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Ocio y Cultura

La protesta de Alerta Roja en Zaragoza: “Llevamos 6 meses en silencio, no tenemos nada que celebrar”

400 técnicos y trabajadores del gremio de los espectáculos de Aragón han tomado la calle este jueves en una marcha silenciosa para visibilizar la difícil situación que atraviesa el sector desde el inicio de la pandemia.

Protesta de trabajadores del sector del espectáculo en Zaragoza

Cuando el reloj marcaba las 20.00, desde el aparcamiento de Macanaz de Zaragoza, de forma ordenada y tranquila arrancaba la original movilización silenciosa promovida por los trabajadores del sector de los espectáculos de Aragón. “Llevamos seis meses en silencio, no tenemos nada que celebrar”, apuntaba un miembro de la organización instantes antes de dar comienzo a la marcha.

Se trata de la iniciativa internacional bautizada como ‘Alerta Roja’ y que se ha llevado a cabo en 28 ciudades españolas de manera simultánea. Sus protagonistas, en torno a 400 técnicos y trabajadores del sector de los espectáculos llegados de distintos rincones de Aragón -entre ellos chóferes, técnicos de carga y descarga, de sonido o iluminación y un largo etcétera-, han sido los encargados de portar un total de 280 flightcase -un contenedor de transporte especial con ruedas habitual en eventos de todo tipo- hasta la plaza del Pilar a modo de protesta.

“Nuestro objetivo es dar visibilidad a la alarmante situación que vive el sector del espectáculo y los eventos en España y en el mundo entero”, explica Carlos Marín (55), técnico de backline y de escenario -encargado del montaje y el mantenimiento de los instrumentos de cualquier concierto-, así como uno de los portavoces de la movilización en Aragón. Con más de 25 años dedicado al mundo de los escenarios, el zaragozano asegura que este sector “siempre ha estado en crisis”, pero que la pandemia ha puesto en evidencia una serie de carencias que llevaban años arrastrando. “En Aragón somos más de 700 personas las que nos dedicamos directamente a este gremio. Hay miedo ante el posible cierre de muchas empresas y de que muchos compañeros pierdan su trabajo”, admite.

“Nuestro objetivo es dar visibilidad a la alarmante situación que vive el sector del espectáculo y los eventos en España y en el mundo entero". Carlos Martín 

El reparto de flightcase de todos los tamaños, apilados en el aparcamiento de la ribera del Ebro, comenzaba a las 18.00 horas cuando hacían su llegada los primeros participantes, todos vestidos de negro. “En todo momento hemos querido garantizar que se trate de una movilización segura ya que era uno de nuestros compromisos principales. No en vano, nos dedicamos a esto”, asevera Marín. Una llamativa acción que pretende captar la atención de la ciudadanía: “Por el tipo de trabajo que desarrollamos siempre hemos permanecido en un segundo plano, tras los escenarios, garantizando que todo salga bien. Ahora necesitamos que se regularice nuestra situación y que nos den soluciones”.

Así, organizados en filas de tres personas y con un metro y medio de separación entre ellos, comenzaba a discurrir la movilización por el puente de Santiago hasta paseo Echegaray, continuando por la calle Milagro de Calanda hasta finalizar en el escenario ubicado en la fuente de Goya donde tenía lugar la lectura del manifiesto a las 21.30 en un escenario protagonizado por el color rojo y el sonido constante de una sirena de alarma como símbolo de la crisis que atraviesa la profesión.

Alerta Roja: Los gremios del espectáculo lanza un SOS silencioso en Zaragoza
Carlos Martín, técnico de backline y de escenario y uno del os portavoces de la movilización en Aragón
Camino Ivars

Entre los participantes, llegado desde la provincia turolense, se encontraba Alfonso Félez (44), técnico de sonido e iluminación y uno de los fundadores de Audiopro Mudéjar, radicada en Alcorisa, y que lleva en el sector desde los 14 años. “Hemos venido a esta movilización para luchar contra lo que consideramos injusto, que es que no se tenga en cuenta nuestro trabajo ni la realidad de nuestras familias”, lamenta.

“Lo que no es lógico es que sigan saliendo vuelos llenos de gente y que no se pueda organizar un concierto con las medidas adecuadas. Lo nuestro no es un hobby, es un trabajo como cualquier otro y que da de comer a mucha gente, pero no se está teniendo en cuenta”, reivindica. En su caso, como en el del resto de sus compañeros, Félez ha visto cómo se cancelaban en torno al 90% de los eventos que tenían programados para este año.

Alerta Roja: Los gremios del espectáculo lanza un SOS silencioso en Zaragoza
Alfonso Félez, técnico de iluminación y sonido de Teruel
Camino Ivars
"Consideramos injusto, que es que no se tenga en cuenta nuestro trabajo ni la realidad de nuestras familias”. Alfonso Félez

El turolense asegura que el sector se encuentra sumido en una “gran incertidumbre” pues tampoco saben qué va a suceder en los próximos meses. “No queremos ayudas económicas que tengamos que devolver, lo que queremos es que se nos den las herramientas necesarias para poder trabajar, algo que, de momento, no sabemos cuándo ni cómo va a ser”, resume.

También ha habido una amplia representación de profesionales del sector oscense, entre los que se encontraba José Manuel Glaria (50),‎ técnico y comercial de la empresa Rampa Huesca que lleva más de tres décadas dedicado al mundo de los escenarios. “Históricamente, nuestro sector ha presentado una salud delicada, pero, a su vez, ha estado integrado por gente muy fuerte. Desde luego si no sientes pasión por esto es imposible resistir estas condiciones”, admite.

Alerta Roja: Los gremios del espectáculo lanza un SOS silencioso en Zaragoza
Susana Alcaine, técnico de iluminación zaragozana
Camino Ivars

Un drama invisible

Horarios interminables, viajes constantes y muchos kilómetros a la espalda, así como condiciones de todo tipo -sobre todo cuando se trabaja al aire libre- son algunas de las características que acompañan a los integrantes de este sector. “Es una profesión muy dura que tiene como recompensa la satisfacción de hacer lo que te gusta”, asevera. Sin embargo, todo cambió el pasado mes de marzo cuando comenzaron a anularse todos los eventos del año. “Se trata de una situación tremendamente complicada y, sobre todo, invisible, por eso necesitamos que la sociedad y la clase política entiendan que no nos quejamos de vicio y que hay en juego muchos empleos”, señala Glaria.

“Es una profesión muy dura que tiene como recompensa la satisfacción de hacer lo que te gusta”. José Manuel Glaria

De hecho, según datos facilitados por la organización, el sector del espectáculo y los eventos en nuestro país aglutina a profesionales y empresas con un impacto directo estimado en el tejido económico del 3,8% del PIB español y es creador de en torno a 700.000 puestos de trabajo relacionados. Tan solo en la capital aragonesa se desarrollaron en torno a 2000 actuaciones musicales en 2019, frente a las 500 que han tenido lugar en lo que va de año.

Alerta Roja: Los gremios del espectáculo lanza un SOS silencioso en Zaragoza
José Manuel Glaria, técnico y comercial de la empresa Rampa Huesca
Camino Ivars

A pesar de que en Aragón las profesiones mayoritarias son de personal técnico -sonido, iluminación y vídeo- así como auxiliares de eventos, el zaragozano asegura que cada uno de estos eventos genera muchos puestos de trabajo relacionados de manera indirecta. “En la mayoría de los casos necesitamos de otros proveedores como carpinteros para escenografías, empresas de seguridad o catering, diseñadores, agencias creativas y de comunicación, maquinaria… Son empresas que, en cierto sentido, también se están viendo afectadas por esta situación”, explica Joaquín Barceló (42), gestor de proyectos y productor de eventos ligado al sector desde los 18 años.

Entre las medidas más urgentes que solicitan se encuentran el reconocimiento del sector del Espectáculo y los Eventos como uno de los principalmente afectados por la pandemia de la Covid-19 -por haberse visto obligado a cesar su actividad incluso con anterioridad a la declaración del estado de alarma- así como la reactivación inmediata de las agendas culturales y de eventos de las administraciones públicas, en especial las de las entidades locales, bajo el estricto cumplimiento de todos los protocolos de seguridad sanitaria. “Hace seis meses que paramos nuestra actividad, fuimos los primeros en parar y seremos los últimos en volver. Nos enfrentamos a un futuro incierto por lo que pedimos que se nos reconozca como sector afectado como ya ha ocurrido con otros como el del turismo o la hostelería”, concluye.

Alerta Roja: Los gremios del espectáculo lanza un SOS silencioso en Zaragoza
Laura Fernández, técnico de iluminación de Zaragoza
Camino Ivars
"Ha sido un mal año para lanzarme a este sector, pero estoy aquí para luchar porque sea mejor en años venideros y para poder vivir de esto”. Laura Fernández 

Tampoco ha faltado la representación femenina a pesar de tratarse de un sector “muy masculinizado”. Entre las presentes se encontraba Susana Alcaine, zaragozana de 50 años que lleva más de dos décadas dedicada al mundo del espectáculo como técnico de iluminación. “Siempre se ha dicho que es un sector muy duro físicamente por lo que muchas mujeres creen que no es para ellas. Hay que ser valiente para meterse aquí”, afirma. También se sumaba a la movilización su compañera de profesión, Laura Fernández (28), quién llegó al mundo de las luces a través de la fotografía hace tan solo un año: “La verdad es que ha sido un mal año para lanzarme a este sector, pero estoy aquí para luchar porque sea mejor en años venideros y para poder vivir de esto”.

 

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