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‘Tesoros de papel’, un viaje al encanto eterno de los libros desplegables y móviles

Luis Giménez y María Pilar Laguardia exponen en Zaragoza más de medio centenar de ejemplares de su colección

Las grandes pasiones no tienen un fin pero sí un principio: la que devora a la familia Giménez Laguardia (Luis Giménez, María Pilar Laguardia) comenzó hace más de cuatro decenios. «Era el año 78, estábamos esperando a nuestro primer hijo y solíamos comprar algún ejemplar en la librería de lance Fontana, de Barcelona –rememora ahora María Pilar–. En el catálogo de esas navidades del 78 había un pequeño apartado dedicado a libros infantiles, encargamos dos o tres cuentos desplegables y, al recibirlos, vimos que eran auténticos tesoros». Y allí empezó su pasión coleccionista. Una pasión que les ha llevado a reunir más de 600 libros de estas características (‘pop up’ se les llama ahora, por influencia del inglés) a lo largo de cuatro décadas. Podrían poseer un número mucho mayor, pero María Pilar es concluyente: «Nunca hemos querido comprar libros por tenerlos sin más, por ampliar la colección; solo hemos adquirido los que tenían algo que los hacía realmente especiales, que poseían un encanto sobresaliente».

El Ayuntamiento de Zaragoza, dentro de su programación cultural navideña, ha organizado una muestra que reúne más de medio centenar de estas joyas bibliográficas. Se inauguró el pasado 14 de diciembre en la calle de San Pablo, 59 y puede visitarse hasta el 10 de enero (de 11.00 a 14.00 y de 16.00 a 20.00). Es una de las grandes sorpresas de la programación cultural de esta Navidad.

Los libros desplegables son, en sí mismos, una joya bibliográfica. De ahí el título de la muestra, ‘Tesoros de papel’.

«En todo libro desplegable se necesita la colaboración estrecha de tres personas, tres creadores: un escritor que cuente una historia, un ilustrador que la traduzca a imágenes y un ingeniero de papel para la parte desplegable o movible –relata María Pilar Laguardia–. Y en la edición hay una parte mecanizada y otra que solo se puede hacer a mano, ejemplar a ejemplar». Esto último, lógicamente, dispara los costes de producción, por lo que no suelen ser frecuentes ediciones de este tipo y los ejemplares de las que se hacen salen a la venta a un precio elevado.

La pasión coleccionista del matrimonio le ha llevado a investigar sobre los origenes de este tipo de publicaciones. Y han llegado hasta los tratados de astronomía, botánica o navegación que se custodiaban en abadías y monasterios medievales.

Una de las publicaciones más antiguas de este tipo tiene origen español y autor aragonés. «Lo escribió el cosmógrafo y navegante Martín Cortés de Albácar (1510-1582), natural de Bujaraloz, y se publicó en Sevilla en 1551 –asegura María Pilar Laguardia. Es el ‘Breve compendio de la Sphera y de la Arte de navegar’, del que se realizaron varias ediciones y que fue traducido al inglés». Aunque a finales del siglo XIX y principios del XX hubo numerosos libros con desplegables o partes movibles, tanto obras de divulgación científica como otras destinadas al público infantil, el matrimonio no ha conformado su colección con criterios historicistas sino estéticos. «Tenemos algunos que se remontan a 1912, pero la antigüedad no es un valor determinante para que un libro entre a formar parte de la colección, lo importante es que sea muy bonito, que nos entre por los ojos. Además, como en su mayor parte este tipo de libros va enfocado al público infantil, no es fácil que ejemplares de mucha antigüedad lleguen en buen estado a nuestros días». Entre los que resultan más valiosos para ellos están los de la editorial colombiana Carvajal. «Estaba radicada en la ciudad de Cali y en ella se fabricaron, durante décadas, todos los libros desplegables que se vendían en Europa y Estados Unidos. Estaban especializados, eran auténticos artistas, pero cerraron en 2001 ante la imposibilidad de competir con la mano de obra más barata de algunos países asiáticos». También, y gracias a sus viajes por todo el mundo, descubrieron y compraron libros del checo Vojtech Kubasta o de otros grandes ingenieros de papel como Ron Van der Meer, Lothar Meggendorfer o Keith Mosseley.

La muestra reúne destacados ejemplos de todas las modalidades de libros móviles y desplegables. Hay, por ejemplo, libros teatrillos, con personajes y decorados; o teatros diorama, que se fabricaban troquelando seis planchas de cobre, que se coloreaban y se ponían una detrás de otra, se montaban en una caja de madera y se situaba delante una lente de aumento, a través de la cual se miraba. Se presentan al visitante, también, libros carrusel, cuyas tapas se abren 360 grados formando un cilindro o carrusel en el que se disponen las distintas ilustraciones escenas; o libros túnel, con páginas dispuestas en acordeón; o los propiamente ‘pop-up’, en los que al pasar una página se levanta una escena en tres dimensiones que se pliega al pasar a la siguiente. Se muestran también libros de imágenes transformables, que presentan al lector dos imágenes intercaladas que se ‘ordenan’ de una u otra manera al mover una lengüeta; libros panorámicos, cuyas páginas y cubiertas se desdoblan y forman una escena lineal; libros de imágenes combinadas, que sorprenden una y otra vez a sus lectores; libros troquelados...

La exposición ‘Tesoros de papel: libros móviles y desplegables’ es de entrada libre con cita previa, las visitas son cada 15 minutos con un aforo máximo de 46 personas y las entradas, gratuitas, pueden adquirirse a través de Ibercaja.

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