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Adiós al Archivo de Sueños de Fuendetodos

Fue escenario de recitales, conferencias, exposiciones, degustaciones y por allí pasaron artistas nacionales e internacionales

Cierran el Archivo de Sueños de Fuendetodos.
La imagen más usada para presentar la programación del Archivo de Sueños.
Ricardo Calero.

En 2017, a los habitantes de Fuendetodos se les propuso que contasen por escrito su sueño más íntimo y lo metiesen en un sobre que depositaban en una urna. Una niña escribió que "quería tocar las estrellas y tener un perro". Y una señora dijo que le gustaría que los campos de secano se convirtieran en campos de lavanda porque le gustaban mucho el olor y su color verde y pensaba que darían alegría a los vecinos. 17 de aquellos sueños se presentaron en la galería Ponce + Robles de Madrid y luego en Fuendetodos. 

El Archivo de Sueños nació en la cabeza del artista Ricardo Calero, que alquiló y restauró una nave a la entrada del pueblo, cerca del proyectado Museo del Grabado (ese perfecto esqueleto tendido al sol, la lluvia y el viento), y lo convirtió en un almacén de su propia obra y en un escenario de cultura para todos. En estos años, el Archivo de Sueños ha organizado charlas (Javier Maderuelo y Alejandro Ratia), exposiciones de fotografía (Pedro Avellaned y Rafael Navarro), proyecciones de vídeos (José Luis Romeo y Elisabeth Orduña), recitales de poesía y de música (Luis Felipe Alegre, Trinidad Ruiz Marcellán y María José Hernández), lecturas (Fernando Sanmartín, Ismael Grasa, Eva Puyó) o degustaciones. 78 artistas rindieron homenaje a Emilio Gastón a través de sus libros.

Cada persona que pasaba por allí dejaba siempre un recuerdo, un detalle o un objeto, firmado. Y por pasar pasó volando, entre la gente, la artista y bailarina Sandra Ancelot al ritmo de la melodía creada por un músico holandés en sus paseos por Fuendetodos. Ese espacio, hermanado con las actividades del Territorio Goya, atrajo la atención de Emprendedores de Secano del Campo de Belchite, de Ejea de los Caballeros y de Soria, y ahora, tras ser cerrado por el Ayuntamiento de Fuendetodos (que quizá no se haya dado cuenta del inmenso valor de lo pequeño ni de la limpia generosidad de su promotor), se ha convertido en un archivo nómada, que ha hallado acomodo temporal en una nave de alquiler en un polígono. Algunos alcaldes de la comarca le han dicho a Ricardo Calero: "Queremos ese Archivo y ese proyecto".

Lo más emocionante fue la señora que pensó que el escultor, que tiene casa propia y estudio en el pueblo de Goya, se iba para siempre y le dio un inmenso abrazo, de esos que ahora prohíben la sensatez y Salud Pública.

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