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Ocio y Cultura

Las artes escénicas mantienen viva la oferta cultural pese a la suspensión de las fiestas

l Musical, revista, humor, teatro clásico y actual animan la cartelera sin temer a la pandemia

El Teatro Principal ofrece hasta el domingo el musical 'Jekyll & Hyde'.
El Teatro Principal ofrece hasta el domingo el musical 'Jekyll & Hyde'.
Heraldo.es

Las artes escénicas son, en el año de las no-fiestas, las que están dando mayor vigor a la oferta cultural zaragozana. Pese a las restricciones y las condiciones impuestas a teatros y auditorios, la oferta estos días va del musical a la revista, pasando por el humor, el teatro clásico y el contemporáneo. Incluso salas de pequeño formato, como El Sótano Mágico, mantienen la programación. La iniciativa privada, por su parte, llevó el pasado fin de semana al Teatro Salesianos los espectáculos ‘Vida’, de jota y folclore, y ‘QueenB’, un tributo a Beyoncé, además de Los Titiriteros de Binéfar. Y Almozandia, la primera compañía que programó espectáculos tras el confinamiento, ha decidido reconstruir ‘El jardín de las artes’ en el Parque Deportivo Ebro para representar hasta mañana sus espectáculos. Es un vigor que parece no tener la música: el Auditorio de Zaragoza ha postergado cinco conciertos que tenía previstos para estas fechas.

La propuesta más ambiciosa estos días es el musical ‘Jekyll & Hyde’, que llegó el día 7 y se irá el 18 y sube al escenario del Teatro Principal a una veintena de artistas. «Es una producción extraordinaria, que en circunstancias normales podría haber venido el doble de días y colgar el billete de no hay entradas en cada función –asegura José María Turmo, gerente del Patronato Municipal de Artes Escénicas–. En la situación actual, con la mitad de los teatros de España cerrados, hay que hacer malabarismos para mantener la programación». Turmo subraya que en estos momentos «los teatros que estamos abiertos, ya sean públicos o privados, somos como quirófanos. Tomamos todas las medidas posibles. Creo que se puede estar hoy muy seguro en un patio de butacas».

Música también, aunque en el género de la revista, ofrece la compañía Luis Pardos, que ha llevado al World Trade Center un espectáculo de humor protagonizado por el cómico Manolo Royo, y con María Jesús, la del acordeón, como estrella invitada. Y en esa estela se enmarca también, aunque algo más acabaretada, la obra ‘Regreso al planeta de los maños’, de Belladona Teatro, que puede verse hasta el domingo en Arbolé.

El humor, quizá por todo lo que se ha pasado, es protagonista principal. En el Mercado ha estado días atrás Teatro Indigesto, que hubo de suspender la última función que daba el domingo al accidentarse una de sus protagonistas, la actriz Encarni Corrales. Ayer sentaron sus reales allí Diego Peña y Juako Malavirgen con su ‘J&D, rechace imitaciones’. También hasta el próximo domingo. Y los incombustibles Marisol Aznar y Jorge Asín llevan su desopilante ‘Manual de instrucciones propias’ al Teatro de las Esquinas.

En cualquier caso, las restricciones de aforo son las que mandan: a veces no cuadran las cuentas, en ocasiones lo que se hace es programar obras que no requieren de muchos artistas sobre el escenario. Se trata de ofrecer calidad reduciendo en lo posible los costes.

En la tradición del mejor teatro contemporáneo hay que ubicar a ‘Los mojigatos’, obra que han aplaudido ya en varias ciudades españolas y que tiene también sus gotas de humor. Cuenta a su favor que la dirige Magüi Mira y que en ella trabajan dos grandes actores, bien conocidos por el público, Gabino Diego y Cecilia Solaguren.

Otra propuesta valiente, en estos días, es la que pone en escena Tranvía Teatro en el Teatro de la Estación, ‘Viaje a Pancaya’, vinculando los clásicos del Siglo de Oro con la actualidad, y dándole a todo un toque cómico. Es, además, un estreno de la compañía.

«Teníamos otras posibilidades para volver a la actividad en el teatro tras la pandemia –relata Cristina Yáñez, directora de compañía y espacio teatral–, pero pensamos que podría resultar interesante retomar a nuestros grandes clásicos en este momento tan crucial. Así que apostamos por esta comedia de loas, entremeses y mojigangas que nos demuestra la contemporaneidad de los clásicos. Tenemos un aforo de 140 localidades, que reducimos cada función a 40-50 butacas porque aplicamos normas más estrictas que las establecidas oficialmente. Así que muy rentable no nos sale estrenar una obra en estas circunstancias. Pero para nosotros era muy importante ‘hacer equipo’ en estos momentos».

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