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Ocio y Cultura

imágenes de la capital del cierzo. 'artes & letras'

La construcción del nuevo Puente de América y del Canal Imperial de Aragón

De pasarelas y de navegabilidad, de desapariciones y de sueños rotos, en la ciudad de Zaragoza, en el barrio de Torrero

Imágenes de la capital del cierzo / 27.
Construcción del nuevo Puente de América. Imagen en la que se aprecia el viejo y el nuevo viaducto conviviendo hasta el derribo del primero en 1903.
Archivo Eduardo Escudero para Anteayer Fotográfico Zaragozano

El en otro tiempo petulante Puente de América,construido con el trabajo y sudor del Regimiento de América en 1776, iba perdiendo su prestancia con los años y los bochornos. No en vano, los soldados napoleónicos le habían dado algún que otro meneo y hubo que hacerle un lavado de cara para que no se nos viniera abajo. Algo que hubiera resultado a todas luces indecoroso y más humillante, si cabe.

A pesar de ser un lugar de paso estratégico tras la construcción del Canal Imperial de Aragón, poco parecía importar a los gerifaltes locales su deterioro, ya que dejaron que languideciera junto a su historia e importancia, y no fue hasta 1886 que lo dotaron de pretil. Los vecinos de Torrero iban y venían a Zaragoza con sus carros y sus pensamientos a sus labores, compras y beneficios, de modo que así transcurrieron los años hasta que se presentó proyecto para adecentar la entrada principal a Torrero, ahora que el nuevo barrio de Venecia iba mostrando su mejor cara.

El 7 de septiembre de 1900 se inauguraba la deliciosa y hoy perdida pasarela de Venecia, por lo que el Puente de América no podía quedar deslucido ni atrasado. Dicho y hecho, se pusieron en marcha los trabajos que tirarían el achacoso puente, dando un aspecto de modernidad y modernismo al entorno. Don José María Royo Villanova, ingeniero del canal, proyectó el lúcido y necesario puente dando encargo y honor a Ricardo Magdalena como arquitecto municipal. De ese modo, en 1902 la cosa ya estaba bastante adelantada, y el rejero José González daría vida al diseño de las bellas barandillas y decoraciones que han llegado, eso sí, algo modificadas hasta nuestros días.

Cierto es que se suelen proyectar los nuevos puentes a unos metros de distancia de los finiquitados, pero en este caso se optó por encajar el nuevo bajo el viejo. Lo cierto es que en un solo día y con la ayuda nada despreciable de 118 obreros, derribaron el renqueante, vetusto y siempre fiel Puente de América. Esto sucedía en septiembre de 1903. Antes de esto, el 18 de agosto de ese mismo año, se abría para la población el nuevo paso, aunque la solemne inauguración no llegaría hasta el 11 de octubre durante las Fiestas del Pilar.

Con el nuevo viaducto se perdía la altura que inicialmente tenía y la visual que conocieron nuestros antepasados. Las tomas fotográficas ya nunca serían iguales, en cambio, se ganó en seguridad y comodidad o eso nos dijeron. En estas fantásticas imágenes propiedad de Eduardo Escudero, quien ha tenido la gentileza de cedérmelas para su publicación, podemos observar el proceso de construcción del nuevo puente y advertir el viejo todavía resistente a perecer.

Es una toma que muestra la cotidianeidad del trabajo realizado por los obreros del Canal Imperial acompañados por una barquita, seguramente utilizada para el transporte de materiales llegados desde el almacén que se encontraba a unos pocos metros de distancia a sus espaldas, junto a la Almenara de Santa Engracia, aún sin mutilar (acompañada de la deliciosa noria que ayudaba en la distribución de las aguas provenientes de la acequia del Plano), y que hoy se encuentran desaparecidos, así como el sotillo que existía allí mismo. En su lugar, disfrutamos de un consultorio médico tan útil como necesario.

A la derecha de la imagen, de soslayo, aparece la dársena, lugar para la guarda y reparación de embarcaciones, en el otro tiempo Puerto de Miraflores.

Al fondo, en ambas instantáneas, la soberbia Torre de la casa de Dámaso Pina, perteneciente a la fábrica textil de lonas y alpargatas, y cuya belleza parece captar la atención de uno de los trabajadores. Algo que al parecer, no fue suficiente para ser derribada en los 70, como tantas construcciones en esta maltrecha ciudad.

Imágenes de la capital del cierzo / 27.
Fotografía tomada desde otra barca bajo el Puente de América. Estas fueron seña de identidad del Canal. Al fondo la Torre de Dámaso Pina, hoy desaparecida.
Archivo Eduardo Escudero para Anteayer Fotográfico Zaragozano, ca 1935

Para la segunda fotografía de Eduardo Escudero, debemos irnos unos treinta años adelante en el tiempo. En esas fechas, la navegabilidad del Canal Imperial había quedado como algo bucólico y recreativo, ya que la inauguración del ferrocarril en 1864 arruinaría los intereses de unos, propiciando mejoras en otros.

Lejos quedaba el objetivo de la construcción más ambiciosa que tuvo este país en el siglo XVIII. Las barquitas que ahora bogaban en sus aguas se conformaban con ser admiradas desde las orillas como símbolo de resistencia numantina ante el triste final que les esperaba.

Aún les quedarían varias décadas para ello, y aquellas generaciones disfrutarían todavía del frescor de sus aguas y sus pobladas alamedas, hoy también menguadas. Recuerdos y solo recuerdos de lo que no ha de volver…

NOTA. Las fotografía se pueden ver a mayor tamaño en:

 https://photos.app.goo.gl/QzkpGaTPzSVh824C8

https://photos.app.goo.gl/m3JnBBEYTmqrDbnX6

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