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Ocio y Cultura

La actividad coral en Aragón, semiparalizada y a la espera de un protocolo 

Otras comunidades autónomas lo han elaborado hace tiempo y sus formaciones han vuelto a la actividad. La DGA tiene un borrador encima de la mesa

CONCIERTO DEL CORO EN ARMONIA / 04-11-2018 / FOTO: ARANZAZU NAVARRO [[[FOTOGRAFOS]]] [[[HA ARCHIVO]]]
Concierto del coro Enarmonía en la sala Galve del Ayuntamiento de Zaragoza.
ARANZAZU NAVARRO

La actividad coral aragonesa está bajo mínimos y numerosos grupos parecen condenados a desaparecer en los próximos meses. Desde la DGA no se ha elaborado un protocolo sobre cómo deben desenvolverse los coros tanto en ensayos como en actuaciones –algunas autonomías lo redactaron ya durante el confinamiento– y la vuelta a la actividad está llena de incertidumbres. En Aragón hay 180 coros adultos y más de 5.000 coralistas, y aunque en el ámbito rural los ayuntamientos se han movido más o menos rápido para darles una solución, en ciudades como Zaragoza (70 coros) todo está parado.

Hoy retomará los ensayos Amici Musicae y lo hace amparado en que el Auditorio de Zaragoza, de donde es formación residente, ha elaborado un protocolo propio con todo tipo de medidas y, además, posee espacio de sobra para garantizar la seguridad de sus voces. "Tenemos esa gran suerte –reconoce el director de Amici, Igor Tantos–. El Auditorio ha redactado un protocolo exhaustivo y claro, en el que la seguridad es máxima para todas las personas que entren en él: toma de temperatura, alfombrilla para los pies, mascarillas, distancia de seguridad, desinfección de la sala y renovación del aire tras los ensayos...". Pero Tantos reconoce que no todos los grupos tienen la misma fortuna.

La Polifónica Fleta (24 voces) también se considera afortunada. "Este lunes mantendremos  una reunión para decidir cómo volvemos a los ensayos –asegura su director, Emilio Reina–. Porque lo que está claro es que el tiempo pasa y hay que empezar a trabajar un día u otro. Como no hay normativa específica vamos a ver qué acordamos nosotros. Por suerte, no tenemos problemas de espacio en el local donde ensayamos". Otra excepción.

Conscientes de la que se avecinaba, más de medio centenar de directores de coro aragoneses se movilizaron ya durante el confinamiento y, representados por Beatriz Barceló, Cristina Vicente, Jorge Apodaca y Noelia Torres, reclamaron la creación de una mesa de trabajo con la DGA para abordar el problema. Redactaron a su vez un protocolo, basándose en los estudios científicos y en los dictámenes de la Federación Europea de Coros, y lo entregaron al Departamento de Educación, Cultura y Deporte. Y hasta hoy.

El proyecto de protocolo se basa en estudios como la ‘Evaluación de riesgos de una infección por coronavirus en el campo de la música’, dirigido por la doctora Claudia Spahn. Alemania es el país que más a fondo ha estudiado el problema del coronavirus en el ámbito musical.

El protocolo incluye medidas ya habituales, como toma de temperatura antes de cada ensayo, alfombrilla de pies al entrar, lavado de manos... Y pone el acento en tres cuestiones: no se puede cantar sin mascarilla, hay que mantener en todo momento la distancia de seguridad de al menos metro y medio, y cada media hora se debe interrumpir el ensayo para ventilar el local. Si éste no tiene una buena ventilación no se puede usar para los ensayos.

La mascarilla, según dicen, hace que el sonido se resienta aunque el espectador escuche perfectamente. Además se recomienda que el director, al trabajar de cara a los cantantes, esté separado de ellos por una mampara. Se prohíbe compartir ningún tipo de elementos, partituras incluidas.

La única novedad proveniente del Gobierno autónomo ha sido la prohibición de que en centros escolares y conservatorios se cedan espacios para actividades que no les sean propias. Eso supone un nuevo mazazo para el mundo coral, ya que el problema de espacio (distancia de seguridad, ventilación...) parece clave en su vuelta a la actividad,y muchas de estas formaciones ensayaban habitualmente en colegios e institutos.

Ante este problema concreto, los directores de coro pidieron públicamente en su día que el Ayuntamiento de Zaragoza cediera a las formaciones espacios lo suficientemente amplios (centros deportivos, pabellones, centros culturales...) como para permitir que los coros sin local adecuado pudieran turnarse a ensayar los fines de semana allí. Pero la idea parece haber caído también en saco roto.

Ricardo Soláns, director del coro de Santa Engracia, clama contra la incertidumbre de las últimas semanas. "Los coros no somos más peligrosos que los cines o los supermercados –asegura–. Lo que ha ocurrido aquí es que en los primeros días de la pandemia se suscitó cierta alarma porque en un importante coro de Madrid se registraron varios contagios. Pero, a día de hoy, la mayoría de las comunidades autónomas tiene una normativa que facilita el regreso a ensayos y actuaciones. En Cataluña, Cantabria, el País Vasco o Andalucía ya se está cantando y ensayando. Lo lógico es tener una normativa establecida y que luego, si algún coralista no se siente seguro todavía para volver a ensayar, retrase su incorporación al grupo lo que considere oportuno".

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