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Ocio y Cultura

PINTURA. 'ARTES & LETRAS'

Jorge Gay en el Paraninfo, los equilibrios sobre el caos

‘Los párpados fugaces’, paralela a un bello poemario, ofrece obra nueva y resume la trayectoria del pintor como escenógrafo, ilustrador y muralista

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El homenaje que Jorge Gay le rinde a Fermín Aguayo, pintor de Pórtico.
Jorge Gay/Unizar.

Stuart Davis, pionero de la vanguardia norteamericana, practicó una pintura de síntesis, y se refirió a ella como «la concreción de un sentimiento en los límites de un espacio definido». Creo que esta idea conviene también a la obra de Jorge Gay.

Gay va a ocupar por unos meses las salas del Paraninfo, espacios que parece que estuvieran esperándole. Su concepto del arte parece ligado a la síntesis, y también al equilibrio. Tal vez se trate de diagnosticar el desorden, y resolverlo pintando. Al margen de ello, nos plantea algunos otros equilibrios. La disponibilidad de las dos salas simétricas, por ejemplo, la aprovecha para una confrontación entre la obra y el taller, entre resultados y proyectos. La proporción entre pinturas y dibujos que se exponen es del cincuenta por ciento, otro equilibrio. Una curiosa paradoja se produce en este pintor al confrontar lo íntimo y lo público. Tienta pensarlo tendente al ensimismamiento, y sin embargo, ha desarrollado una labor intensa, y difícilmente parangonable, como autor de murales, como escenógrafo, o como colaborador en diseño gráfico.

El título de la exposición, ‘Los fugaces párpados’ es también el de un libro de poemas editado en paralelo. Un libro que no es (para nada) un catálogo. Se trataría de un nuevo juego de equilibrios.

Exposición ‘versus’ libro. Un libro maquetado con exquisitez, desde luego. El trabajo del pintor y el del poeta. Sus versos y su plástica se parecen. De entrada, porque la pintura es el tema común.

Al margen de ello, sus versos se acomodan (casi siempre) y con naturalidad a metros tradicionales, heptasílabos, endecasílabos, que se corresponden con el aire clásico que siempre han respirado sus pinturas. Algún poema concreto sirve de declaración de principios. Como aquel donde dice que «cuando pintas construyes». O el dedicado a los pintores de nubes (entre los que él mismo se cuenta), donde termina afirmando que «una mirada sabia/ contiene la pureza de lo justo».

La sección central del poemario se dedica a «sus» pintores. Uno de ellos, el aludido Stuart Davis. De ese poema me parecen significativos los últimos versos «Vuela renovada la realidad. / El caos se equilibra». De algún modo alude aquí a las virtudes del Cubismo sintético, con el que Jorge Gay se identifica, y que ha dado juego a tantos otros pintores, cuando una explosión dio libertad a las formas, y éstas volvieron a atraparse para conjugar sentidos. Cuando dedica un poema a Joan Miró, no se lo dedica al asesino de la pintura, sino al Miró de ‘La Masía’, el de los ‘burros cúbicos’, al que encajaba en el esquema del ‘Realismo mágico’ de entreguerras, propuesto por Franz Roh en su famoso libro.

Este es el territorio donde Jorge Gay se siente cómodo. Coincide en muchas reivindicaciones y filias con un grupo de pintores españoles, más jóvenes que él, y a los que se etiquetó como ‘Neometafísicos’. Marcelo Fuentes o Paco de la Torre son ejemplos de artistas con referentes atípicos como Morandi o Maruja Mallo. Personajes más próximos generacionalmente a Jorge Gay, como Dis Berlin, Pérez Villalta o Carlos Franco, coinciden con él en la persistencia en la pintura y en el apego por modelos que se asocian a la «vuelta al orden», posterior a las vanguardias primeras.

Este refugio en los modelos metafísicos o postcubistas, se asocia a la recuperación de la pureza de Piero de la Francesca, el humor del aduanero Rosseau, o la serenidad de los retratos de El Fayún. Creo que Jorge Gay, jugando al anacronismo, ha llegado a encontrarse con una identidad propia. Una gramática serena sobre un alfabeto propio de formas ya muy suyas: el árbol, el rostro, el pez, el cuerpo invertido...

El que se atreva a hacer como Deineka, el artista soviético, y representar ‘oficios’ (pescadores, carniceros…) en dibujos espléndidos, o manejar la gramática de los paisajes de Poussin, o competir en sus murales con Torres García no deja de conducir a territorios muy suyos, porque a sus pescaderos están ensimismados, por sus paisajes navegan nubes sólidas como piedras, y sus alegorías son más bien un tránsito onírico. No nos perdamos en esta exposición el vídeo (editado por Luis Pérez Latorre) donde veremos trenes, sueños y a un oftalmólogo tirando de bisturí. Los ojos precisan cura, viene a decirnos.

Jorge Gay no deja de homenajear a los “pintores provincianos”, pintores de Zaragoza, con quienes se siente identificado. Con Marín Bagüés, con Berdejo. O con Aguayo, a quien representa, en una emotiva y ordenada pintura regresando a su casa parisina.

PINTURA Y DIBUJO. 

'Los párpados fugaces'. Pinturas y dibujos de Jorge Gay. Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. Hasta el 27 de marzo de 2021.

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