó a ilustrar

La Real Academia localiza entre sus fondos la plancha de un grabado que no se usó en la legendaria edición del impresor aragonés Joaquín Ibarra

A la izquierda, detalle de la plancha; a la derecha, el grabado de la Real Academia
A la izquierda, detalle de la plancha; a la derecha, el grabado de la Real Academia
Heraldo.es

Dos de las glorias culturales del Aragón del siglo XVIII, el pintor Francisco de Goya y el impresor Joaquín Ibarra, estuvieron a punto de unir sus caminos en una obra excepcional, la edición del Quijote impulsada en 1780 desde la Real Academia Española. No fue así porque finalmente se descartó el grabado realizado según un dibujo del artista aragonés. Afortunadamente, del grabado se conocía algún ejemplar; no así de la plancha original, que se presumía perdida. Pero no. Covadonga de Quintana, directora del archivo de la Real Academia Española, la ha localizado entre los fondos de la institución.

"En el archivo tenemos unas 3.500 planchas de grabado porque a lo largo de los 200 años de historia de la institución se han acometido varias ediciones ilustradas, la primera de ellas unos estatutos de la propia academia de 1714 y la última ya en 1975. También tenemos planchas procedentes de donaciones. Inicié el trabajo de catalogación con las del siglo XVIII y allí apareció".

La historia se remonta a 1777, cuando la Academia quiso acometer una edición del Quijote revisada, lo más fiel posible al original y expurgada de algunos errores que había ido detectando. Quiso añadir algunas aportaciones, como un prólogo de Manuel de Lardizábal y Uribe, una semblanza de Miguel de Cervantes redactada por Vicente de los Ríos y un buen número de ilustraciones. Junto al inmortal texto cervantino, en el libro publicado por Ibarra al año siguiente se ofrecían 31 grabados inspirados por los pasajes más famosos de la novela, junto a un retrato de Cervantes y un mapa con el itinerario del caballero de la triste figura.

La existencia del grabado goyesco inspirado por el Quijote ya era conocida en nuestros días, aunque finalmente no formara parte de la edición. Pero se ignoraba el paradero de la plancha. En las ediciones que emprendió la Academia en aquella época lo usual era encargar dibujos a artistas relevantes, como José del Castillo, Antonio e Isidro Carnicero, Bernardo Barranco o Rafael Ximeno. Luego esos dibujos eran trasladados a las planchas de grabado por destacados especialistas. Para el Quijote que habría de imprimir Ibarra, Goya dibujó una escena titulada ‘Apalean los del pueblo del rebuzno a Don Quijote y a Sancho por haber rebuznado este». Fue grabada por José Joaquín Fabregat pero, por razones que no están claras, no se empleó en la edición final. Lo mismo ocurrió con otros dos diseños de otros tantos artistas. Se descartaron.

"El dibujo original de Goya aún no se ha localizado –asegura De Quintana–. Pensamos que aunque el destino final era la Academia de la Lengua, el encargo de hacerlo partió en realidad de la de Bellas Artes de San Fernando". En esa época Goya trabajaba para la Real Fábrica de Tapices, no era un donnadie, así que el hecho de que se descartara su trabajo parece un misterio. Según la responsable del archivo, Francisco Rico, buen conocedor de la obra y director de otra edición de referencia del Quijote, la de 2015, no hay que buscar razones artísticas o estéticas en la exclusión de los tres grabados, entre ellos el goyesco. Al parecer, en un momento dado se decidió que solo llevaran grabado capítulos alternos. Y al de Fuendetodos le tocó la china. Sea o no así, la plancha, que al haberse estampado poco está en perfectas condiciones, enriquece ya el acervo cultural de la Academia y es parte del universo goyesco.

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