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Ocio y Cultura

FOTOGRAFÍA. ARTES & LETRAS

El álbum abierto de la memoria de Aragón: más de 70 fotos del archivo de HERALDO

El Palacio de Sástago ofrece un montaje HMY Yudigar que resume la historia de la Comunidad a lo largo de 125 años que ya han visto 15.000 personas

La exposición de los 125 años de HERALDO en el Palacio de Sástago.
Una de las fotos iconográficas de HERALDO: así retrató Luis Mompel a Ava Gardner, "el animal más bello del mundo", en los tendidos.
Guillermo Mestre.

Resumir la historia de un periódico como HERALDO y de una Comunidad como Aragón en poco más de 70 fotos es una tarea difícil. Y de entrada hay que decir que se ha logrado en las cinco salas y en la primera planta del palacio de Sástago: hay mucho que ver, que leer, que recordar y que sentir, porque la emoción y la memoria se encienden de inmediato. Todo nos atañe, todo es historia, todo es relato de un tiempo, un lugar y unas gentes. Tal como fueron, tal como fuimos, tal como somos.

La exposición muestra una sociedad viva, en marcha, instalada en su devenir, llena siempre de vitalidad y de evocación. Esa palabra, evocación, incluso con las cuestiones más recientes y más dolorosas, nos viene siempre a la mente. El montaje de HMY Yudigar es sutil, con pequeños y grandes detalles, e intenta crear atmósferas, ayudar al espectador en este viaje por el dolor, el sueño, la modernidad, la vida cotidiana, el placer, las transformaciones tecnológicas y urbanísticas. Esa ayuda se ve en la apuesta por una suerte de ‘altares’ para contemplar: sucede con las dos imágenes del Yak-42, que también nos recuerdan el papel de la fotografía como fuente de información, de denuncia y de puro registro de los hechos; sucede en la visita de Alfonso XIII a Zaragoza y al Pilar en 1930, donde una señora se arrodilló para hablar de un familiar que estaba en la guerra de África. O sucede en la intimidad de la sala quinta, donde se ha instalado una inmensa foto del 10 de mayo de 1995 en París, cuando Nayim marcó uno de los goles del siglo en el último suspiro.

La apuesta ahí es minimalista: podría haber otras imágenes del equipo, otros detalles, pero con la instantánea y la Recopa el espectador completa todo el relato de aquel momento de felicidad máxima. En la penumbra, el aficionado seguro que desgrana su memoria futbolística, su recuerdos de aquel día y de otros muchos días de pasión por el buen fútbol. Ayer por la mañana, dos visitantes tiraron del carrete del recuerdo, recordaron futbolistas, partidos, y uno resumió: "Aquí se queda la foto de cuando éramos los mejores".

Para llegar ahí hay que cruzar una sala pequeña, la más pequeña: Aragón fue y es tierra de acogida, por aquí han pasado un sinfín de personajes famosos. Ahí se les recuerda con una foto sensacional: Ava Gardner en octubre de 1955 en el Coso de La Misericordia, probablemente en la tarde en que Julio Aparicio le dedicó la faena. Esa foto de Luis Mompel, que quizá se dejase llevar por la beldad del "animal más bello del mundo" más que por la conciencia de que era ella, la famosa actriz casada con Frank Sinatra, y tomó una de las grandes fotos de HERALDO. En esa obra, como en otras, cuenta el instante decisivo, el personaje famoso, el contexto y el regate del azar. Con ella hay otros personajes: Hemingway, Charlton Heston, Michael Jackson, Cela, Montserrat Caballé; y con ellos, algunos de los nuestros: Carlos y Antonio Saura, Broto en París, Manuel Pertegaz, Soledad Puértolas… La cuarta sala es la más evocadora y ofrece ese valor intrínseco que tiene la foto: la pátina del tiempo.

La cámara de la sombra

No nos hemos olvidado. En el patio central se apuesta por el recuerdo dolorido a tantos que se han ido en multitud de siniestros: en la Flying, en el Corona de Aragón, en los atentados de ETA, en la tragedia del campin Las Nieves, en las riadas o en los peligros de la sequía y la rabiosa desertización. Ahí, además, puede verse, en pequeñas piezas que dialogan entre sí, una síntesis de la Guerra Civil española y la gran foto de la Biblioteca de Sarajevo que captó Gervasio Sánchez. Es una foto para siempre sobre la sinrazón, como hay otras ya abonadas a la inmortalidad de Carlos Moncín, José Miguel Marco, Guillermo Mestre, Oliver Duch, Luis Correas, Ángel de Castro, Miguel Marín Chivite, Luis Mompel, Juan G. Misis, etc. Como solía decir Álvaro Cunqueiro en sus días de director del ‘Faro de Vigo’, a veces el pie hace a una foto aún más perturbadora: sucede con la de Igor el Ruso y quizá más, con la de Santiago Mainar paseando con sus perros por la nieve.

La exposición no acaba. Arriba hay un circuito que se centra más bien en los hitos y en el siglo XXI, aunque también se remonta a mediados los años 90 y la leyenda de Héroes del Silencio; se cierra en marzo de 2020, cuando Zaragoza, Aragón y el mundo despertaban a la pesadilla de la covid-19 y de ventana a ventana corría la solidaridad, la empatía y la esperanza de que el bicho enigmático huyese pronto.

La exposición, a la que le restan diez días y ya ha sido visitada por más de 15.000 personas, puede completarse con el libro-catálogo que publicaba HERALDO con motivo de su 125 aniversario. Es un documento necesario, una joya, y es un homenaje al periodismo, a la historia, a la fotografía y a Aragón. Y a esa casa habitada de luz y curiosidad que siempre es un diario.

FOTOGRAFÍA E HISTORIA

HERALDO. 125 años de fotografías.  Coordinación: José Miguel Marco, Mapi Rodríguez y Roberto Isasi. Palacio de Sástago. Hasta el 28 de febrero.

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