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Ocio y Cultura

'Emily en París', la nueva serie de Netflix que irrita a los parisinos por sus tópicos

Los críticos censuran que presente una ciudad de postal y sus creadores recuerdan que es ficción "y no un documental".

Fotograma de 'Emily en París', la nueva serie de Netflix.
Fotograma de 'Emily en París', la nueva serie de Netflix.
Netflix

A 'Emily en París', la nueva serie de Darren Star ('Sexo en Nueva York', 'Younger', 'Sensación de Vivir' y 'Melrose Place') le llueven las críticas en Francia desde su estreno el pasado 2 de octubre en Neftlix por la acumulación de clichés sobre los franceses en general, y los parisinos en particular, y por presentar un París de postal, alejado de la realidad. A pesar de las críticas -o quizá, precisamente, por ellas-, es la serie de Netflix más vista en la plataforma en estos momentos en Francia.

La ficción cuenta la nueva vida de Emily Cooper (interpretada por Lilly Collins), una joven estadounidense de veintitantos años que se muda a vivir a París por trabajo. Su misión: llevar a el punto de vista estadounidense a Savoir, una venerable empresa francesa de marketing especializada en el lujo, que su compañía en Chicago acaba de comprar.

A pesar de que no habla ni una palabra de francés, Emily, especialista en redes sociales, se embarca en esta nueva aventura, en la que el choque cultural está garantizado y los estereotipos sobre los franceses y los parisinos se acumulan.

Para la revista 'Télérama', la serie es "una comedia romántica para los amantes de los clichés sobre la capital". "Las boinas. Los croissants. Las baguettes. Los camareros patibularios. Las porteras irascibles. Ligones a cualquier hora del día. Los amantes y las queridas. Cite un cliché sobre Francia y los franceses: lo encontrará en 'Emily en París", explica el periódico '20 minutes'.

"Vosotros, los estadounidenses, vivís para trabajar. Nosotros trabajamos para vivir", "Los franceses aman las mujeres maduras, la prueba: su presidente es joven, sexy y se ha casado con su profe", "En Francia, el cliente nunca tiene razón", "Esta ciudad está llena de amor, romance, luz, belleza, pasión y sexo", "París parece una gran ciudad, pero en realidad es un pueblo", "Los hombres franceses nunca se cansan de practicar el sexo", son algunas de las frases que sueltan los personajes de la serie.

El París de Emily es una ciudad de postal, o más bien, de Instagram. Tiene más de parque temático, que de París real. Emily, se pasa el día poniendo fotos y selfis en Instagram y acaba convirtiéndose sin quererlo en una 'influencer'. Incluso logra que Brigitte Macron, la esposa del presidente Emmanuel Macron, reaccione a una de sus publicaciones en Instagram sobre un supositorio vaginal, consiguiendo un gran éxito en esta red social e incluso el reconocimiento de sus antipáticos compañeros de trabajo franceses.

Muchos parisinos han recurrido a las redes sociales para mofarse de la serie o para comparar el París real y el de la expatriada. Emily se supone que vive en una 'chambre de bonne' -las antiguas habitaciones de las criadas en los tejados de los típicos edificios haussmanianos de París- que parece tener 40 metros cuadrados, cocina equipada y baño completo, cuando en realidad estos micro-apartamentos parisinos suelen tener de 9 a 13 metros cuadrados, y a veces el baño está en el pasillo y es compartido con otros vecinos.

Sin mendigos ni suciedad

La joven no viaja nunca en metro ni en autobús. Se desplaza con unos impresionantes tacones de aguja por los adoquines de las calles de París o en taxi. Viste marcas de lujo y boina francesa. Y excepto en una ocasión en la que pisa una caca de perro, la ciudad está tan limpia que ni los parisinos la reconocen.

En el París de Emiy Cooper no hay basura en las calles ni ratas en los parques ni manifestaciones ni huelgas de transportes ni protestas de 'chalecos amarillos' ni mendigos. Casi todos los parisinos son bilingües e incluso hablan inglés entre ellos. "Nos preguntamos en qué París los personajes viven", escribe 'Le Parisien', que considera que las escenas rodadas en el centro de la capital francesa "parecen sacadas de una guía turística".

El creador de la serie, Darren Star, responde en 'Le Parisien' a los críticos de la serie recordando que "los franceses que miraban 'Sexo en Nueva York' tienen una visión de Nueva York que corresponde a 'Emily en París'. Nueva York es una ciudad maravillosa, pero 'Sexo en Nueva York' no es un documental. De la misma forma que 'Emily en París' no es un documental. Además, no pienso que sea malo ver París como una ciudad bonita y romántica", opina Star.

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