Despliega el menú
Ocio y Cultura

"La música que tocamos se la lleva el viento. Hay que grabarla"

El pianista zaragozano Rubén Lorenzo recibió en agosto pasado la prestigiosa Medalla de la Fundación Albéniz

Rubén Lorenzo, ayer, en el estudio donde toca habitualmente el piano
Rubén Lorenzo, ayer, en el estudio donde toca habitualmente el piano
Toni Galán

Es el pianista de moda. En agosto recibía la Medalla de la Fundación Albéniz de Camprodón.

Ha sido una gran satisfacción, porque se otorga al trabajo y solo la han recibido 17 pianistas desde que le dieron la primera a Alicia Larrocha hace 40 años.

En la entrega tocó la integral de la ‘Suite Iberia’. ¿Tan difícil es?

El que no se ha metido en ella no lo sabe. Yo concedo el mayor de mis respetos al pianista que se meta a trabajar con ella. La memorización de la obra es terrible.

Para usted habrá sido más fácil, por haber sido eso que llaman ‘niño prodigio’.

Ser niño prodigio no es tan importante como se cree. He conocido a muchos que no han desarrollado carrera. El talento es importante, por supuesto, pero cuando se tiene talento y facilidad, se suele tender al mínimo esfuerzo. Lo importante, en un niño prodigio, es desarrollarse.

¿Qué le atrae tanto de Albéniz?

Veo en él mucha espontaneidad. Y quizá sea el compositor que mejor ha atrapado la naturaleza de lo español. Toda su música te resulta familiar.

¿Con qué piano ensaya?

Con el que tengo. Los pianos son como los jamones, hay que probarlos porque dos de la misma marca pueden ser completamente diferentes. Son instrumentos complejos, con miles de piezas. Marcas como Steinway o Bösendorfer ofrecen fantásticas garantías de sonido. Pero un piano siempre hay que probarlo.

La búsqueda del sonido perfecto, ¿acaba algún día?

Con los años he descubierto que el sonido del piano es una utopía. Siempre estás buscando un sonido que tienes en tu interior pero que no encuentras luego fuera.

Ha protagonizado la contribución aragonesa al ‘Año Beethoven’. Junto a Carlos Damas y en la firma belga Etcétera, está grabando tres discos con la integral de las sonatas para violín y piano.

Son piezas difíciles, no solo de interpretar, sino incluso de entender, como ocurre con la décima. El primer disco salió a principios de año, el segundo se publicará enseguida y el tercero coincidirá con el fin del ‘Año Beethoven’.

Usted las toca desde hace tiempo, incluso grabó un disco con dos de ellas y el mismo violinista. ¿Cambia la interpretación?

La interpretación siempre cambia y las grabaciones también. Nunca hay dos iguales. El disco anterior era en directo. Una grabación en estudio es más técnica, lo que no quiere decir que la interpretación sea mejor.

La madurez...

Alfred Brendel decía que el mejor momento de un pianista es entre los 50 y los 70 años. De joven tienes demasiado empuje y emociones, y el piano es un instrumento que requiere muchos años de madurez. Los pianistas mayores son más originales e interesantes.

Ha sido profesor del Conservatorio durante más de 30 años. ¿La suya ha sido una jubilación feliz?

En clase siempre he aprendido mucho, a mí la enseñanza me gusta. El problema está en los que la gestionan. No estoy de acuerdo con el modelo de conservatorios que tenemos en España. Sobreviven gracias a sus profesores, porque el modelo deja mucho que desear, está un poco agarrotado. Falta libertad: los jóvenes no pueden estudiar con quien quieran y luego acreditarse. Y, para mí, hay mucha teoría. En un conservatorio lo fundamental es la práctica.

Dígaselo a los políticos.

No son conscientes, desgraciadamente. En Alemania ha habido políticos que han sido directores de orquesta, pianistas, e incluso han grabado discos. Saben lo que es la música. Si nuestro presidente del Gobierno fuera músico, las orquestas irían de otra manera.

¿Qué proyectos tiene?

Me gustaría grabar la integral de las sonatas para piano de Beethoven. He tocado ya casi todas, pero el problema que tenemos los que nos dedicamos a esto es que la música que tocamos se la lleva el viento. Y un trabajo tan ingente se queda en nada. La música hay que grabarla.

Etiquetas
Comentarios