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Ocio y Cultura

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Magos de todo el mundo se vuelcan para salvar El Sótano Mágico

Desde hace nueve meses, la sala zaragozana lucha por mantenerse abierta a pesar de la reducción de aforos y las múltiples limitaciones ocasionadas por la pandemia.

Pepín Banzo y Elena Suárez en El Sótano Mágico
Pepín Banzo y Elena Suárez en El Sótano Mágico
C. I.

Son muchos los magos de todo el mundo los que han tenido, durante años, una parada obligatoria en el barrio de San Pablo. El Sótano Mágico apostó por muchos de ellos al inicio de sus carreras. Por eso, hoy, a pesar de las limitaciones y las dificultades, la mayoría están volviendo a la sala para evitar su cierre definitivo.

“Nosotros trabajamos con los artistas a taquilla. Por eso, con una limitación de aforo del 25% -lo que supone un máximo de 25 personas por sesión-, la visita no sale muy a cuenta”, reconoce José Pascual Banzo Salvo, más conocido como Pepín Banzo; mago, humorista y músico aragonés que regenta la sala junto a su pareja, la también artista Elena Suárez.

Como la gran mayoría de gerentes de establecimientos de Aragón, lo primero que tuvieron que hacer al dar comienzo la pandemia fue hacer cuentas: "Desde el principio vimos que los números no salían por ningún lado, pero sabíamos que el cierre suponía la muerte del proyecto". Ante esta tesitura, ambos decidieron tirar para adelante. "Hablé con muchos magos amigos y todos me dijeron que contara con ellos para lo que hiciera falta. Dentro de lo malo, está siendo muy emocionante", asegura Banzo.

El artista reconoce que el miedo del público y el desconocimiento inicial en torno a la covid-19 también les ha pasado mucha factura, igual que al resto de eventos culturales. “Ha habido que cancelar sesiones que otros años han sido un lleno absoluto, otras en las que hemos tenido cinco personas… lo nunca visto", reconoce. Sin embargo, a pesar del esfuerzo y de las pérdidas, asegura que el boca a boca está siendo fundamental para mantenerse a flote.

"La gente viene y nos apoya, y nosotros, los magos, hemos adaptado nuestros trucos a la pandemia evitando el contacto físico"

"La gente viene y nos apoya, y nosotros, los magos, hemos adaptado nuestros trucos a la pandemia evitando el contacto físico. Todos los compañeros han modificado sus números”, advierte. Y es que, en los nuevos shows de magia, nadie saca una carta de la baraja del mago, ni le presta un billete, ni comprueba su bolsillo o su manga. Todo, absolutamente todo, se hace en la distancia.

También se ha establecido un exhaustivo protocolo de acceso a la sala, que incluye toma de temperatura, desinfección de pies y manos, uso obligatorio de mascarilla… "Lo único que hemos buscado desde el principio es encontrar la manera de seguir trabajando y el público lo ha visto, lo valora y lo agradece viniendo a apoyarnos", resume.

Un rincón del Museo de la Magia en El Sótano Mágico
Un rincón del Museo de la Magia en El Sótano Mágico
C. I.

También han decidido darle un nuevo empuje al Museo de la Magia el cual reposa en el sótano de la sala. Una historia curiosa la de este espacio, ubicado en un antiguo secadero de plátanos del barrio, según cuentan. "Adquirí este espacio para guardar los cientos de cachivaches mágicos que he ido acumulando a lo largo de mi vida. Un día pensamos que sería bonito exponerlo y que la gente pudiera verlo y de paso, donde poder actuar", explica el mago. Esto, sumado a la donación de materiales de varios magos aragoneses a lo largo de los últimos años, daría forma al actual museo.

Todavía recuerda, emocionado, cuando veía actuar al mago aragonés Pepe Carrol en la televisión y se quedaba completamente ensimismado: "Quería hacer lo mismo que él, sentir esa magia". Así, en el año 2014 el Sótano Mágico -de ahí el nombre- se convertiría en una realidad gracias a sus dos fundadores, el propio Banzo y José Fernández Molina, más conocido como Pepe Lirrojo. Hoy, con la entrada de cada show y a modo de recompensa por el apoyo mostrado, los visitantes pueden bajar a conocer el museo -en grupos de seis en seis, por ahora- completamente gratis.

"La magia es asombrosa, llamativa e ilusionante, y si hay algo que necesitamos hoy en día es ilusionarnos"

Como explica Banzo, la cultura es "segura, necesaria y sanadora", algo que hace que, en tiempos de pandemia, la necesitemos más que nunca. "La magia es asombrosa, llamativa e ilusionante, y si hay algo que necesitamos hoy en día es ilusionarnos", reflexiona. Por eso, una de las cosas más bonitas que les está dando la pandemia es aquel momento en el que acaba un espectáculo y alguien del público espeta: "Qué ganas tenía".

“Es una manera de olvidar lo que está pasando, y los artistas estamos haciendo todo lo posible para garantizar la seguridad de nuestro público, porque nos necesitan”, advierte. Del mismo modo, la pandemia les ha afectado no solo como sala, sino como artistas. Durante el año se han visto obligados a cancelar decenas de bolos de su espectáculo ‘Pepín Banzo y Tartiflette’. "Lo único que nos queda por hacer es esperar que todo salga bien y que todo este esfuerzo, al menos, sirva de algo", concluye.

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