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Ara Malikian: "Vacaciones de verdad, no he tenido en mi vida: ni de niño ni de adulto"

El músico libanés se ha embarcado en una nueva gira veraniega. El próximo 18 de septiembre regresará a la sala Mozart del Auditorio de Zaragoza.

Ara Malikian, con su inseparable violín.
Ara Malikian, con su inseparable violín.
Pablo Martín/EFE

¿Cómo han sido estos meses de confinamiento, usted que está acostumbrado a recorrer el planeta en una eterna gira con su violín?

Al principio fue muy difícil aceptar la situación. No me entraba en la cabeza estar tanto tiempo parado. Pero después se convirtió en un aprendizaje maravilloso. Llevaba 20 años sin parar, con una agenda muy dura. Y he podido disfrutar de mi hijo Kairo y de mi familia. También he podido dedicar tiempo a estudiar con tranquilidad, crear, componer... Ahora empiezo otra vez a hacer conciertos con muchas ganas, tras la reflexión que ha supuesto todo lo sucedido. Regreso con más conciencia, sensibilidad y cuidado con la sociedad y con el planeta.

¿Lo vivido le ha hecho valorar cosas que eran normales?

Durante todos estos años me daba miedo parar. Pensaba que parar era sinónimo de olvido automático por parte del público. Pero he descubierto que uno tiene que cuidarse y cuidar a sus seres queridos. No se puede concentrar todo en un solo aspecto de la vida. Son muchos los ingredientes que te dan la felicidad: personal, profesional, ocio...

Hace poco estuvo pasando unos días de vacaciones con su familia en el Pirineo aragonés.

Fueron unos días espectaculares. Ya conocía los Pirineos, pero esta vez hicimos una caminata de casi tres horas subiendo a un pico. Fue inspirador, bellísimo, sanador. Espero volver pronto allí y hacerlo más a menudo.

La tranquilidad se le termina. Le viene bastante trabajo estas próximas semanas.

Tenemos previstos muchos conciertos, la cuestión es si podremos hacerlos o no. Espero que la situación lo permita y que no empeore. Lo principal es la seguridad y la salud del público.

¿Sintió algo especial cuando regresó en Palma de Mallorca a los escenarios tras el parón?

Fue muy emocionante. Sobre todo por ver al público que se atrevió a venir para disfrutar del arte. Fue diferente porque todos los asistentes estaban muy separados, con mascarillas... Nos estamos todos acostumbrando. Hay otra energía y hay que disfrutar de ella como podamos.

¿Cómo eran sus veranos de niño y adolescente?

La verdad es que no tuve mucha niñez o juventud tal como se considera normalmente. Hasta los 15 años viví en el Líbano. A los 7, comenzó la guerra. Durante el conflicto no teníamos la oportunidad de ir a la playa o de tener ocio. Teníamos que adaptar nuestra vida según las circunstancias que estaba viviendo el país. Los recuerdos son puntuales, anecdóticos. Lamentablemente, mis veranos de niño no se diferenciaban mucho de los inviernos u otoños. Cuando estás sumido en una guerra, todo cambia. Y cuando vine a Europa, me dediqué a tocar el violín. Vacaciones de verdad, no he tenido en mi vida. La primera vez ha sido con el confinamiento.

El 18 de septiembre volverá al Auditorio de Zaragoza, si la situación sanitaria lo permite.

Tengo muchas ganas de tocar en el Auditorio. Es un templo de la música clásica y para mí sería muy bonito tocar allí acompañado al piano por Iván ‘Melón’ Lewis con un formato más clásico que encaja perfectamente en la sala Mozart.

¿Qué descubrirá el público con este formato?

Tocaré temas nuevos que he compuesto durante el confinamiento. He estado muy inspirado y eso me ha permitido crear nuevas canciones que estoy tocando en esta gira de verano. Hacemos un repertorio más íntimo, a diferencia de lo que habíamos hecho últimamente junto a una gran banda, como se vio el pasado diciembre en el pabellón Príncipe Felipe. Hay piezas clásicas y otras más modernas. Los arreglos son para dos instrumentos –violín y piano– y eso le da otra dimensión. Nosotros lo pasamos genial en el escenario. Iván y yo nos conocemos desde hace muchos años y esa complicidad se transmite al público.

Su éxito es el premio al trabajo constante, sin atajos. Una historia de superación que debería servir de ejemplo para las nuevas generaciones.

No sé si es un premio o no, pero de lo que sí estoy seguro es de que un artista no se hace de un día para otro. Yo he pasado por muchas fases de aprendizaje. Me costó un largo camino llegar donde estoy. He conseguido tener esta libertad de expresión con mi violín después de experimentar y de equivocarme durante mucho tiempo. Ha sido un viaje muy largo, con mucho trabajo y sacrificios… Pero eso es bonito. Hoy en día, con los programas de ‘talent shows’ llevan a una persona a la fama de un día para otro y al poco tiempo la olvidan. Eso no tiene nada que ver con ser cantante o músico, que es un trabajo a largo plazo, un proceso de investigación en tu propia personalidad. Esa es la única manera de llevar una carrera durante mucho tiempo.

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