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Ocio y Cultura

biografía y ensayo. 'artes & letras'

Literatura y compromiso de Susan Sontag

Benjamin Moser analiza la vida y la obra de la autora norteamericana en una ambiciosa biografía que publica Anagrama

La vida y la obra de Susan Sontag.
Retrato de la gran narradora y ensayista Susan Sontag.
Anagrama.

Cuenta Benjamin Moser al inicio de ‘Sontag. Vida y obra’, galardonada con el premio Pulitzer, que de joven la escritora norteamericana era un mujer muy bella: "Alta, de piel aceitunada, con párpados de fuerte trazo picassiano y con la sonrisa serena, más sutil que la de la Mona Lisa". Pese a ello, afirma también que «nunca una beldad se preocupó menos por serlo», y es que la personalidad de Susan Sontag pronto se reveló opuesta al ideal femenino de posguerra. No era sensible, ni familiar, ni hogareña; sino lectora, escritora e intelectual hasta el punto de que podía pasar días enteros enfrascada en libros sin apenas hablar con nadie.

La escritura, el sexo, las artes

La intelectual y lectora compulsiva que es Susan se mezcla desde niña con la activista, desde que con apenas nueve años lee ‘Los miserables’ de Víctor Hugo en cinco tomos, o el ‘Martin Eden’ de London y, a través de estas tempranas lectura y de los relatos de su madre, que había vivido el genocidio de los armenios a manos de los kurdos en Anatolia, toma conciencia de las desigualdades e injusticias sociales y comienza a gestar la idea de reivindicarlas a través de la escritura. Más tarde, la escritura se completará con la fotografía, el cine o la televisión, como si la materia de dicha comunicación estuviera muy por encima de los medios empleados para transmitirla.

"Alta, de piel aceitunada, con párpados de fuerte trazo picassiano y con la sonrisa serena, más sutil que la de la Mona Lisa"

Su fuerte personalidad se pone de manifiesto ya con 17 años, en plena década de los cincuenta, cuando se casa tras solo diez días de noviazgo con el profesor Philip Rieff y escribe su primer libro: ‘Freud. La mente de un moralista’, que se publicará bajo el nombre de él, si bien ella más tarde reivindicará la autoría. De su breve matrimonio con Rieff, que le dará a su hijo David, escribe en un relato en tercera persona: "Pasaron buena parte de sus primeros meses de casados en la cama, haciendo el amor cuatro o cinco veces y hablando el resto del tiempo de arte, política, religión y ética. Ella diseccionó a la familia de su marido y él hizo lo propio con la suya; él le demostró lo despreciables que eran sus amigos y ella le demostró que él no tenía ninguno".

Otra de las batallas de su vida fue el reconocimiento de su lesbianismo, que de joven oculta a través de un manto de sofisticación y aristocratismo decadente, enamorándose de la novela de Djuna Barnes ‘El bosque de la noche’, hasta que finalmente asume su bisexualidad durante la madurez, en la cual compartirá su vida con parejas como la fotógrafa norteamericana Annie Leibovitz (que le hizo impresionantes retratos viva y muerta) o la dramaturga cubana María Irene Fornés.

"Pasaron buena parte de sus primeros meses de casados en la cama, haciendo el amor cuatro o cinco veces y hablando el resto del tiempo de arte, política, religión y ética", escribió Sontag

Pero quizá el aspecto más conocido de Sontag, más allá de sus brillantes ensayos, novelas y películas es el de activista pro derechos humanos. A éstos dedicará libros de fama internacional: ‘La enfermedad y sus metáforas’ o ‘El sida y sus metáforas’, en defensa de los damnificados por esta enfermedad, tan relacionada en sus orígenes con la homosexualidad. También es bien conocida su estancia en Sarajevo durante el cerco de la ciudad en los años noventa por el ejército serbio, para reivindicar a los musulmanes de bosnia.

Intelectual, altruista, filósofa

Otra de las múltiples caras de Sontag fue la de filósofa, que Benjamin Moser expone con precisión, en particular su contribución ensayística a partir de obras como el famoso ensayo: ‘Contra la interpretación’, en el cual se encuentran sus reflexiones acerca de la realidad y nuestras visiones de ella. En ella afirma: "Hay un objeto real más allá de la palabra que lo describe, un cuerpo real más allá de la mente que lo sueña, una persona real más allá de la fotografía. Los otros, personas distintas a nosotros, existen de veras". Quizá esta obsesión por el análisis de la realidad y sus representaciones esté en el origen de su obra poliédrica: los ensayos, las novelas, las películas, el periodismo, la televisión…

Susan Sontag (1933-2004) fue una mujer adelantada a su tiempo, una intelectual de hoy a quien le tocó vivir la segunda mitad del siglo pasado; pero, al mismo tiempo, es un ser extraordinariamente complejo, esquivo a toda definición o conclusión definitiva. Resulta difícil emparentar su intelectualismo con su altruismo. Quizá de esta inefabilidad del personaje adolece hasta cierto punto la biografía de Moser, brillante y amena desde el punto de vista de la exposición de su obra, pero quizá no tanto en cuanto al retrato de un personaje en el cual algo se nos escapa, algo queda en sombras… ¿Quién tendrá la culpa de ello, Moser o Sontag?, me pregunto al cerrar la reseña.

LA FICHA. 

Sontag. Vida y obra. Benjamin Moser. Premio Pulitzer de biografía. Traducción de Rita da Costa. Anagrama, Biblioteca de la memoria. Barcelona, 2020. 703 páginas.

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